La ansiedad en tiempos de Covid

«Es una situación muy difícil, sobre todo para la gente que sufre de trastorno psicológico. Para mí en especial, es una situación difícil y complicada.»

Por Luis Germán Espíritu

¿QUÉ ES UN TRASTORNO DE ANSIEDAD?

Los trastornos de ansiedad son los trastornos mentales más comunes, de acuerdo a la Organización Mundial de la Salud (OMS) en los servicios de atención primaria en el mundo, dentro de la población adulta, se encuentra una prevalencia del 12% para los trastornos de ansiedad, esta misma organización establece que los trastornos de ansiedad son de los que más tempranamente inician, con una mediana de 15 años de edad y alcanzan la prevalencia más alta entre los 25 y 45 años, encontrándose más alta en mujeres que en hombres.

La ansiedad se manifiesta en sensaciones somáticas como: mareos, taquicardia, sudoración, palpitaciones, temblor, molestias digestivas, aumento de la frecuencia y urgencia urinaria y/o mareos. También presentan síntomas psíquicos (cognoscitivos, conductuales y afectivos) como: nerviosismo, deseo de huir, sensación de muerte inminente, inquietud, miedos irracionales, temor a perder la razón y el control.

El tratamiento que se recomienda para los trastornos de ansiedad es el proceso terapéutico o psicoterapia desde el enfoque cognitivo conductual, este enfoque es el que mejor ha dado resultados. Este tratamiento suele ser mejor que el consumo de fármacos. Por lo tanto, lo que hace el tratamiento médico, simplemente disminuye el malestar a un nivel biológico, mientras que el tratamiento psicológico atiende el problema desde raíz, es decir, parte de los beneficios es la disminución del riesgo de recaída, una vez tratado el paciente, se queda con una serie de herramientas que le permiten en su día a día fluir de manera natural y sepa qué hacer en ciertas situaciones.

En casos muy extremos, la muerte de algún familiar cercano puede provocar estos trastornos. Resulta necesario sentir y dejar salir las emociones que se mueven en nuestro interior cuando fallece alguien amado, darse tiempo para reordenar los sentimientos, a expresar y poner en palabras el sentir, rabia, miedo, compartir y rodearse de personas que sepan escuchar y respetar nuestros tiempos.

CORONAVIRUS Y ANSIEDAD

Luego de decretarse como pandemia global por la Organización Mundial de la Salud (OMS), acerca del actual brote de enfermedad por coronavirus (COVID-19), que fue notificado por primera vez en Wuhan, China el 31 de diciembre de 2019, de acuerdo a los datos difundidos por la Secretaría de Salud, México superaba a China en contagios con 84 mil 627 casos positivos desde su comienzo el 28 de febrero de 2020.

Según los expertos, el aislamiento por el nuevo coronavirus, pueden provocar trastornos como la depresión o la ansiedad. «La ansiedad se genera por el desconocimiento al futuro, es decir, no saber cómo manejar lo que se va a presentar en un futuro. Esto se puede generar por el desconocimiento, lo importante es acceder a la información de fuentes confiables, generar estrategias de protección que no vayan a un grado excesivo», afirma la Psicóloga, Karen Jaimez.

ANSIEDAD EN TIEMPOS DEL COVID

Es el caso de Ricardo Espíritu Morales, que a la edad de 24 años continúa su vida acompañado de sus padres. Es egresado de la Licenciatura en Educación secundaria con especialidad en Formación Cívica y Ética, en el Instituto Superior de Educación Normal del Estado de Colima “Profr. Gregorio Torres Quintero” (ISENCO), el tema del resguardo en casa por el coronavirus (COVID-19) dice ser algo nuevo, difícil y complicado de llegar a entender, pues recientemente le fue diagnosticado, trastorno de ansiedad. «Es totalmente nuevo porque no tenemos un precedente. Es una enfermedad, un virus, pero también es una situación muy difícil sobre todo para la gente que tiene algún tipo de situación o de trastorno psicológico ya que es más difícil llevarlo, en este caso para mí en especial, es una situación difícil y complicada.»

Recién comenzaba el año 2020, era el mes de febrero y el coronavirus ya había llegado a México, el temor de lo que sucedía en el mundo por fin estaría en territorio nacional. Ricardo no la pasaba del todo bien, su ambiente laboral, la salud y su físico ya no era el mismo. Pues aseguró que el constante deterioro físico fue causa del trabajo pesado, como horarios rotativos sin experiencia, su horario de comida no era el adecuado, el descanso era poco, aunado a eso, lamentablemente la familia Espíritu Morales recibía la noticia del accidente que habría sufrido un sobrino de la familia, horas después, la confirmación de su muerte era inesperada, en especial para Ricardo, pues recordar en un solo minuto todos los recuerdos que vivieron juntos, como un tercer hermano para él, navidades y fiestas familiares inolvidables, ahora su ausencia, era inminente, causándole de cierta manera, caer en un estado de depresión y ansiedad.

La preocupación de los papás era inmediata, la manera de buscar respuestas sobre su excesivo bajo de peso, sus momentos de llanto, el sentirse solo y atacado por los demás, hicieron que, con la aceptación de Ricardo, poder recibir la ayuda profesional.

«En un principio simplemente empecé a notar que bajaba de peso y bajaba de peso, hasta que me di cuenta de que tenía algo más a fondo, fue cuando empezó a decir que le dolía un brazo, le duele la cabeza, sentía taquicardias…, ahí fue cuando empecé a notar que era algo más profundo, más grave. Empezamos a hacerle análisis en cuestión a ver cómo andaba, si algo le estaba afectando. Resultó ser que no, hasta que decidimos consultar a un psicólogo profesional» dijo Rosario, la mamá.

Ahora con el encierro por la pandemia mundial, Ricardo se enfrentaba a un nuevo reto, mantenerse en casa, en donde su ansiedad lo pudo poner en riesgo. Con la ayuda profesional de la psicoterapia y el apoyo de su familia, él se mantiene dispuesto a enfrentarse a sus propios pensamientos, mientras tanto, deberá de mantenerse ocupado en algo productivo para logar despejar su mente de las malas noticias que se vive.

«Referente a lo del coronavirus, yo decidí por cuenta propia dejar de seguir a todos los noticieros, yo sé que algunos amigos en Facebook comparten noticias que es inevitable verlo, pero realmente para mí es delicado el tener que aguantar noticias tan fuertes como las muertes o los casos positivos» comentó Ricardo.

Él sabía que con el simple hecho de pasar por la ayuda psicológica no era todo para poder calmar sus ataques, pues la psicóloga le recomendaría ciertos medicamentos para ayudarle en su día a día. «Yo tomo un medicamento que es un regulador del proceso hormonal. Para mí es complicado en la cuestión de que tengo que cuidar mucho los impulsos negativos en cuanto a comentarios del trabajo, presión, el estrés; todo lo que es emocional que se me acumulan, hace que el día se me haga más pesado» dijo Ricardo.

En cambio, para los padres fue inesperada la situación; llenos de preocupación y angustia de no saber cómo ayudarlo, aseguran que la pérdida de su primo y la de un amigo, además del distanciamiento de su hermano menor, lograron afectarlo en su totalidad. «Nos dijo la psicóloga que una parte fue que, él empezó a sentirse solo cuando se fue su hermano menor y la pérdida de su primo. Yo realmente no he hablado con ella bien a fondo para saber si hay algo más o algo antes de que todo eso le haya afectado o que la doctora lo sepa, porque hasta donde yo sé, han sido esas dos cosas que detonaron su ansiedad» dijo su madre.

En lo sentimental, Ricardo lleva 4 años con su pareja Miriam Leal, quien asegura que no ha sido mucha la diferencia en el antes y durante el periodo de consultas de manera negativa, pero espera que los resultados sean de lo más positivos posibles. «Honestamente espero resultados bastante positivos, es una persona que se ha mostrado interes en su salud, en su bienestar y que también ha mostrado interés por ver bien a las personas que han estado con él apoyándolo.»

Ricardo se alegra de haber buscado ayuda lo antes posible, agradecido con su familia y compañía, pues ahora siente que ha mejorado. «Ha sido un proceso largo, es una situación importante en mi vida, impactante, pero gracias al trabajo de la psicóloga y el apoyo de la gente que está a mi lado, yo creo que ya he mejorado.»

Para su recuperación, él sabe que su ansiedad no desaparece en su totalidad de la noche a la mañana, pero confía en el apoyo y el medicamento que recibe para que en algún futuro pueda sentirse seguro de si mismo y poder controlar sus ataques, sin tener que tomar medidas que logren perjudicarlo nuevamente.

Como un maestro haría con sus alumnos, Ricardo confía en las personas que pasan por este tipo de situaciones, puedan salir adelante como él lo hizo. «Yo entiendo que es complicado desde que inicias, pero creo que si estás dispuesto a recibir la ayuda y sobre todo poner de tu parte, porque al final de cuentas solo uno es quién puede progresar y salir adelante, ya que nadie puede trabajar dentro de tu cabeza más que tú. Entonces, si tú estás dispuesto a poner de tu parte, si vas a aceptar la ayuda y sobre todo vas a poner en práctica lo que la ayuda te dé, en este caso la terapia, se puede salir adelante de la situación que sea.»

Para este fin de cuarentena, Ricardo desearía que la gente tomé conciencia del tamaño de las cosas que nos rodean y afecta en su totalidad. Asegura que la gente que no tiene conciencia o que no tiene educación, por ellos es que esto se alargó y se alargará hasta su punto. Espera que después de esto, la gente tome las cosas en serio, para que más adelante no suceda una situación igual o peor.

¿QUÉ PODEMOS HACER NOSOTROS?

La imaginación es la mitad de la enfermedad. La tranquilidad es la mitad del remedio. Y la paciencia es el comienzo de la cura. Un pensamiento para poner en práctica sobre todo para aquellos que han podido quedarse en casa y no están acostumbrados al encierro, pasando más de la cuenta en redes sociales y consultando información sin confirmar. Actos que podrían llevarlos a periodos de ansiedad innecesarios, que bien, se podrían evitar.

La mayor parte de la gente que pasa el tiempo en redes sociales puede tener resultados interesantes, pero a la vez preocupante. Puede haber impotencia, preocupación, duda, coraje, miedo, angustia e incertidumbre, división, incredulidad, frustración, enojo, resentimiento, enfado, molestia, nerviosismo, decepción, desigualdad y tristeza. Además, podría ocasionar preocupación, empatía, coraje, angustia y confusión.

Todo mundo ha pasado por el sentimiento de miedo a que todo se salga de control, sentirse incapaz de poder hacer algo y con incertidumbre de no saber qué va a pasar, ideas que, si llegan a tomar el control humano podría llevarnos a los trastornos más comunes de la ansiedad. Por ejemplo, acudir solamente a información de fuentes confiables y de preferencia no cada 5 minutos, limitar el flujo de noticias y tener cuidado de lo que se lee en redes sociales y el uso de la herramienta de silenciar palabras clave puede resultar positivo, de lo contrario puede ser alarmante.

Lo recomendable para estas situaciones de encierro, pasar tiempo leyendo, estudiando, viendo televisión, jugando, hablando con familiares y amigos por teléfono o por vídeo llamada, son algunas de las recomendaciones saludables por expertos. Sobre todo, no perder contacto con la luz solar, hacer ejercicio, comer e hidratarse sanamente, ya que, si se combina la ansiedad con la imaginación, se llegaría a pensar en situaciones catastróficas lejanas a toda realidad, pues todo se genera en el poder de la mente y en la sugestión.

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