Cuarentena o hambre…

“Si no estuviera trabajando aquí, no comeríamos”, Juan Carlos, albañil.

Por Elba Fernández

Tras la reciente pandemia del coronavirus 2019 que ha afectado a todo el mundo, las escuelas, empresas y lugares donde se reúnen una gran variedad de personas han cerrado sus puertas. Ahora parece que el cubrebocas es parte de nuestro atuendo, el gel antibacterial está siempre a un lado de nosotros; como el celular, los guantes, las mascarillas de plástico transparente en la cara, la distancia entre las otras personas y el encierro en casa se han convertido en una rutina después de dos meses.

En México las cifras son altas, de acuerdo con el reporte del domingo 31 de mayo, según la Secretaria de Salud, actualmente hay 90 mil 664 casos confirmados acumulados, 16 mil 962 casos confirmados activos, 36 mil 803 sospechosos acumulados, 147 mil 530 negativos acumulados, 9 mil 930 defunciones.

La situación en la Ciudad de México es más peligrosa que en los estados y municipios del resto del país, sin embargo, en Colima ha aumentado los casos a 5 confirmados este 31 de mayo. En Manzanillo se detecta el mayor número de contagios hasta el momento (42 casos confirmados). En el estado han muerto 5 personas a causa de este virus, hay 11 casos sospechosos y 123 casos han dado negativos.

El Covid-19 se presenta con síntomas iniciales tales como fiebre, tos seca y cansancio. Conforme evoluciona se presenta también el dolor de garganta, diarrea, conjuntivitis, dolor de cabeza, pérdida del sentido del olfato o del gusto, erupciones cutáneas y pérdida del color en los dedos de las manos o de los pies. Los síntomas graves son dificultad para respirar o sensación de falta de aire, dolor o presión en el pecho e incapacidad para hablar o moverse, según la secretaria de salud.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el Covid‑19 se contrae por contacto de una persona con otra que esté infectada por el virus. La enfermedad se propaga a través de las gotículas (pequeñas gotas de secreciones que se expulsan de forma inadvertida) que salen despedidas de la nariz o la boca de una persona infectada al toser, estornudar o hablar. La gente puede adquirir el virus si inhala las gotículas de una persona contagiada. Por eso es importante mantenerse al menos a un metro de distancia de los demás.

Aunque algunas soluciones de la medicina occidental, tradicional o remedios caseros pueden resultar reconfortantes y aliviar los síntomas leves del Covid-19, hasta ahora, lamentablemente ningún medicamento ha demostrado prevenir o curar esta enfermedad.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) no recomienda automedicarse con ningún fármaco, incluidos los antibióticos. Sin embargo, hay varios ensayos clínicos en marcha, tanto de medicamentos occidentales como tradicionales. Esa organización está coordinando la labor de desarrollo de vacunas y medicamentos para prevenir y tratar este virus.

¿Creer o no creer?

Para algunas personas, esta contingencia sanitaria provocada por el coronavirus Covid-19 se ha convertido en un descanso temporal, mientras que para otras, es una batalla que consiste en llevar dinero a sus bolsillo y comida a sus hogares.

Es verdad que las familias o personas de los estratos socioeconómicos más vulnerables en el estado de Colima que se quedaron sin ingresos ante la contingencia del coronavirus, y que enfrentan el reto alimentario durante el periodo de aislamiento social, son beneficiados con el Programa Emergente de Atención Alimentaria, según lo anunció el gobernador de la entidad, José Ignacio Peralta Sánchez, mediante un vídeo difundido en sus redes sociales.

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Pero, ¿esto es suficiente para las personas que deben salir a ganarse el pan día con día? Según Juan Carlos de 46 años, y quien tiene una experiencia de 20 años como albañil, el apoyo del gobierno no ha sido suficiente y si no fuera por su trabajo de 11 horas al día de lunes a viernes, en ocasiones también los sábados 7 horas, no comería.

Juan Carlos es un hombre serio que suele hablar muy poco. Tiene una estatura promedio y renquea con su pie derecho porque hace algunos años sufrió un accidente mientras trabajaba en una construcción. Vive con su esposa e hijo, y tiene un sólo ingreso como albañil para mantener a su mujer, quien padece diabetes. Su hijo trabaja con él como “chalan” y éste, así como su padre, sólo tiene un ingreso económico.

Juan Carlos y su hijo William se protegen con un cubrebocas mientras se trasladan caminando de El Tívoli a la Torres Quintero, en la ciudad de Colima. Dura 20 minutos su recorrido. En la casa donde trabajan de lunes a viernes y en ocasiones los sábados hay un gel antibacterial en la entrada, el cual se usan en cuanto ingresan a la vivienda.

Ambos trabajan hasta 11 horas al día para finalizar a las 7 de la tarde y mantienen esa rutina día con día, sin embargo, con el contagioso virus que ha afectado al mundo, llamado coronavirus o Covid-19, Juan Carlos y William se han quedado con sólo un ingreso económico y con la dificultad de cuidar a su esposa y madre.

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La esposa de Juan Carlos tiene 24 años con su enfermedad y esto la convierte en una persona muy vulnerable al Covid-19. Juan Carlos explica que sólo, tiene gel antibacterial y cubrebocas para proteger a su mujer de ese virus. William, hijo de ambos, no cree en esta enfermedad y no mantiene medidas de prevención fuera de su casa y en el lugar donde trabaja.

Así como Juan Carlos, existen muchas personas en el estado de Colima que lamentablemente deben salir a trabajar para mantener un ingreso económico y esto hace que se les dificulte quedarse en casa como se ha indicado desde el inicio de la cuarentena.

Tal es el caso de Ricardo Damián, quien trabaja como electricista en la misma casa que Juan Carlos y William. Ricardo no sólo tiene ese ingreso económico, también ejerce su oficio en un hotel de la ciudad en el cual trabaja de martes a domingo, mientras que el lunes labora en la casa en la que fue contratado junto con Juan Carlos y William.

Ricardo Damián tiene 25 años, es alto, inquieto y muy hablador. También vive en El Tívoli y se traslada en una moto a sus lugares de trabajo. Al igual que Juan Carlos, no cree que el gobierno esté ayudando lo suficiente a la sociedad, ya que, en su casa, tanto para su familia como para él, los ingresos económicos están disminuyendo a causa de la pandemia y no han recibido ningún tipo de apoyo. Ricardo no tiene ningún familiar con alguna enfermedad crónica. Su única medida de seguridad ante la contingencia, es el cubrebocas. Explica que su trabajo no le impide seguir los protocolos que indica el gobierno para prevenir el Covid-19. Aunque, pensándolo bien, el tener que salir de casa a su trabajo, es un protocolo que se incumple a causa de su oficio.

Las historias de Juan Carlos y su esposa, de William, y de Ricardo Damián, son solo una muy pequeña parte de los millones de esfuerzos que día con día, ahora se realizan en nuestro país frente a un virus hasta ahora desconocido. Sé que México no es el primer mundo, por ello, sinceramente dudo que nuestras familias estuvieran preparadas para una pandemia como la que ataca hoy en día a la ciudadanía.

Hace falta autoridad, material médico, organización, apoyos económicos y mucho más, para poder resguardar a la sociedad, por esas razones miles de mexicanos no se pueden dar el “lujo” de quedarse en casa.

Eso también sucede en Colima, incluso peor, pues es la segunda entidad a nivel nacional que menos respeta la recomendación de quedarse en los hogares durante la contingencia sanitaria, según un análisis de movilidad presentado por el Gobierno de México. Colima carece de recursos económicos, cuenta con pocos hospitales públicos y en ellos hay escasas camillas y medicamentos. Algunos colimenses ni siquiera tienen la opción de no salir de sus hogares, como es el caso de Juan Carlos y Ricardo Damián. Muchas personas deben realizar sus actividades laborales fuera de sus hogares día con día si quieren comer.

Lo sé, la situación en Colima es difícil y creo que el gobierno y la sociedad necesitan organización para poder enfrentar la pandemia. Se requiere menos gente egoísta que se aproveche de las despensas de los más necesitados, se necesita que el gobierno haga más que sólo cerrar locales sin apoyar con dinero a esas familias que ganan lo justo día con día.

La nueva normalidad

Para lograr esa organización, el 13 de mayo el Gobierno federal anunció que implementaría un semáforo que marcara las distintas etapas para volver a la normalidad y así las familias tengan ingresos económicos pronto.

Este semáforo tendrá tres niveles. El primer nivel es de color rojo y es en donde nos encontramos actualmente. El segundo es naranja e iniciar el 1 de junio, para permitir las actividades del sector primario (agricultura, ganadería), manufactura, siderúrgica, logística, mudanzas, todo ello se realizará bajo las medidas de la sana distancia e higiene en las áreas públicas, negocios y dependencias del gobierno.

En el siguiente color amarillo se permitirán las actividades esenciales y no esenciales sin restricción. En los espacios públicos abiertos, (parques, jardines y centros comerciales) habrá restricciones menores que en los espacios cerrados, (cines, restaurantes y teatros) Aún no se podrá regresar a clases presenciales.

Finalmente, en el color verde no habrá restricciones en ninguna de las actividades salvo la aplicación de las medidas sanitarias. Esta fase se caracteriza principalmente por la reactivación de las actividades escolares.

Las actividades se realizarán siempre y cuando la gente continúe aplicando los protocolos para poder controlar al virus. En Colima, el gobernador, José Ignacio Peralta Sánchez, informó que no habrá regreso a clases en todos los niveles educativos, hasta que el semáforo esté en verde, es decir la contingencia deberá disminuir antes del siguiente ciclo escolar.

Sin duda, prevenir que este virus crezca está en cada persona, en sus actos y en las reglas que rompen o llevan a cabo; en las salidas constantes, en el uso del cubrebocas y en los protocolos que puedan o no seguir. Definitivamente ahora estamos conscientes que toda causa tiene una consecuencia y hoy en día viviremos así.

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