EDITORIAL: La crisis kurda

La crisis kurda

El norte de Siria es un escenario bélico una vez más, pues Turquía mantiene una ofensiva militar contra las milicias kurdas agrupadas en las llamadas Unidades de Protección Popular (YPG, por sus siglas en kurdo), las cuales son consideradas un grupo terrorista por sus vínculos con el proscrito y criminal Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), una agrupación responsable de cometer atentados en Estambul y Ankara, y mantener operaciones guerrilleras en el Kurdistán turco desde 1984.

En el otro lado de la frontera, en Siria, las YPG han combatido al régimen del dictador sirio Bashar al Assad y al grupo terrorista Estado Islámico, al lado de las Fuerzas Democráticas Sirias, una coalición kurdo-árabe apoyada por Estados Unidos, quien por cierto retiró sus tropas de la zona, días antes de que Turquía lanzara una ofensiva aérea que apoyó con fuego de artillería y una invasión terrestre. Ankara quiere establecer un “corredor fronterizo libre de terroristas”.

El resultado hasta ahora son más de 60 mil desplazados que huyen de los combates hacia el interior de Siria, de acuerdo con el Observatorio Sirio para los Derechos Humanos, quien condenó esa tercera intervención militar turca en Siria de los últimos tres años.

Los kurdos son una minoría étnica sin estado propio, cuya población llegaría hasta los 30 millones de personas que viven en un territorio, el Kurdistán, el cual se encuentra repartido entre cuatro países: Turquía, Irak, Irán y Siria. Tienen lengua propia al ser un pueblo milenario, musulmán y de rito suní.

A principios del siglo pasado, los kurdos reclamaron fundar un Estado propio, anhelo reducido a la nada cuando en 1923 se firmó el Tratado de Lausana, mediante el cual se establecieron las actuales fronteras de Turquía. Desde entonces, los kurdos han sido reprimidos, perseguidos o asesinados en esos cuatro países.

En el norte sirio, a las YPG se les considera el brazo armado de la Unión Democrática Kurda, una agrupación nacionalista kurda que tras estallar la guerra en Siria, combatieron al lado de las agrupaciones rebeldes contra Bashar al-Assad y contra el Estado Islámico.

Estados Unidos se apoyó en las YPG para desmantelar el Califato del Estado Islámico en Siria, razón por la cual el presidente Donald Trump ha sido duramente criticado por haber retirado las tropas del norte sirio y de la frontera turca, justo antes de que el régimen de Recep Tayyip Erdogan lanzara su operación militar. Ankara busca crear una zona segura que permita a los refugiados sirios que mantiene en su territorio, comenzar a regresar a sus casas.

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