Legalización de la marihuana: el camino hacia un siglo verde

Por Lauriane Agnolin y Gaston Lippi*

La Organización de las Naciones Unidas acaba de sentar una postura histórica en torno al uso de la planta de cannabis y sus derivados. Luego de una votación reñida, la Comisión de Estupefacientes de la ONU retiró a la marihuana de su lista de drogas peligrosas de la Convención de 1961, donde se encontraba junto a la cocaína y la heroína. Esta decisión es un reconocimiento internacional del potencial medicinal de la planta y sus derivados. Apunta a impulsar la investigación científica en los países miembros y a que estos actualicen sus marcos legales referidos al tema.

En 2019, la ONU pospuso esta discusión por el pedido el mayoritario de sus integrantes. El debate fue impulsado por el Comité de Expertos en drogas susceptibles a generar dependencia de la Organización Mundial de la Salud que, a través de un informe, recomendó eliminar al cannabis y su resina de las listas de drogas peligrosas. Además, reconoció sus fines terapéuticos, científicos e instó a que la comunidad internacional avance en materia de investigación.

 

Gráfico de la votación realizada en ONU | International Drug Policy Consortium, 2020.

Gráfico de la votación realizada en ONU | International Drug Policy Consortium, 2020.

La Comisión de Estupefacientes de la ONU está conformada por 53 países, de los 193 que integran el organismo. La votación fue pareja y tuvo como resultado 27 naciones a favor de  la propuesta, 25 en contra y 1 abstención.

Siglos enfrentados

La utilización del cannabis supera los 5.000 años de antigüedad, según las referencias extraídas del paper “Breve historia sobre la marihuana en Occidente” (2018, Revista de Neurología). Distintas culturas emplearon la planta conocida como cáñamo en forma recreativa, lúdica, medicinal y ritualista. Se estima que su origen es de Asia central, arribó a Europa durante el período griego y se introdujo en América con la invasión europea. A partir de allí, la historia de la planta en el continente sería protagónica y atravesaría posicionamientos antagónicos. Uno de los  referentes latinoamericanos más reconocidos que estuvo a favor de su uso y comercialización fue el político independentista, Manuel Belgrano. El argentino resaltó en sus “Memorias” los beneficios que traerían a la región el desarrollo y cultivo del cáñamo, junto con la producción de lino, a comienzos de 1800.

“Estas plantas tan útiles a la humanidad son las que ocupan mi idea. Mi ánimo es manifestar a V.S. las utilidades que resultarían a esta provincia y a la península de su cultivo, el modo de hacer la tierra más a propósito para él, su cosecha, y por último propondré los medios que juzgo más convenientes para que nuestros labradores se dediquen a esta rama de agricultura”, afirmó Belgrano en sus memorias dirigidas al Virreinato (1797).

El apogeo del cáñamo en la región alcanzó su punto cúlmine durante el SXIX. Las fibras de la planta comenzaron a utilizarse para cuerdas, su celulosa para el papel, se extrajo aceite y, principalmente, se formalizó el desarrollo farmacológico. Si bien la marihuana ya era empleada con fines médicos por distintas culturas, en esa época fue asentada legalmente por sus propiedades analgésicas y antinflamatorias. Sin embargo, a comienzos del SXX las posiciones gubernamentales cambiaron y la prohibición comenzó a ser una política de estado. El 23 de enero de 1912 en La Haya, 13 países adhirieron a la “Convención internacional del opio”. El acuerdo determinó que los países firmantes restrinjan el acceso a distintas drogas, como también su distribución y comercialización. Hasta 1938, las drogas a las cuales refería eran la cocaína, la morfina y distintos opiáceos, pero ese año fue reformulado y se incorporó al cannabis como droga peligrosa. La convención del opio es el antecedente directo de la Convención de 1961, cuya lista de drogas peligrosas acaba de reformular la Organización de Naciones Unidas. A mediados de los años 30’, Estados Unidos comenzó una campaña de persecución y deslegitimación del consumo de la marihuana. Ante la creciente de grupos racistas y conservadores de la época que ocuparon la mayor parte de los sectores políticos, la relación del consumo del cannabis con los sectores más populares produjo un estereotipo negativo que facilitó esta persecución. En 1937, el Congreso estadounidense sancionó el impuesto a la marihuana que luego derivó en su total prohibición. A partir de allí, el discurso conservador sostuvo que el consumo de cannabis desvirtuaba los valores sociales, traía aparejado enfermedades mentales e incrementaba la actividad sexual de las personas. Cada uno de estos dichos fueron desestimados por la ciencia y perdieron validez a fines del siglo, pero ya habían sido apropiados por el imaginario social.

 

Propaganda contra la marihuana | Reefer Madness, 1936

Legalización en América

El siglo pasado tuvo como protagonista a la persecución legal del consumo de marihuana y la criminalización de sus usuarios, pero la presente época trajo consigo grandes flexibilizaciones y el estallido de una corriente verde que volvió a poner al tema dentro de las agendas públicas.

La legalización del cannabis atraviesa dos vías. Por un lado, la aceptación del uso medicinal e investigación científica de la planta y sus derivados. En América, son 13 los países que permiten el uso de la marihuana con fines terapéuticos, aunque sus respectivas normativas difieren en términos de acceso, ya sea por auto cultivo, industrialización o comercialización restringida mediante padrones.

Paraguay ha sido el último país de América en sumarse a la corriente verde, este año modificó la ley 1340/88 y legalizó el uso medicinal. En 2019, Ecuador incorporó la utilización de la marihuana con fines médicos y pospuso el tratamiento del proyecto que apunta a los fines recreativos. Las islas caribeñas, San Cristóbal y Nieves, el año pasado legalizaron el consumo medicinal, recreativo y con fines religiosos en espacios privados. Además, Barbados legalizó el uso medicinal. En el mismo período, Trinidad y Tobago despenalizó el cultivo y posesión. San Vicente y Las Granadinas legalizó el consumo en 2018 y actualmente poseen un robusto mercado. Argentina, durante el 2017, promulgó la Ley 27.350 de “Investigación médica y científica del uso medicinal de la planta de cannabis y sus derivados”. Este año modificó su reglamentación para facilitar un acceso más práctico, plural y no dependiente de un único proveedor. De igual modo, en septiembre del 2017, Perú sancionó la Ley N° 30681 sobre el uso medicinal de la planta. Su posterior reglamentación, del 2019, definió las autoridades de control, cómo acceder al cannabis o sus derivados y los términos de comercialización. En 2016, Colombia promulgó la Ley 1787 sobre cultivo, fabricación y comercialización con fines médicos del cannabis y sus derivados. Finalmente, a través de un decreto presidencial, en el 2015, Chile modificó su Ley 20.000 que sanciona el “Tráfico ilícito de estupefacientes y sustancias sicotropicas». La intervención permitió que se autorice el consumo de marihuana con fines medicinales y sus posteriores reglamentaciones detallaron las formas de acceso a la misma.

Por otro lado, la restante vía legal del cannabis apunta a su uso de fines lúdicos, recreativos y religiosos. En diciembre del 2013, Uruguay se convirtió en el primer país del mundo en legalizar el uso recreativo de la marihuana. Este precedente histórico fue replicado por Canadá en 2018, convirtiéndolo en el primer país del G-7 en llevarlo a cabo.

 

Un caso paradigmático

El 20 de diciembre del 2014, el Senado de Uruguay sancionó la Ley 19.172 referida al consumo, cultivo y portación del cannabis con fines medicinales, científicos y recreativos. La norma plantea en  sus objetivos centrales: “Proteger a los habitantes del país de los riesgos que implica el vínculo con el comercio ilegal y el narcotráfico” (Artículo 4). Así mismo, creó el Instituto de Regulación y Control de Cannabis (IRCAA) que posee la misión de: “Regular las actividades relativas a la producción, comercialización y uso del cannabis para los diversos fines, en cumplimiento de la normativa vigente y contribuyendo desde una perspectiva de derechos humanos al cumplimiento de los objetivos nacionales de salud pública, combate al narcotráfico y seguridad ciudadana”. En 2017, se lanzó el programa federal de abastecimiento para inaugurar un mercado que hasta el momento no tenía precedentes en el mundo.

Actualmente, la ley define tres formas de acceso a la marihuana reguladas por IRCAA. En primera instancia, el cultivo doméstico con un máximo de 480 gramos anuales. Como segunda opción, el acceso a clubes de membresía o clubes cannábicos constituidos bajo la norma de Asociaciones Civiles y con un máximo de 45 miembros. Finalmente, la opción más frecuente es a través de farmacias autorizadas, lo cual requiere una inscripción previa en el registro de Adquirientes de Cannabis.

Según el último informe especial de “Monitoreo y evaluación de ley 19.172: principales indicadores del mercado de cannabis en Uruguay” (2019) realizado por la Secretaría Nacional de Drogas, el narcotráfico de cannabis, conocido como “prensado”, se redujo cinco veces desde 2014 a 2018. Incluso, la edad de inicio del consumo pasó de los 18 a los 20 años.

Tráiler del documental “Cannabis en Uruguay”, Federika Odriozola (2015)

¿Qué sucede en México?

El pasado 19 de noviembre, el Senado de México aprobó el proyecto de despenalización del consumo adulto de marihuana. Un total de 82 votos a favor, 18 en contra y 7 abstenciones, facilitaron que el proyecto sea tratado el próximo 15 de diciembre en la cámara de Diputados.

La Ley General para la Regulación y el Control del Cannabis no refiere a fines médicos, científicos o recreativos, sino a un “consumo adulto” en su sentido amplio. Tiene como objetivo regular el cultivo, la comercialización, distribución y consumo de marihuana con distintos fines. En marzo de este año, el proyecto fue revocado en el Senado tras solicitarse que varios artículos sean modificados.

La normativa propuesta plantea que el consumo solo estará permitido en mayores de 18 años. Deberá realizarse sin la presencia de menores de edad, ni en espacios laborales. De igual modo, cada ciudadano solo podrá llevar consigo un máximo de 27 gramos de marihuana. El autocultivo se permitirá y estará sujeto a un máximo de 6 plantas por persona u 8 en caso en caso de más convivientes por domicilio. Así mismo, prohíbe el consumo en espacios públicos y delimita las formas de acceso para el consumo con fines médicos. La normativa está respaldada por la vigente Ley General de Salud y sus disposiciones reglamentarias.

Por otro lado, este proyecto plantea la creación del Instituto Mexicano para la Regulación y Control del Cannabis que otorgará las correspondientes licencias para el consumo particular, cultivo, distribución y comercialización. Modalidad basada en lo implementado por Uruguay. Las licencias posibles serán para Cultivo, Transformación, Comercialización, Exportación o importación e Investigación. En caso de requerimiento médico, la reglamentación de la ley definirá los procedimientos necesarios, dentro del plazo de 180 días de sancionada.

Estados Unidos

El país norteamericano acaba de aprobar en su Cámara de Representantes el proyecto de ley para legalizar, en forma federal, los distintos tipos de consumo de marihuana. De igual modo, este deberá discutirse en el Senado, instancia donde hay una mayoría republicana que se opone a cualquier tipo de flexibilización. Actualmente, el consumo medicinal está permitido en los siguientes 33 estados: Alaska, Arizona, Arkansas, California, Colorado, Connecticut, Delaware, Dakota del Sur, Dakota del Norte, Florida, Hawaii, Illinois, Louisiana, Maine, Maryland, Massachusetts, Michigan, Minnesota, Misuri, Mississippi, Montana, Nevada, New Hampshire, Nueva Jersey, Nueva York, Nuevo México, Ohio, Oklahoma, Oregon, Pensilvania, Rhode Island, Utah, Virginia, Vermont y Washington. Además, en resaltado figuran aquellos que aceptaron el consumo recreativo.

 

El mundo y un proceso de avanzada

No quedan dudas de que el mundo atraviesa en este siglo una apertura hacia la legalización de la planta de cannabis y sus derivados. Según el último Informe mundial sobre drogas (2020) de la Organización de Naciones Unidas, Israel (27%) y Estados Unidos (19,40%) lideran los porcentajes globales de prevalencia de consumo de cannabis en sus poblaciones. En América, con EU a la cabeza, dentro de las primeras cinco naciones están: Jamaica (18%), Canadá (14,80%), Uruguay (14,60%) y Chile (13,33%). México ocupa uno de los últimos puestos con un 2,10% de consumo poblacional.

Informe mundial sobre drogas (2020), ONU

Informe mundial sobre drogas (2020), ONU

Países Bajos

Para el imaginario popular, los Países Bajos, coloquialmente conocidos como Holanda, poseen una política irrestricta sobre el consumo de cannabis. Sin embargo, sus leyes prohíben cualquier tipo producción, comercialización y posesión de drogas. La marihuana continúa prohibida en todo el territorio, pero el gobierno diseñó una política flexible, basada en la realidad de Ámsterdam, que solo permite consumir cannabis en coffe shops y bajo condiciones estrictas.

Portugal

En 2001, su gobierno despenalizó el consumo y la posesión de todas las drogas, entre ellas el cannabis. Sin embargo, esto solo apunta descriminalizar a los consumidores y no a legalizar el consumo. Es decir, el cultivo, la distribución y producción continúan siendo ilegales, a excepción de los casos contemplados en términos medicinales. Fue durante 2018 que el gobierno portugués aprobó el uso terapéutico del cannabis y sus derivados, siempre y cuando cuenten con la autorización correspondiente del Estado.

Israel

Esta nación despenalizó el consumo medicinal del cannabis en 2007 y, actualmente, lidera el mercado global del producto.

Países con flexibilizaciones legales en torno al consumo medicinal: Sri Lanka (desde 1986), India (1997) – no se encuentra legislado el consumo medicinal, pero está fuertemente arraigado en la sociedad y las autoridades lo contemplan, República Checa (2013) y posee flexibilizaciones en torno al consumo recreativo, Dinamarca (2011), Sudáfrica (2012), Francia (2013), Italia (2013), Australia (2016) y su capital legalizó el consumo recreativo a partir del año pasado, Irlanda (2016), España (2015) – además,  ante el vacío legal sobre el consumo recreativo, no está penalizado realizarlo en espacios íntimos o privados, Croacia (2015) Alemania (2017), Bermuda (2017), Luxemburgo (2018) con altas probabilidades de que a comienzos del año próximo legalice el uso recreativo, Malta (2018), Nueva Zelanda (2018) – a mediado de este mes decidirá con un referéndum si permitirá el consumo recreativo, Reino Unido (2018), Georgia (2018) – el consumo recreativo está legalizado, Tailandia (2018), entre otros.

 

¿Quiénes se oponen?

Sin duda esta discusión no está saldada y aún presenta grandes posiciones antagónicas a la tendencia verde. Países como Arabia Saudí, Rusia, China o Japón, lideran la lista de quienes poseen marcos regulatorios prohibitivos y punitivos en torno al consumo del cannabis y sus derivados.

Países de América que hasta el momento se oponen a cualquier a la legalización: Brasil, Bolivia, Venezuela, Guyana, Surinam, Panamá (ha presentado un proyecto que pronto será tratado legislativamente), Costa Rica, Nicaragua, El Salvador, Honduras, Guatemala, Bélice (pese a que la posesión, hasta 10g fue despenalizada en 2017), Cuba, Bahamas, Haití, República Dominicana, Antigua y Barbuda (continúa igual, pese a que en 2018, el consumo fue despenalizado), Dominica, Santa Lucía (posee un proyecto de legalización en discusión) y Granada.

 

* Estudiantes de la Universidade de Passo Fundo (UPF), de Brasil, y de la Universidad de Córdoba (UNC), de Argentina, cumpliendo intercambio en la Universidad de Colima. 

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