El estrés de una pandemia

Por Javier Jimenez

¿Qué ha pasado? 

El 23 de marzo del 2020 se dio comienzo a la cuarentena como medida de precaución para reducir la tasa de contagios por la pandemia Covid-19, una enfermedad proveniente de Asia, perteneciente a la familia coronavirus, esta ocasiona infecciones respiratorias en las personas, en donde un 80% de las personas que la contraen, se curan.

El repentino anuncio de la pandemia, hizo que la mayoría de las personas fueran a los supermercados a hacer compras de pánico, llevándose extremas cantidades de papel higiénico, comida, refrescos y otras cosas para largos periodos de aislamiento, disparando las ventas y el pánico de las personas que no hicieron compras.

Sin decir que la cuarentena conllevo un distanciamiento social, haciendo que las personas se quedaran en sus hogares; cerrando cualquier tipo de negocio en el que se reuniera la gente, tales como restaurantes, tiendas, cines y otros establecimientos que no fueran esenciales en la cuarentena.

Estas medidas ocasionaron una inestabilidad económica, causando múltiples desempleos e incluso dejándolos sin su salario como fue el caso de Starbucks o tiendas de marcas, como una forma para disminuir las pérdidas económicas, ocasionando que las personas tuvieran que conseguir otra forma de obtener ingresos durante la cuarentena

Frente a estas situaciones, los costos de los boletos de avión disminuyeron debido a la baja actividad turística, algunas personas, aprovecharon las ofertas, ignorando las medidas de precaución, haciendo que su cuarentena fuera en hoteles o en un país distinto al suyo, llegando a tener que gastar una gran suma de dinero y sin tener la opción de irse o serian forzados a un arresto domiciliario.

Dependiendo la situación, todas las personas vivirían una cuarentena diferente, algunos lo harían solos, otras vivirían una pesadilla sufriendo abuso doméstico, vivirían pensando en su familia a la cual no pueden ver; pensando en cómo conseguir dinero, los gastos de la semana, o simplemente se la pasarían tranquilos en casa.

Pero algo era común en casi todas las personas no importara la situación, todos sufrirían por el confinamiento por estrés, así fue como sufrió Javier, mi propia familia.

¿Por qué el confinamiento afecta a las personas?

¿Qué es el estrés? El estrés está definido como “Estado de cansancio mental provocado por la exigencia de un rendimiento muy superior al normal; suele provocar diversos trastornos físicos y mentales.”
Pero en términos de psicología, el estrés está definido como una inconformidad que afecta el rendimiento de los individuos según nos describe Aldrin Aníbal Landa Hernández, estudiante de psicología de octavo semestre.

-…Existen dos tipos de estrés, uno es el que te impulsa, un tipo de motivación para mantener a las personas activas, cuando no tienes nada que hacer o no tienes metas, te quedas en un estado de pereza y eso es algo que afecta a mucha gente cuando están en confinamiento o no tienen nada que hacer, en este caso podríamos decir que el estrés es una inconformidad que afecta el rendimiento.

Cuando escuche esas palabras, mi cabeza empezó a dar vueltas, al pensar que su definición no era tan cercano a lo que se definía en el diccionario- Entonces el estrés no solamente es el hecho de hacer actividades por ansiedad sino también ¿el hecho de no hacerlas?

Aníbal también pareció desconcertado por su respuesta al no poder estructurar bien sus palabras -Es complicado pero así funciona el concepto de estrés, es un problema muy común en psicología, en gente que cree que no puede cambiar su situación como parejas o familias.

Hablamos durante un tiempo sobre este concepto y el cómo fue enseñado por sus profesores, hasta que cambiamos a otro tema de interés.
-¿Cómo funciona una individuo extrovertido?

-Todos necesitan afiliación, la diferencia es que está más presente en alguien extrovertido, necesitan convivir con su comunidad cara a cara y que no puedan convivir o afiliarse por la cuarentena, les llega a lastimar, para ellos no es suficiente una conversación o una llamada, necesitan estar físicamente, mientras que en el caso del introvertido, no es así, para ellos solo es una inconveniencia.

Entonces me dio la curiosidad de que sucedería en casos más extremos ¿Qué pasaría si no tuvieran contacto?
– ¿Una persona que tanto puede estar en confinamiento?

-En completo aislamiento, no pasa de una semana, pero las llamadas, mensajes, estas pequeñas conversaciones a través de medios electrónicos, ayudan a sustentar la falta de afilamiento- La forma en que lo dijo parecía divertirle en alguna manera y debo admitirlo, es un tema bastante interesante el cómo necesitamos a otras personas para vivir.

Aníbal empezó a divagar un poco sobre el como el pequeño contacto a través de celulares o otras fuentes, nos ayudan a mantener nuestra cordura día a día.

La conversación parecía no llegar a ningún punto, hasta que en un momento recordé algo interesante -En el caso de los niños, a ellos no parece afectarles tanto, pero es una deducción que hice sin ningún respaldo, ¿Es cierto esto?

Aníbal estaba especializado en esta área, porque en su momento me hablo de sus prácticas y el cómo tuvo que hacer de profesor con varios niños para estudiarlos.

– No les afecta tanto porque el mundo de un niño es egocéntrico, solamente está centrado en sí mismo y en su casa, porque ellos no ven realmente a sus amigos como otras personas, los ven como cosas, cuando van madurando ya empiezan a tener la noción de que la gente también tiene pensamientos, de que también son su propia percepción.

Empezó a ser una costumbre pero con cada pregunta que hacía, terminábamos hablando de más, la verdad no encontraba el problema por que hablaba con demasiado entusiasmo, un dato interesante que dijo fue sobre como un niño empieza a ser consciente de los demás a los 12 años.

Después de mucho tiempo hablando, le hice la pregunta más simple que pude haber tenido-¿Crees que puedas recomendar alguna actividad a las personas que hacen múltiples cosas durante la cuarentena?

-No es posible porque todos tienen su propia de manera de lidiar con la situación, y estas múltiples actividades que hacen, son su forma de lidiar con la situación, varia de persona a persona, es lo que harían si no tienen nada que hacer es su propia manera de entretenerse y es su propia manera de hacer las cosas, todo lo que se es capaz de hacer, es normal.

Era la primera vez que Aníbal respondió sin vacilar y yo me encontraba algo confundido, pero para resumirlo, “Todo lo que sea posible de hacer, es normal”, toda nuestra conversación puede resumirse en esa simple frase, todos son normales y todas las actividades son normales, no importa lo raro que sea, todo es normal.

Sin tiempo que perder me dirigí a la siguiente pregunta que tenía en mente, en que sucedería en el peor de los casos, tener que estar más tiempo en casa.
-¿Qué pasaría si la cuarentena se extiende durante mucho más tiempo?

-Depende de caso a caso, habrían personas que su psiquis les obligaría a no soportarlo pero la gran mayoría se acostumbraría a este nuevo estilo de vida, esa es la actualidad humana, el ser humano tiende a estar en estado neutro, no se mantiene enojado por siempre y no se mantiene feliz por siempre

Su comentario era esperado pero aun así necesitaba que me lo dijera, la evolución es adaptarse y tenemos que seguir avanzando, bastante cliché, a lo que respondí
-Y si no se acostumbran las personas ¿Qué efectos secundarios podrían tener?

– Cambios notables y sutiles de peso, dolores localizados en el cuerpo, irritabilidad, pérdida de cabello, y dependiendo de las manifestaciones, insomnio, letargia, problemas cutáneos, vista cansada y ansiedad constante.

Con todo lo que Aníbal dijo, me llamo la atención cuando dijo irritabilidad, porque era algo que había estado viviendo a alguien desde hace varios días sufriendo de ella.
-Igual que mi padre.

 

Entrevista mi familia

Al comienzo, intente posponer lo más que pude el tener una entrevista con a Ana Rosa Flores Rodriguez y a Javier Jimenez Pérez, su esposo, ya que Javier había empezado a tener cambios de humor repentinos, que no pasaban de gritos o rabietas de parte de él.

Uno de los cambios más notables que sufrieron cuando comenzó la cuarentena, fue la dinámica familiar, teniendo que evitar cualquier tipo de salidas que no sean esenciales, dificultando un poco las relaciones entre la familia, al no poder tener un momento privado.

Estas fueron reducidas de ser diario, a hacerlo una vez cada semana para tener el menor contacto con otra gente, las tareas del hogar fueron divididas entre todos los miembros de la familia, haciendo que hubiera más tiempo libre al completarse, esto hizo que los miembros de la familia tuvieran que encontrar otro pasatiempo para reducir el estrés o mantener su ritmo de vida.

Al tener que seguir las medidas del confinamiento, cortaron casi todo contacto con la familia a excepción de las llamadas y conversaciones ocasionales por las redes sociales, algo molesto ya que la familia estaba acostumbrada a visitarse cada semana; ahora solo haciéndolo una vez al mes aprovechando los labores de venta.

Una vez que terminaron las preguntas generales, pase a la pregunta importante-¿Crees que a mi padre se ha vuelto irritable por la cuarentena?

-Sí, pero creo que todos, el hecho de no poder salir a distraerte, visitar la familia, creo que hace que estemos más irritables porque, ya no tienes tiempo para ti mismo, no es tan fácil convivir con alguien las 24 horas.

Debido a esto, Javier empezó a hacer más en la casa para poder mantener su ritmo de vida, pero fácilmente terminaba perdiendo la compostura cada vez que se le cuestionaba el porqué de sus acciones.

Todos han cambiado para poder llevar esta pandemia así que me dio la curiosidad de preguntarle-¿Y tú en que has cambiado?

-Malos hábitos, antes no usaba mucho las redes sociales o juegos pero ahora que tienes bastante tiempo, haces lo que sea para matar un poco el tiempo.-
Ese último comentario cargaba una gran verdad ¿Realmente importa la actividad que hagas para relajarte?

Unas horas más tarde, procedí a hacerle la entrevista a Javier en el cual él decía que se encontraba en un perfecto estado, a pesar de sus ocasionales cambios de humor por el estrés y el hecho de la dificultad que tenía para mantener su ritmo de vida durante la cuarentena.

-Lo que pasa es que antes no había ninguna pandemia, había más libertad y había menos estrés en las personas, ahorita bastante gente está estresada, no es mi caso, no es mi caso.

Durante casi toda la conversación repitió esas últimas palabras “No es mi caso, no es mi caso”, era un hecho de que el tenia estrés, todos tienen estrés, quieran o no.

Aunque él decía que no tenía estrés al no sentirse presionado, pensé en lo que me había dicho Ana -Mi madre ha dicho últimamente, que te has puesto a hacer más actividades ya que no tienes mucho más que hacer.

-Realmente uno no tiene mucho que hacer, entonces que te pones a hacer, tienes que estar haciendo algo y las cosas que se hacen ahora son, las que antes no podías prestarles atención por una u otra razón, ahora las puedes hacer porque tienes el tiempo y entonces estás haciendo actividades en tu casa…

Después de que dijo eso, su voz se empezó a escuchar más temblorosa, ya no se escuchaba con confianza como lo había estado al principio, como si se empezara a dar cuenta del cómo ha estado.

…y entonces te hablan para hacer una cosa y entonces te presionas; no dejas de hacer algo o no haces ninguna de las dos, o también estas “agusto” acostado y de repente te hablan para que te pongas a hacer algo que no quieres hacer y entonces esa es la irritabilidad que a veces se presenta.

Cuando dijo esto, su voz parecía furiosa, como si estuviera resistiendo en no perder la compostura, parecía triste aun así como si contuviera las lágrimas.

Después de eso, me dijo un ejemplo de alguien que si sufre estrés y no el, porque él no tiene estrés, era sobre los vecinos y el grupo de Whatsapp que tienen de la colonia, hablo sobre lo harto que estaba de que los vecinos llevaban varios días peleando por algún desconocido que dejo la basura fuera de su casa, llegando al punto de empezar a ofenderse en el grupo solamente por una bolsa con contenido desconocido.

Entonces hice mi última pregunta, ya que aunque mi padre estuviera con cambios de humor, no parecía asustado de esta situación, solo irritado -¿Y te preocupa algo?

Tomo un tiempo para pensar y entonces me respondió
-Solo la familia, porque yo no creo en esta pandemia como un problema de salud, es más un problema económico, hay enfermedades mucho más fuertes, esto solo generara un cambio en la vida de las personas.
Después de eso, sucedió un abrupto silencio que término la conversación.

Algunos días después, los vecinos volvieron a hablar por el grupo de Whatsapp, esta vez tirando amenazas al aire, de que alguien estaba harto de tener que escuchar a los perros de algún dueño desconocido y que si llegaba a descuidar a alguna de sus mascotas, los mataría con veneno para que pudiera descansar.

Este comentario fue ignorado por las personas de la colonia, pero al final, nadie sabe de lo que es capaz una persona para poder tener paz mental.

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Crónica de un confinamiento en pandemia

Escucho la alarma y entonces despierto, comienza otro día durante la pandemia, veo mi celular y observo si tengo algún mensaje nuevo, camino hasta la cocina para hacer un desayuno para mí y a veces para mi familia, desayuno, lavo los trastes y entonces me cepillo los dientes.

Una vez que termino mi rutina de la mañana, mi padre usualmente ya habrá llegado de su paseo con los perros, bajo con mis padres para acostarme en el sofá con todas mis mascotas, que parecen ser los únicos que no les afecta el tiempo.

Mi madre dice que va a ir a comprar comida y otras cosas que ya se nos está acabando, quisiera ir pero solamente dejan entrar a una persona o hay límite de compras por familia, así que no tiene mucho sentido que yo vaya, así que me quedo acostado en el sofá, hasta que algo me hace tener que levantarme.

Mi madre regresa, así que ayudo a meter las bolsas y después regreso a mi cuarto, últimamente está demasiado desacomodado, necesita una limpieza, así que voy por la escoba y me pongo a barrer el polvo, intento acomodar todos los objetos, pero en uno o dos días volverá a estar como antes, nada cambia.

Siento impotencia, intento moverme pero ni si quiera eso puedo hacer, busco una forma de entretenerme pero ni si quiera los juegos son divertidos cuando los juegas solo, los libros no cambian su final no importa cuántas veces los leas, los trabajos son el único motivo para realmente hacer algo, pero ya todo está hecho, todo el trabajo fue hecho incluso antes de ser pedido, así que me quedo acostado, hasta que llega la hora de comer.

Una que otra vez me encuentro abajo mientras cocinan, solo para ver a mi padre molestando con sus bromas a mi madre y ella a veces se enoja por eso, a veces es más molesto que otras veces, llegándome a molestar a mí y si no es a mí, es a las mascotas, hasta que lo intentan morder.

A veces mi madre se enoja mucho y le enfrenta, a veces mi padre también se enoja y se enoja conmigo por simplemente estar ahí o no estarlo, es algo bastante común, tiempo después se calman y todo vuelve a ser como antes.

Llega la hora de comer, pongo la mesa y nos sentamos a comer en familia con la tele encendida, en la televisión están los mismos programas de siempre llegando al punto en que puedes narrarlos tú mismo, la mesa usualmente es silenciosa, ya que no hay mucho de qué hablar aparte del “¿Qué tal esta la comida? ¿Vas a hacer algo hoy?”, extraño el tener de que hablar.

Terminamos de comer y llevo los platos al fregadero, más al rato los voy a limpiarlos, subo a mi cuarto e intento entretenerme con algo, pero no sirve de nada, me acuesto esperando que las cosas cambien cuando despierte y si no es así, tan solo espero que haga la cuarentena más llevadera, el cuarto está en completo silencio salvo por el ventilador, pero muchas veces ni si quiera lo escucho, si tuviera un reloj, ya estaría arto del tic toc, una vez que llega la hora, mi padre vuelva a sacar a los perros por la tarde.

Quisiera que mi padre se quedara en casa, pero el siempre insiste en que los perros tienen que des estresarse, así que usualmente me confronta y se enoja cada vez que saco ese tema, sé que tiene en parte razón por querer sacarlos, pero no quisiera que se arriesgara, quisiera que estuviera en casa, sin riesgo de que se enferme, pero es algo que tiene que hacer diario, sé que podría decirle que yo los saco por su bien, pero él se rehusaría a estar en casa como las otras veces, así que no tiene mucho sentido que vaya.

Existen veces en que yo lo acompaño, solo para darme cuenta de lo vacío que esta la calle, el parque, e incluso para ver los pocos autos circulando, antes no era así, antes al menos la gente salía con sus mascotas y se la pasaban bien en el parque pero ya no.

Ya para la noche mi padre regresa y yo apenas enciendo la computadora alrededor de las 9, solo para ver las redes sociales y escuchar música, pero hay veces en las que cambio la rutina y veo una película hasta las 11-12 de la noche, después de eso pienso en todo el tiempo que perdí, hasta que por el cansancio me duermo por las 4 de la mañana, sin olvidar poner la alarma a las 9 AM.

Escucho la alarma y entonces despierto…

La pandemia se quedara, es un hecho el cual no podemos negar, se han curado múltiples personas de esta enfermedad pero aun así, volvieron a enfermarse de esta; no es una enfermedad como la viruela que se presenta una vez en la vida y ya no vuelve a pasar, el Covid-19 es más común, como la tos o el resfriado.

Tenemos que adaptarnos a nuevas costumbres, esta pandemia ha afectado no solo a la salud, sino también al ámbito económico, social; nuestra forma de vida en general.
Podemos intentar predecir el futuro una vez que nuestro confinamiento termine, pero tan solo espero que podamos corregir los errores que han sucedido durante este lapso para poder tomar mejores medidas para el futuro.

Es difícil imaginar un mundo donde las afiliaciones tiene que tener más distancia, ya no podremos tomarnos de la mano, abrazarnos tan seguido, mantener una distancia entre las personas, eventos no tan concurridos por algún tiempo y usar mascarillas; los tiempos han cambiado y un ejemplo de esto, es el cómo los dueños de negocio han tenido que adaptarse para poder sustentarse durante este periodo, tener que hacer entregas a domicilio si antes no tenías, hacer trabajos desde casa, tener un control de las personas que te compran,etc etc.

Todos estamos agotados y es difícil el decir el por qué, se supone que este evento nos otorgó más tiempo para nosotros, y aun así todos están siendo afectados a gran o pequeña escala, desde la constante pereza hasta la más fuerte ansiedad, solo nos queda adaptarnos a nuestra nueva forma de vida.

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