COLUMNA: Aquí Comienza…

Por Nican Ompehua

Tuve oportunidad de leer la traducción de una conferencia que dictó Carl Sauer durante la 53 Reunión de la Asociación Norteamericana de Geógrafos, en Montreal, Canadá, y me gustó mucho, pues describió su método de investigación.

Bueno, quizás algunos no sepan quién fue Carl Sauer, se los diré: Fue un geógrafo estadounidense que nació en Missouri a fines de 1889. Como su origen era alemán inició sus estudios en Alemania, aunque se graduó en el Central Wesleyan College de Connecticut a los 18 años y se dedicó a trabajar en aspectos de geografía. Siete años después se doctoró en la Universidad de Chicago y trabajó en California, Universidad de Berkeley. Su interés especial fue el de reunir la geografía con la cultura, por lo que viajó a muchos países a describir sitios. Estuvo en Colima en 1939 y cambió la topografía aportándole volumen, pues agregó a sus planos aspectos de vegetación y composición de tierra. Dice la destacada arqueóloga y doctora María de los Ángeles Olay Barrientos que llenó de color los mapas que antes eran conjuntos de figuras geométricas.

Respecto a su método, dijo que se basaba en la observación paciente de las localidades. Por supuesto que para hacerlo tenía que trasladarse a visitarlas, pues es la única manera de observar algo con detenimiento. Como era geógrafo, visitaba terrenos de cualquier tipo en un área geográfica de su interés. Lo hacía con toda calma, meditaba en lo que miraba, tomaba notas y hacía dibujos. Me dijo la doctora Olay que Sauer llevaba a sus discípulos o colaboradores a la barranca de Santiago para enseñarles a observar los detalles del terreno y de la vegetación mientras bajaban al río. Y que los hospedaba en hoteles baratos para enseñarles a adaptarse a condiciones difíciles y no sufrir por incomodidades.

Como producto de sus estudios en Colima describió el río Armería, tal como es, de modo que si se comparan los dibujos que hizo con las imágenes de satélite la semejanza es asombrosa.

A mí me gustó conocer su método de trabajo porque estaba inquieto ante una hipótesis expresada en el sentido de que fue un meandro del río Armería lo que dio nombre a la región de Colima y porque mi apellido, que es de origen náhuatl, tiene el mismo glifo que el escudo del estado de Colima, solo que es procedente del códice Xólotl, el cual narra la historia de los chichimecas del valle de México, en Tenayuca, entre la cual incluye cómo Tezozómoc nombró a Acoltzin tlatoani de Culhuacán, con intención de conquista. Entonces me pregunté: ¿Qué tiene que ver un glifo chichimeca con Colima? Sobre todo porque en esta región no se contaba con escritura jeroglífica.

Me propuse seguir el método de investigación de Carl Sauer y recorrí el río Armería desde Madrid hasta la desembocadura (es decir, casi todo), tanto en tiempo de secas como al fin de la temporada de lluvias.

Encontré que el río Armería tiene dos puntos álgidos, ambos cerca de Rincón de López: El primero frente a un lugar conocido como La Hacienda y el otro en El Puertecito. Ahí se desborda en tiempos de crecida, no obstante que el lecho mide alrededor de 800 metros de ancho, por lo que han construido diques laterales de contención, hechos de piedra bola de gran tamaño y con altura de aproximadamente ocho o diez metros. El río tiene afluentes de ambos lados a pesar de los cual su caudal no es demasiado abundante, posiblemente tiempo atrás haya sido mayor. En el sitio en el cual el río adquiere forma de J -según la imagen satelital que inspiró la hipótesis referida- está situado en una cañadita que hay que bajar en el carro. Ahí el lecho es mucho más ancho, actualmente tiene hasta plantíos de papaya, pero el caudal es tranquilo, de modo que muchas familias acuden los días de asueto a pasear, bañarse y comer en la ribera. Si llegara a llenarse sería un remanso, como un laguito.

Concluí que no es aceptable que esa parte del río Armería haya dado nombre a la zona descrita por Hernán Cortés como Los Pueblos del Reino de Coliman que abarcan (según Sevilla del Río) desde Zacatula (estado de Guerrero), Motín, Aquila, Coalcomán (estado de Michoacán), hasta Autlán, Cocula, Zacoalco, Techaluta, Amacueca, Zapotlán, Tuxpan y Tamazula (estado de Jalisco). Y, por supuesto, los correspondientes a Colliman, propiamente dicho.

El hallazgo descrito contradice la hipótesis motivo de esta historia y, por supuesto, le quita validez, como ocurre en las humanidades en donde la contradicción es la prueba de fuego.

cuauhtemoc_acoltzin@ucol.mx

¡Ah! El secuestro de los 92 conductores en Tenería por normalistas es un crimen que debe ser castigado.

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