Mi fe no se detiene por el Covid-19

“Voy a seguir cantándole a Dios y hablándole como siempre”: Evelia Cayetano de la Iglesia de Dios de la profecía

Por Raquel Henández

El tema de la religión siempre ha existido desde hace muchos siglos y según National Geographic, la religión es el resultado del esfuerzo del ser humano por contactar con «el más allá», a esto se le atribuye que en cada país hay diferentes religiones puesto que cada uno tiene distintas formas de ver la vida, comportamientos y valores culturales, éticos y sociales. La religión vino a cambiar el estilo de vida que se tenía hace muchos siglos, desde que el humano existía, debido a que es  un estereotipo de las matrices de un código moral, ético, social o político y como ejercicio de la ley en la que hoy todos los ciudadanos debemos cumplir. 

En el mundo, hasta el día de hoy, las actividades religiosas en grupo están suspendidas por el nuevo virus Covid-19. Este virus llegó a China a finales del año 2019, convirtiéndose en una pandemia a nivel mundial. El coronavirus ha cambiado la vida de muchas personas puesto que ha parado a todo el mundo, obligando al  encierro en casa hasta nuevo aviso. La cuarentena que se implementó obligatoriamente en distintas entidades para prevenir de más contagios, han sido de tres a cuatro meses.

El 18 de marzo en Colima inició oficialmente la cuarentena, provocando el cierre de muchos negocios, lugares turísticos e iglesias, sin embargo, esto no ha detenido a ciertos grupos religiosos para continuar con sus actividades arriesgando la salud y la vida de miles de personas. Al principio de la cuarentena no se creía que el virus ya estuviera en el estado, otros pensaban que no era verdad que existía un virus. Hubo personas que consideraron adquirir mucha despensa por si todo se agotaba, lo cual provocó  compras de pánico.

Evelia Cayetano Venegas, mejor conocida como Bella, es una comerciante y ama de casa que tiene un negocio de abarrotes junto con su esposo. Esta tienda es su fuente principal de ingresos y se encuentra en la colonia Francisco Villa del municipio de Colima. Ella es madre de dos niñas. A Bella así como a todos, le ha afectado la cuarentena, en el aspecto social y religioso, puesto que le impide estar en la congregación con los hermanos.

Ana María Tapia Arroyo es una de las otras afectadas en cuestión social y religiosa. Ella es una mujer adulta de 82 años, que vive en la colonia San Pablo en el municipio de Colima. También es comerciante porque atiende una papelería en su propia casa, la cual es su fuente principal de ingresos. Ella pertenece a la religión católica y extraña a su familia porque tiene 1 mes sin verlos. 

Hasta el día de hoy, Ana Maria y Evelia Cayetano han tenido que adaptar la prácticas y dinámica religiosa en sus hogares, utilizando nuevas herramientas tecnológicas para fomentar su fe, como lo hacían en sus respectivos templos. sus vidas religiosas en sus hogares y utilizar nuevas herramientas tecnológicas para seguir adorando a Dios, como lo hacían en la Iglesia. 

Familia, religión y Covid-19

Varias ideologías religiosas concluyen que lo que ocurre se relaciona a un castigo divino por lo alejada que vive la humanidad de los preceptos y normas de Dios. “Para que venga lo que es el anticristo y va a empezar a sellar”, dice la vox populi.

Bella es una mujer dedicada a su familia y trabajo, ella pertenece fielmente a la religión cristiana. Para ella el Covid-19 y la cuarenta obligatoria no fue una situación inesperada y no le dio miedo, pues para ella fue una señal de Dios, que ya estaba escrito en la Biblia y ya se esperaba la venida de esta situación.  La familia de Bella no dejaba de reunirse a pesar de que la cuarentena se volvió obligatoria desde el 18 de marzo, por los primeros casos detectados por Covid-19.

La cuarentena no se respetó solamente en México, por ejemplo en Estados Unidos el  Pastor Rodney Howard-Browne que celebró dos eventos religiosos  dominicales con cientos de personas y violó la orden de quedarse en casa para limitar los contagios del coronavirus.  El pastor sólo fue acusado de faltas menores como reunión ilegal y violación de las reglas de salud pública en su iglesia The River, en la bahía de Tampa.

Pensar en un virus que inició del otro lado del mundo y que está matando a millones de personas suena como una profecía escrita en la Biblia: «La idea es que ‘Dios provee todo’ y no precisas hacer aislamiento», dice también la vox populi.

A la familia de Bella no les es indiferente esta situación. Ella dice estar consciente de lo que se está viviendo en este 2020: “Bueno otra cosa que nos dice aquí obviamente es que va a pasa todo esto para que a ustedes no los agarre de sorpresa porque van a venir guerras pestes y hambres. La Biblia dice que es el principio porque aún faltan cosas que van a venir muchísimo más feas cuando tengan que pasar”. 

La familia no creía que de verdad fuera necesario dejar de ir a la Iglesia y protegerse de esta enfermedad. Ellos pensaban que no se necesitaba traer cubrebocas ni implementar una nueva estrategia de higiene. Pensaban que sólo era una gripe viral y que no pasaba nada. Las reuniones familiares seguían como cada semana hasta que sus “hermanos”, que ejercen como médicos, les recomendaron que hicieran caso a las autoridades pues este virus es muy fácil de contagiar y hasta el día de hoy no hay cura ni vacuna. Esto obligó a su iglesia a hacer cambios para seguir celebrando como cada jueves y domingo.

“Ahorita lo que realizamos es el estar leyendo, estar meditando la palabra de Dios y te digo aquí con alabanzas, predicaciones, aquí escuchando; ahora se transmite por Facebook las predicaciones. Nos conectamos por Facebook para escuchar las predicaciones de la iglesia. Los jueves y los domingos se transmite en vivo por Facebook”, dijo Bella.

Evelia Cayetano casi todo el día se dedica a ser ama de casa y por las mañanas, al abrir sus ojos, los primeros pensamientos y palabras son a Dios como su principal acto: “Lo primero que tiene que hacer uno es leer y orar como a las seis o siete de la mañana. En el transcurso de la tarde sabemos que tenemos actividades como hacer el quehacer, cuidar a los niños y todo eso, pero pues siempre sabemos que tenemos un espacio para descansar o tomar tiempo para hacer eso. Darle gracias y por la noche, pues antes de irnos a dormir, darle gracias al Señor por el día por todo lo que nos dio, por las bendiciones de los hijos, que nos provee siempre comida y alimentos”.

Para la familia de Bella, esta pandemia por el coronavirus no es impedimento o pretexto para dejar a un lado la religión puesto que el resultado de ello ha sido tener a Cristo más presente en sus vidas. Para Bella, lo más importante es su familia y el coronavirus no afectó en ningún aspecto su vida familiar, puesto que la prioridad de es tener una familia unida.  

Las actividades religiosas de ella y su familia siguen muy presentes, puesto que han hecho una cadena de rezos para estos tiempos de Covid-19: “Ahorita varias hermanas nos estamos levantando a las 3 de la mañana a orar y a leer la Biblia para pedir por todas las necesidades. Como en este caso, cada una tiene necesidades tanto en su colonia como familiar”, dijo Bella.

Por otro lado, Ana María la mujer de 82 años que vive sola, está pasando por momentos muy difíciles porque no tiene  contacto con vecinos o familiares por miedo a infectarseAna también es una comerciante que atiende una papelería desde hace 40 años, siendo una de sus fuentes de ingresos económicos. Ella es una fiel católica a la que le gustaba ir a misa todos los domingos. 

La llegada del Covid-19 obligó a que las Iglesias de Colima fueran cerradas y provocando que los fieles católicos no puedan celebrar sus domingos de misa. Para Ana esta situación le fue muy difícil puesto que ella no tiene celular inteligente o tableta en la que pueda ver las misas online. Esto no es impedimento para dejar de lado su fe y dejar de rezar todas las mañanas, tardes y  noches : “Rezar el rosario, oraciones de los libros, oraciones que yo sé, y ver la misa en la tele a las 8 de la mañana desde Roma que la dice el Papa, y a las 12 del día que la dicen en la Basílica de Guadalupe”, explica Ana.

Algunos de los hábitos que Ana sigue en esta cuarentena son: “Me persigno, encomendarme a Dios y pedirle por toda la gente (…), por los que ya murieron y porque los cuide y que Dios tiene la última palabra, él es el que va a decir quién se enferma, quién se va a morir, quién va a salir adelante, eso es lo único que pido, mucho por todos”.

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Ana, al enterarse que el virus ya estaba presente en el estado, decidió encerrarse completamente. A causa de esto, ella dejó de ver a su familia, sólo iban para llevarle mandado, dinero o algo que ella necesitara: “Mis hijos casi todos los días me hablan a cada rato. Vienen y me dan vueltas para a ver cómo estoy, si estoy bien, nada más me bajan las cosas y ni se bajan a veces del carro. Uno de mis hijos vino a traerme medicamento del Seguro. Él me hizo el favor de ir y pues me daba pena pero pues ni modo, pues yo no puedo ni salir y ni me quiero arriesgar a salir ahorita”.

En Colima, a diferencia de las iglesias cristiana, católicas cerraron cuando se anunció el inicio de la cuarentena. Esto provocó que muchas iglesias adaptaran las misas a una modalidad tecnológica. Si una persona quería ver una misa del día sólo la buscaba en Youtube o alguna en página de Facebook. Las misas son transmitidas en vivo desde cualquier parte del mundo. Los cristianos  también adoptaron esa modalidad después de que el gobierno les obligara a hacerlo, sin que aún se tengan consecuencias por desobedecer a las autoridades.  

Si muero es por Dios

La muerte es algo inevitable, de la que los seres humanos no podemos escapar de ella pues es parte del ciclo de vida: nacer, crecer, reproducirse y morir. Según Jaramillo-Magaña Doctor en Ciencias Sociales hay dos tipos de muerte la científica y la religiosa: “La muerte es un proceso que generalmente comienza con la disminución del aporte de oxígeno hacia el cerebro y que continúa con la muerte neuronal y posteriormente la muerte somática, es decir el cese total e irreversible de todos los órganos y sistemas del organismo, que son consecuencia de daño en la membrana celular y que facilitan la necrosis y la putrefacción”.

En otras palabras la muerte es un proceso y claro hay muchos tipos de muertes. Sin embargo, en la religión es diferente y depende de la creencia religiosa hay un concepto de muerte. Por ejemplo, según la iglesia católica “las almas de los muertos pueden ir al infierno (lugar de castigo), al purgatorio (lugar de purificación por lo pecados cometidos) o al cielo (lugar de recompensa), en donde de este último deriva la idea de salvación y la de la resurrección de los muertos”.

Bella es una mujer que no le teme a la muerte porque cree en una vida después de ella, su pensamiento es una ideología que se respeta, puesto que cada ser humano tiene esa libertad de pensar o creer en un Dios o en la ciencia, pues todos tenemos derecho a tener un libre albedrío. “Nuestra seguridad nos la da Jesucristo”, expresó

Bella tiene mucha seguridad porque cree que Dios sabe qué tiene destinado para ella, si ella se infectara por Covid-19 es porque él así lo quiso. “Si yo me muriera o me infectara de eso, yo sé que si muero voy a ir con el Señor, esa es mi seguridad. Entonces es un poco ilógico decir no me da miedo morir, porque pues tengo niñas. El Señor si quisiera no me andaría buscando, él sabe dónde estoy, entonces, no es algo como que me dé a mí miedo o los que somos creyentes no nos da miedo a morirnos en estos tiempos tan difíciles. Esa es nuestra alegría, nuestra felicidad, si morimos, nos morimos para el Señor”.

Por otro, lado Ana María es una mujer que el estar encerrada la ha desanimado un poco, puesto que ella se siente triste, al estar sola en una casa. Tiene miedo a infectarse y morir por Coronavirus lo que provoca que su estado de ánimo sea bajo: “A veces me pongo a llorar y ahora lo que hago cuando me siento así, voy y me acuesto un rato ya me pongo a llorar, ya me quedo dormida. Lo único que tengo es ver la tele o oír el radio: me siento pues completamente sola. Es la ley de la vida y pues así hay que aguantarnos a lo que Dios nos mande”.

Ana dice estar dispuesta a aceptar los planes que Dios tiene para ella si ella llegara a infectarse por coronavirus: “De todos modos tenemos que morir ya sea de una cosa u otra. Lo único importante es estar bien con Dios, son cosas que él nos manda y tenemos que recibirlas como Dios las manda, y no podemos hacer nada que no sea por él; si Dios quiere que muramos por eso, pues bendito sea Dios”

Las ideologías que tienen Bella y Ana pertenece a un grupo religioso distinto y son muy parecidas, puesto que ellas creen que después de la muerte hay un ser poderoso que nos espera y nos juzgará y  tal vez habrá una vida llena de gloria. No es necesario hacer distinciones entre religiones, porque aunque sean diferentes, cada una de ellas da a la fe y a la esperanza un lugar central a la hora de construir la identidad del creyente.

La religión sirve para que las personas tengan una vida sana, con valores y para ser buenas personas. La gran mayoría de las personas tiene fe, porque la fe es la confianza en nuestro destino, tiene que ver con todo lo que nos rodea, con nuestros anhelos y esperanzas, estas suelen dejarse a cargo a un ser poderoso que no podemos ver ni escuchar, pero que ese Dios es responsable de nuestra vida y destino. 

El día de hoy el mundo está en una situación crítica, estamos viviendo una nueva pandemia llamada Covid-19, de la cual no hay cura ni vacuna. La personas que perteneces a algún grupo religioso le rezan y ponen su fe en que en algún momento esto pasará y todos estaremos bien otra vez gracias a Dios.  

¿En el hecho de que exista un Dios que todo lo puede y el acto de rezar por uno mismo y los demás sustituye las medidas preventivas como el resguardo domiciliario?

Considero que el tema de la religión es muy difícil de dialogar, ya que hay muchas personas con distintos tipos de religión, por lo tanto, hay muchas opiniones sobre la vida después de la muerte ya que las creencias se han pasado de generación en generación y cada quien tiene su criterio. 

Desde muchos siglos atrás la religión es parte de la vida de todos, alimenta nuestra ideología y percepción de la realidad, es por ello que interactuamos y nos congregamos, forma parte de la costumbre, pues desde niños es inculcada por los padres y abuelos, sin importar que tipo de religión esta  enseña los principales valores. Con el paso de los años esto ha cambiado, primero paso de lo verbal a lo escrito, después dio un salto a la tecnología y ahora en las redes sociales.

Por lo tanto ya no hay necesidad de salir, pues ahora todo se tiene al alcance de una computadora o celular, con la cual se pueden hacer videoconferencias, en aplicaciones como Zoom, Google Met, Skype. La religión puede adaptarse más que la religión las personas o incluir la tecnología para que los creyentes puedan celebrar.  Los sacerdotes que sigan celebrando misas «de una manera privada» y que faciliten que «Las eucaristías sean transmitidas por las plataformas digitales y los medios de comunicación públicos y privados». 

El Covid-19 es una enfermedad que se no esperaba y que ha afectado a muchas personas en muchos sentidos, y una de las grandes consecuencias más dolorosas han sido las muertes de familiares y amigos causadas por este virus. En estos tiempos de de pandemia por Covid-19, el tema religioso se ha convertido en algo muy mencionado, ya que hay millones de creyente en todo el mundo y según Christoph Strack: “El coronavirus también se ha convertido en una cuestión religiosa, espiritual. Dolor, pena, duda, ira”. Por ello es importante quedarse en casa y seguir las indicaciones que el gobierno, puesto que de otra forma el virus será parte de nuestras vidas. 

 

 

 

 

 

   

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