Así se afronta la vida durante la pandemia

Por Ismael González

“La vida continúa, la vida no se puede parar”, así lo afirma Margarita Chávez, dueña de una tienda de abarrotes en Villa de Álvarez. Y es que la contingencia sanitaria por el coronavirus (Covid-19) obligó a que la rutina de millones de personas cambiara por completo debido a la cuarentena. Sin embargo, las actividades no pueden parar al 100%, las personas deben moverse para sostener a sus familias durante esta crisis.

El crecimiento de la pandemia no solo hizo que el sector salud se viera afectado, la economía de millones de familias y negocios sufrió cambios y ajustes, debido a que establecimientos, escuelas y lugares turísticos tuvieron que cerrar.

Según datos reportados por El País, la Secretaría del Trabajo y Previsión Social del gobierno federal había informado que del 13 de marzo al 6 de abril, se habían perdido 346 mil 800 empleos en México, pero la cifra a finales de abril se estimaba que podía acercarse a los 600 mil trabajos perdidos, según lo dicho por José Luis de la Cruz, encargado de asuntos económicos de la Confederación de Cámaras Industriales (Concamin).

En este reportaje nos adentraremos en la intimidad de un matrimonio colimense y en la vida de una microempresaria, que han visto cómo su rutina e ingresos cambiaron con la pandemia y que se han tenido que adaptar y cuidar con las medidas sanitarias recomendadas por las instituciones de salud.

La emergencia sanitaria por el coronavirus (Covid-19) no solo afecta a las instituciones de salud, a los servicios médicos, también a las familias, a los microempresarios y a la sociedad en general que ha visto cómo, de un momento a otro su vida, su rutina y sus trabajos han cambiado de forma radical.

El coronavirus es una enfermedad muy contagiosa que inició a finales de diciembre de 2019 en Wuhan, China. El virus se fue propagando por Asia y Europa, hasta llegar al continente americano.

El 23 de febrero se dio el primer caso de Covid-19 en México. Se registró en la Ciudad de México y se trató de un paciente con antecedentes de viaje a Italia, uno de los países más azotados por la pandemia con 233 mil 197 casos positivos acumulados y 33 mil 475 muertes hasta el 1ro de junio, siendo superado únicamente por Reino Unido con 39 mil 127 casos y por Estados Unidos, que registra 104 mil 702 defunciones por coronavirus, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Poco a poco los casos fueron aumentando a nivel nacional, hasta que el 23 de marzo se dio por iniciada la Jornada Nacional de Sana Distancia, que contempló el cierre de negocios, escuelas, sitios turísticos y la cancelación de actividades no esenciales, como espectáculos deportivos, conciertos y actividades al aire libre.

En Colima, las actividades comenzaron a parar a partir del 17 de marzo, cuando se suspendieron las clases en todos los niveles educativos. Poco a poco se instalaron 15 cercos sanitarios en las entradas y salidas del estado, en donde participan personal de la Secretaría de Salud estatal, Protección Civil y autoridades estatales, quienes verifican el motivo de la entrada de los visitantes al estado, así como si presentan algún signo o síntoma relacionado con el Covid-19. Además de ello, se dio el cierre de playas en Manzanillo, Tecomán y Armería.

El médico general Uriel Crespo, quien trabaja en la Clínica número 46 del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), en Guadalajara, señaló que el Covid-19 va creando una cadena de contagios que se vuelve un foco de infección, debido a lo fácil que se propaga ese virus: “Por cada persona infectada se cree que se pueden infectar cinco más y de esos cinco más son otros cinco, entonces se propaga muy rápidamente y es muy fácil adquirirla. Lo que sí cambian es quién va a presentar una enfermedad grave y quién no; hablamos de que 80% de las personas que se contagien van a tener síntomas muy leves o asintomáticas, 20% van a requerir hospitalización y de ese 20%, 5% van a acabar en terapia intensiva y menos del 1% va a fallecer. Obviamente en México hablamos de una estadística completamente diferente”.

La cuarentena en una burbuja

La vida de Claudia Irma Villarreal Spohn e Ismael González, mis padres, cambió en todos sentidos a raíz de la contingencia sanitaria. Además de permanecer encerrados, el temor por contagiarse crecía día tras día, ya que ambos padecen de comorbilidades, lo que significa un riesgo mayor en caso de contraer la enfermedad. Por un lado, mi padre, Ismael González tiene 73 años de edad y padece de hipertensión, ello le obligó a tener que salir lo menos posible para evitar contagiarse.

El médico Uriel Crespo explicó que con la hipertensión, el virus tiene mayores posibilidades de entrar al organismo: “Con la hipertensión hay otro problema, uno de los fármacos más utilizados son unos que se llaman iecas, como el enalapril, el captopril, que están en el mercado y que frecuentemente son utilizados; los mismos receptores a los que se unen estos medicamentos son los receptores por los que entra el virus al cuerpo, entonces, si hay un medicamento que está tomado, es más fácil que el virus entre hacia el cuerpo”.

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

Mi madre, Claudia Irma Villarreal Spohn, tiene 57 años y padece de diabetes, lo que también la obligó a respetar de manera estricta el confinamiento y obedecer las indicaciones de los organismos de salud, ya que, de contagiarse, su caso sería catalogado como grave por la enfermedad que padece.

Así define el médico Uriel Crespo la manera de actuar del Covid-19 en un paciente con diabetes: “La diabetes es una enfermedad que se caracteriza por depósitos de azúcar o de cualquiera de las sustancias que se segregan cuando se metaboliza en diferentes partes y daña el corazón, el riñón, en los ojos, en los nervios. Entonces, todo paciente que tenga eso, también va a tener una inmunosupresión, eso hace que el daño ya provocado por la diabetes misma y la falta de respuesta del sistema inmunológico para combatir la enfermedad, le pueda hacer más daño al paciente. Eso sumado, a que cualquier paciente que ya tiene complicaciones se pueden agravar, pues lo llevan a una mayor mortalidad”.

Los primeros días de confinamiento fueron sin duda los más difíciles. El estar encerrados hizo que mis padres tuvieran un comportamiento extraño debido al temor por lo que sucedía afuera. El constante bombardeo de noticias, que provocaba tener todo el día encendida la televisión en los canales de noticias, hicieron que su percepción de la realidad se distorsionara y creyeran que la situación era demasiado grave.

“Híjole, difícil es verte encerrado, el acostumbrarte a estar encerrado es muy complicado a pesar de que gozas de todas las libertades, pero a la vez, no tienes las libertades que necesitas: no puedes salir al centro, no puedes ir al súper, no puedes ir a muchas partes que estabas acostumbrado a ir. Yo, por ejemplo, estaba acostumbrado a hacer ejercicio todos los días y en la actualidad, pues no puedo. El mayor reto pues, es la falta de trabajo, de liquidez, de dinero, las restricciones de no poder salir, de no poder ir con la familia a ningún lado, en sí, todo lo que conlleva eso”, dijo mi padre, quien se encuentra desesperado por volver a la normalidad, porque de nueva cuenta se activen los empleos.

Mi madre no tuvo una disminución drástica de su trabajo como sí lo vivió mi padre, al contrario, el reto más importante al que se ha enfrentado durante la pandemia es el aprender a dar clases en línea, cuestión sumamente complicada para mi mamá, quien nunca había realizado algo parecido porque no está familiarizada con las nuevas tecnologías. “Tuve que aprender nuevas técnicas para dar clases por línea, lo cual no lo había hecho anteriormente y realmente no entiendo mucho de tecnología, entonces, sí, la verdad me costó mucho trabajo y me sigue costando trabajo ciertas cosas para poder cumplir”, indicó.

Este cúmulo de situaciones me ha obligado a que sea yo, su hijo, quien se encargue de realizar las compras, pagos y demás salidas que se requieran en el hogar. Mis padres desean salir lo menos posible de casa, lo cual, me confirma que el estar ajenos al entorno exterior, provoca en ellos una sensación de angustia porque piensan que todo lo que provenga de afuera es riesgoso.

Ellos no se dan cuenta que cientos de personas siguen saliendo a las calles, algunas por necesidad y otras por inconciencia. Para ser más claros, durante esta cuarentena, mis padres viven en una burbuja alejados de lo que pasa a su alrededor.

Mi padre externó un sentimiento de tristeza por las consecuencias provocadas por la pandemia del Covid-19: “Me da mucha tristeza, tristeza por los que han caído, tristeza por los que no respetan; no tienen el sentido común de respetar lo que nos dictan las autoridades. Mucha gente no cree en lo que está pasando, a pesar de que todos los días se informa uno por medio del periódico, de la televisión o del medio del radio. Todas las muertes y todo lo que hay, mucha gente no lo cree, eso es lo que me decepciona a veces de nuestro ser humano”.

Los sentimientos de mi madre no van muy alejados de los de mi papá. También siente tristeza y temor por lo que pueda llegar a sucederle: “La verdad sí me da miedo, me da mucha tristeza saber de todas las personas que han fallecido y temo porque yo soy diabética, entonces la verdad sí me da miedo pensar qué pudiera pasarme”.

“La vida continúa”

Margarita Chávez, microempresaria de 60 años, administra una tienda de abarrotes en la colonia Villas Providencia en el municipio de Villa de Álvarez. En su caso, ella y su familia no han parado de trabajar durante esta cuarentena y aunque siguen las recomendaciones de la Secretaría de Salud, se exponen al contacto con las personas que entran en su establecimiento.

“En nuestra casa, los cuidados que nos dicen por televisión, en los medios de comunicación, lavado de manos, usar el gel, todos los cuidados que nos dicen. Aquí en el negocio, aquí en la tienda, igual, pusimos gel, pusimos letreros para avisarles a las personas cómo tienen que entrar, cómo tienen que salir, aunque no todas las personas toman las cosas con seriedad. No todas las personas quieren usar el cubrebocas, hay personas que se molestan aquí en la tienda porque les estamos diciendo, pero igual, seguimos firmes. Aquí, la tienda la atendemos mis hijos y yo, y yo les digo a mis hijos, nosotros hay que seguir usando todo: cubrebocas, gel, ya nuestros clientes si no lo quieren hacer, ya es sobre su riesgo”, relató Margarita Chávez.

Ella no refleja que su mayor reto sea el exponerse o seguir trabajando durante la cuarentena. Se desgasta más en recordarle a sus clientes que deben de acatar las medidas de sanidad para poder entrar a la tienda.

Margarita Chávez detalló que los ingresos durante esta cuarentena sí se han visto afectados: “El mayor reto ha sido estarle diciendo a nuestros clientes que tienen que usar cubrebocas, que tienen que usar gel y es desgastante, ese es el mayor reto aquí en el negocio. En lo particular, no hemos sentido mucho porque estamos trabajando. Los ingresos sí se vieron afectados, sí se vio afectado, sobretodo en las tardes, tarde-noche, está muy solo, ahorita, a la fecha martes 18 de mayo, ya empezó un poquito más de movimiento, ayer también, pero sí nos ha afectado sobre todo en las tardes”.

Ella sabe que, aunque la cuarentena se alargue, sus actividades no pueden parar. Tiene claro que se deben seguir protegiéndose para evitar contagiarse: “Yo le he dicho a mis hijos que si esto continua, pues qué podemos hacer, tenemos que seguir trabajando, pero tenemos que seguirnos cuidando, siempre, cuidándonos con nuestro cubrebocas; si es que salimos, igual con cubrebocas, no estar donde haya muchísima gente, pero la vida continua, la vida no se puede parar, tenemos que seguir”.

El Covid llegó para quedarse

El estar confinado sin duda se ha vuelto un reto para quienes ya tenían una rutina establecida y que ahora, por la contingencia, les es imposible seguirla cumpliendo, en especial, si padecen de alguna enfermedad crónica que aumenta el temor o la angustia por las noticias que se van actualizando día con día sobre la situación que vive el mundo y México a causa del coronavirus.

Evidentemente ha sido un reto importante para las personas el sobrevivir durante esta cuarentena con la disminución de trabajo y de recursos económicos, que afectan seriamente la tranquilidad de las familias.

Sobre todo, como los casos abordados, en que las personas por su condición física y de salud, se apegan a las normas recomendadas por las instituciones gubernamentales, aún con el impacto que esto representa en su funcionalidad, movilidad y calidad de vida.

El subgobernador del Banco de México (Banxico), Jonathan Heat, dijo durante la Conferencia Nacional para la Recuperación Económica, organizada por el Consejo Coordinador Empresarial (CCE), que la tasa de desempleo en México por la pandemia podría superar el 10.7%, porcentaje que superaría el de las crisis económicas de 1995 y 2009 en México.

“Estamos con el peligro de que pudiera superar el pico de 7.9% que vimos en 2009 o incluso alcanzar y sobrepasar el pico de 10.7% que vimos en la crisis tequilera del 95”, señaló Jonathan Heat según una nota reportada por el medio Infobae. 

De una u otra manera, las personas han encontrado la forma de no parar, de seguir con sus vidas, con sus trabajos, de enfrentarse a este virus, siendo responsables, trabajando desde casa o con todas las medias de prevención posibles. Lamentablemente a otras se les tiene que seguir recordando que deben de apegarse a las recomendaciones para reducir los contagios.

El Covid-19 llegó para quedarse, es por ello que los padres de familia y los microempresarios tendrán que adaptarse a la realidad actual, tomando las medidas pertinentes que logren una nueva normalidad.

Compartir:
Califica esta Noticia
Sin Comentarios

Deje su Comentarios