¿Cómo pasan la cuarentena los adolescentes?

Por Rosario Cervantes

La salud mental es un tema poco relevante en el acontecer diario. Su importancia pasa de largo para millones de personas en el mundo, siendo uno de los pilares para el bienestar del ser humano.

En una crisis como la que actualmente vive el mundo por el coronavirus Covid-19, que ataca fuertemente a la humanidad y que ha obligado a que millones de personas permanezcan confinadas en sus casas para evitar riesgos de contagios, la salud mental se vuelve aún más importante.

“La salud mental es algo más que la ausencia de trastornos mentales“, asegura la Organización Mundial de la Salud (OMS). También, considera que la salud mental es un estado de bienestar en el que la persona realiza sus capacidades y es capaz de hacer frente al estrés normal de la vida, de trabajar de forma productiva y de contribuir a su comunidad.

La OMS explica que una buena salud mental es fundamental para nuestra capacidad colectiva e individual de pensar, manifestar sentimientos, interactuar con los demás, ganar el sustento y disfrutar de la vida.

Sin embargo, menciona que la mala salud mental se asocia a los cambios sociales rápidos, a las condiciones de trabajo estresantes, a la discriminación de género, a la exclusión social, a los modos de vida poco saludables, a los riesgos de violencia y mala salud física y a las violaciones de los derechos humanos.

También hay factores de la personalidad y psicológicos específicos que hacen que una persona sea más vulnerable a los trastornos mentales.

Debido a la cuarentena que se está viviendo actualmente, el aislarse y el tomar clases en línea, ha provocado a los adolescentes estrés, han sentido soledad y también el extrañar la rutina que solían llevar. Es importante tener a alguien de confianza con quien dialogar de estos sentimientos, para que de esta manera, no les afecte tanto el no poder salir de casa.

Los adolescentes suelen pensar mucho y a veces, cosas innecesarias o que no están pasando. Ahora con la cuarentena, estos pensamientos son más constantes. Muchos de ellos quieren resolver todo al momento y hay situaciones que no son así, que deben de llevar cierto tiempo.

La psicóloga Mónica Odette, profesora de la facultad de Psicología de la Universidad de Colima dice respecto a esto que: “Yo diría que se monitoreen, si están asumiendo o están dándole una perspectiva dramática o están juntando en una bolsita todo lo malo que les está pasando, no tiene caso y no tiene sentido. Vamos viviendo situación por situación. Si de pronto tuviste una dificultad con tu pareja y están en medio de esa crisis emocional y a ese momento le sumas cuando tu papá o tu mamá te regañó y luego le sumas cuando tu maestro se burló de ti en aquella clase, espera, no tiene sentido lo que estás haciendo; hay que ir resolviendo, viviendo el día a día y resolviendo cosa por cosa. Primero el uno, luego el dos y luego el tres. Si queremos traer al mismo tiempo todas las circunstancias que nos han pasado, pues entonces las cosas se van a complicar”.

También mencionó que no todo lo que se piensa significa que así sea, que tus pensamientos no son tus hechos y no tiene caso juntar en un sólo momento todo lo malo que ha pasado.

Tres casos

Jesús Andrés García Guerrero de 19 años, es estudiante de Agronomía de la Universidad de Colima, menciona que a partir de la cuarentena sus problemas personales han aumentado, principalmente con su pareja. También, dice que la desinformación lo tiene estresado debido a que hay mucha información falsa y las personas creen en ello. Además de que, como muchos estudiantes, está llevando clases en línea y muchos proyectos los perdió debido al Covid-19.

“Realmente he tenido problemas personales, problemas en pareja entonces a eso súmale el virus, estar encerrado, estar atentos, estar viendo que gente se enferma, que gente se muere. Entonces, creo que también la desinformación ha estado a todo lo que da y más lo que viví con una tía que seguido está enviando cosas a la familia; entonces tratamos de dárselo a entender que pues no es verdad. O sea, más que nada son asuntos personales que trae la gente y que a eso le asumes el estrés de las clases en línea, que tareas en línea, entonces eso también afecta”, mencionó Andrés García.

A partir de que el virus llegó a México, Andrés y su familia decidieron informarse acerca del Covid-19 para estar prevenidos. Una vez que el virus comenzó a llegar a Colima, Andrés no estaba preocupado debido a que estaba informado y pudo estar seguro de no caer en la desinformación.

Andrés ha encontrado la manera de distraerse de pensamientos malos acerca de sus problemas con su pareja jugando videojuegos o ayudando con las labores del hogar. Debido a la confianza que tiene con su papá, puede platicar libremente acerca de sus sentimientos.

La psicóloga Mónica Odette recomienda platicar con cualquier persona acerca de tu sentir: “Es importante encontrar a alguien con quien puedas dialogar de lo que te está preocupando. Se trata de buscar una persona con la que tengas la confianza y le pidas que te escuche, que te pueda escuchar para que puedas hablar de qué es lo que te preocupa”.

Debanhi Morales Gallegos de 19 años, es estudiante de Nutrición de la Universidad de Colima, es otra adolescente que en su familia ha encontrado la confianza de platicar. Debanhi cuenta que platica con sus padres, sus hermanos y sus amigos, y que no tiene ningún problema en expresar cómo se siente.

El caso de Debanhi Morales es muy distinto al de Andrés García, pues a Debanhi sí le ha afectado emocionalmente y extraña su rutina diaria: “Me siento un poco triste porque extraño la escuela, extraño a mis amigos y no es lo mismo. Aparte porque por esta misma cuarentena no puedo salir y sí es algo triste y estresante. Ya no hago lo mismo de antes, porque las cosas que solía hacer habitualmente, como ir a la escuela, ya no las hago, no puedo salir, no puedo. Pues sí, básicamente eso, no puedo hacer muchas cosas que hacía antes de la cuarentena”.

Debanhi Morales menciona que todo inició a partir de la cuarentena, pero aun así, realiza actividades para poder distraerse: “Algunas ocasiones hago ejercicio, otras en su mayoría hago tareas en línea, veo películas con mis papás… sí, tengo muchas distracciones, la verdad”.

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Guillermo Tadeo Llerenas de 19 años, estudiante de Medicina de la Universidad de Colima, también tiene el ejercicio como una actividad de distracción: ”Hacer ejercicio, también perder el tiempo en las redes sociales, dibujar, cantar, escuchar música, dormir y a veces tengo que salir, por ejemplo, cuando me toca llevar a mi papá, no sé, a su diálisis o cualquier otro mandado que me traen como chófer, pues ahí ando”.

Guillermo Tadeo es una persona que le gusta hacer actividades y no sólo estar en un sillón viendo la vida pasar, por lo tanto, aunque las tareas también lo frustran, el no hacer nada lo frustra aún más: “Los sentimientos de frustración sí ya me habían aparecido, ¿cuándo?… pues cuando me dejan mucha tarea o cuando no puedo salir por alguna razón, como la vez que me fracturé la muñeca o la vez que me dio varicela, ahí me sentí igual, frustrado y aburrido porque no podía hacer nada de lo que igual ahora no puedo hacer, pero ahí estaba peor, porque ni siquiera podía hacer ejercicio en casa ni muchas de las actividades que ahorita sí puedo hacer”.

A diferencia de los dos adolescentes anteriores, Andrés y Debanhi, Tadeo prefiere platicar con amigos y cuando no es así, decide realizar las actividades antes mencionadas para distraerse del problema o del estrés que lo está afligiendo.

Pedir ayuda no está mal

De la salud mental pocos hablan, aunque es algo que daña a cualquier persona de cualquier edad. Debido a que los adolescentes están acostumbrados a realizar actividades diarias durante todo el día, el estar encerrados sin poder hacer nada más que tareas y clases en línea, les afecta.

La falta de actividades los lleva a la angustia, al estrés, a la soledad, a la frustración y todo esto conducen a una enfermedad llamada depresión. Aunque muchas veces, también suele causar ansiedad.

Según la OMS, en todo el mundo, se estima que entre el 10% y el 20% de los adolescentes experimentan trastornos mentales, pero estos no se diagnostican ni se tratan adecuadamente.

Algunos adolescentes corren mayor riesgo de padecer trastornos de salud mental a causa de sus condiciones de vida o de situaciones de estigmatización, discriminación, exclusión, o falta de acceso a servicios y apoyo de calidad.

La Secretaría de Salud federal puso a disposición de la población un número telefónico para atender a cualquier persona que necesite ayuda, el número es el 800 911 2000.

En Colima también hay una línea telefónica que ofrece atención psicológica, se trata del 800 337 25 83, que cuenta con profesionales de la salud que pueden orientar de la mejor manera según sea el caso.

Además, la Secretaría de Salud estatal cuenta con unidades médicas que se especializan en la atención de la salud mental, llamadas UNEME-CAPA, para ubicar la unidad más cercana es necesario ingresar a http://www.saludcolima.gob.mx/servicios/servicios_09.php. Estas son herramientas que pueden ayudar a los adolescentes a tratar cualquier trastorno o efecto que pueda causar la cuarentena en su salud mental.

Es importante pedir ayuda debido a que no es malo, así como se acude al médico cuando tenemos gripa o nos duele la panza, cuando nos sentimos agobiados, estresados, ansiosos, es importante ir con un profesional de la salud, para eso están, para brindarnos ayuda y poder tratar cual efecto que nos cause daños a nuestra salud mental.

En conclusión, es de vital importancia que las personas acudan con un psicólogo, que se atrevan a ir, no están locos por decir que van al psicólogo, el tratamiento psicológico es algo que todo ser humano necesita para tener una óptima salud mental.

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