COLUMNA: Escaparate Político

Por Amador Contreras Torres 

(Segunda de dos partes)

FRACTURA. Las divisiones en el seno de la izquierda son proverbiales, fuente de conflictos. Así se aprecia a nivel estatal y nacional con los serios problemas que tiene Morena para procesar y resolver la renovación de su dirigencia nacional, incluso de forma violenta, como sucedió este domingo en las asambleas en Jalisco y en otros estados, que hacen necesario que el proceso electivo se posponga como lo plantea la dirigente actual. La pelea es a morir entre los moderados que representa, el más sensato de los aspirantes, Mario Delgado y los talibanes, la fracción más radical de las tribus de Morena y que apoyan a Bertha Luján o a Yeidckol Polevnsky. TALIBANES. Los moderados son los grupos de Marcelo Ebrard y Ricardo Monreal, que han hecho alianza e impulsan a Mario Delgado. Pero el grupo de los talibanes es muy poderoso, apoyan a Bertha Luján y los encabeza el propio López Obrador, y figuras de “buena” imagen como Paco Ignacio Taibo, Gerardo Fernández Noroña, Félix Salgado Macedonio, Claudia Sheinbaum, Gabriel García, coordinador de los delegados estatales, y que tienen en la nómina oficial a los llamados “siervos de la nación”, que son una estructura electoral que el presidente tiene para los comicios que vienen y garantizar la permanencia en el tiempo de su proyecto ya sea mediante la reelección o mediante la imposición de su candidata preferida Claudia Sheinbaum. Yo considero que van ganar los talibanes porque son los que tienen el poder y son la facción más fuerte y creo que el presidente siente que permitir la llegada de Mario Delgado es entregar de forma anticipada la sucesión presidencial del 2024 a Marcelo Ebrard, lo cual, considero, es un lujo que no se puede permitir. Entonces, creo que se puede imponer Bertha Luján, que es la que tiene el apoyo de la estructura electoral de “los siervos de la nación”, operada desde Palacio Nacional por Gabriel García y por los 32 delegados estatales de Bienestar. Sin embargo, son figuras muy cuestionadas por los gobernadores y se los ha ido “tumbando” uno a uno, como sucedió en Jalisco, en donde fue defenestrado el delegado Carlos Lomelí, acusado de conflicto de intereses por las millonarias ventas de medicamentos al sector salud. Su caída fue un triunfo para el gobernador de Jalisco, Enrique Alfaro. NEPOTISMO. El sucesor de Lomelí, José Juan Soltero Meza, es acusado de nepotismo, nada más por tener a toda su familia en la nómina de su dependencia. O sea, los jaliscienses que clamaban por el relevo, pasaron de Guatemala a Guatepeor. Lo mismo sucede con el gobernador de Morelos, Cuauhtémoc Blanco, que piensa que la nómina es patrimonio familiar. Asignación de obras sin licitar, opacidad y falta de transparencia prevalecen. Las banderas y el discurso contra la corrupción dejan mucho qué desear con estos funcionarios de Morena. INDIRA. En Colima, la delegada federal de Programas de Desarrollo, negó que esté haciendo actos anticipados de campaña con sus “indilovers”, en el evento de las fiestas de Cuauhtémoc, y niega haber hecho uso de recursos públicos para su promoción personal, como lo señalaron las senadoras panistas Xóchitl Gálvez y Josefina Vázquez Mota, en la comparecencia en el senado de María Luisa Albores, secretaria de Bienestar, quien prometió hacer una investigación al respecto. Indira Vizcaíno, que ya iba en caballo de hacienda rumbo a la gubernatura, acusó el golpe y de plano ya pidió una tregua a sus adversarios y les dijo: “Amor y paz. Hay que relajarnos”. Sin embargo, los ataques no cesan y sus enemigos lo tomaron como un gesto de debilidad y los ataques son por el tema de Altozano y la promoción personal. Veremos en qué termina esta lucha fratricida y los saldos y el impacto que tenga en la batalla por la gubernatura, que ha empezado de forma temprana y con golpes severos y tempraneros, con piedra bolonche, de esas de río, contra Indira Vizcaíno, quien pide una tregua en las hostilidades. Por lo pronto, Indira debe evaluar si sus asesores son efectivos o la llevan al despeñadero. CELOS. Es un hecho que la figura de los súper delegados despierta celos en el resto de los aspirantes a la contienda por la gubernatura, pues manejan muchos recursos económicos a diferencia de los legisladores federales que también aspiran a la gubernatura. En Morena se le empiezan a cerrar los caminos a Indira Vizcaíno, pues ya vino Bertha Luján y dijo que Indira no pertenece a Morena. Entonces, si Indira quiere ser candidata debe buscar otro partido que no sea Morena o irse por la libre. Esto cambia los escenarios y no se sabe quién sea, finalmente, el candidato o candidata de Morena a la gubernatura. La política es el reino de lo posible, pero también de la incertidumbre.

Editada por Jaqueline Verján Escamilla

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