Colapso de la Línea Dorada: más allá de un accidente

Por Mara Kaori, Jenifer Diazleal y Aholibama Andrade

El pasado lunes 03 de mayo alrededor de las 22 horas con 25 minutos, se derrumbó una de las vigas que servía como soporte de la línea 12 del metro mejor conocida como “La línea dorada” de la CDMX entre las estaciones Olivos y Tezonco. El derrumbe ocasionó la caída de 2 vagones con pasajeros sobre una de las avenidas más transitadas de la capital mexicana; dejando 26 muertos y 80 heridos, informó el viernes 8 de mayo la jefa de gobierno Claudia Sheinbaum.

Para el rescate y traslado de las víctimas a hospitales, se movilizó al área el Heroico Cuerpo de Bomberos, la Secretaría de Seguridad Ciudadana y Protección Civil, así como paramédicos de diversas corporaciones.

El metro de la ciudad de México se inauguró el 4 de septiembre de 1969, a lo largo de los años aumentó la demanda de este transporte entre la ciudadanía de la CDMX y la zona Metropolitana del Valle de México. Sus principales características son: su rapidez, su bajo costo y su accesibilidad. Funciona gracias a energía eléctrica, con recorrido subterráneo, de superficie y elevado.

Para adultos mayores, personas con alguna discapacidad y menores de cinco años es gratis, mientras que para el resto de la población el boleto por viaje tiene un valor de cinco pesos mexicanos (aproximadamente 0,24 centavos de dólar estadounidense).

De acuerdo con el Sistema de Transporte Colectivo (STC) la misión del metro es:

“Proveer un servicio de transporte público masivo, seguro, confiable y tecnológicamente limpio. Con una tarifa accesible, que satisfaga las expectativas de calidad, accesibilidad, frecuencia y cobertura de los usuarios y se desempeñe con transparencia, equidad y eficiencia logrando niveles competitivos a nivel mundial”.

Pero como se pudo observar el pasado lunes, el metro no es del todo seguro y confiable para los usuarios. Dicho acontecimiento, causó enojo e indignación entre los y las mexicanas, ya que la problemática va mucho más allá de un supuesto “accidente”. Diversos ciudadanos habían informado sobre su preocupación respecto a los daños visibles en la infraestructura de las vigas del metro.

Existían fallas evidentes, desgaste previo y falta de mantenimiento. Los vecinos de las colonias aledañas al accidente ya habían denunciado grietas y hundimientos principalmente tras el sismo del 19 de septiembre de 2017; llevaban meses denunciando el mal estado de las vías del paso elevado y daños tanto en las columnas como en los elementos base de la obra. A manera de respuesta, las autoridades correspondientes únicamente reforzaron la estructura, pero los vecinos comentan que no hubo un seguimiento a la petición de mantenimiento.

Al día siguiente de la tragedia las protestas no se hicieron esperar, desde redes sociales, pintas por la línea del metro, destrozos y marchas la sociedad dio a conocer su molestia e inconformidad respecto a lo sucedido. En diversos posts, videos y palabras de apoyo los mexicanos mostraron solidaridad con los afectados. “No fue un accidente, fue negligencia”, “si a la burguesía no le preocupa tu vida, ¿por qué a ti te preocupa su ganancia?” y “ni perdón, ni olvido” fueron algunas de las frases más vistas en los carteles y paredes durante las manifestaciones.

De acuerdo con un sondeo realizado por el Gabinete de Comunicación Estratégica, el 82.7% de los mexicanos considera que la tragedia del Metro fue negligencia por parte de las autoridades, el 10.1% considera que fue un accidente y el 2.4% dice que se trató de ambas cosas. Para esto, el 83.7% de las personas que formaron parte de dicho sondeo tenía conocimiento previo sobre las fallas que había presentado esta línea del metro.

Posteriormente, el miércoles 05 de mayo (dos días después del derrumbe) peritos de la Fiscalía y de la empresa noruega DNV (la cual fue contratada por el Gobierno local) trabajaron en el área de los hechos para tener una opinión independiente de lo sucedido.

Así mismo, la Auditoría Superior de la Federación señaló diversas irregularidades durante las obras, entre ellas omisión de trabajos, obras inconclusas e incompatibilidad entre el riel y la rueda. Lo cual repercutió directamente en el desgaste acelerado de la infraestructura y originó inestabilidad en esta. Las empresas que llevaron a cabo dichas obras señalaron que únicamente realizaron su trabajo conforme a los lineamientos que el gobierno solicitó.

En cuanto a las víctimas, Claudia Sheinbaum Pardo, Jefa de Gobierno de la Ciudad de México comentó que trabaja con las aseguradoras del Metro para otorgar una indemnización de 650,000 pesos a las familias de los fallecidos. La Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas de la Ciudad de México fue la encargada de determinar la procedencia y de los apoyos próximos a entregar. Sheinbaum, asegura que llegará al fondo de la investigación, prometió que resolverá de fondo el problema de la movilidad y seguridad en la alcaldía Tláhuac:

«A todas las familias: mis más sentidas condolencias, a ellas, a ellos, como a todos los heridos quiero decirles que no los vamos a dejar desamparados; compartimos su dolor y no los vamos a dejar solos», dijo Sheinbaum Pardo.

Ante esto, Marcelo Ebrard, ex jefe de gobierno (2006-2012) y actual secretario de Relaciones Exteriores es el principal responsable de la construcción de la línea 12 y comentó que se pondrá a disposición de las autoridades para las investigaciones correspondientes.

El colapso de la línea 12 es una llamada de atención hacia las autoridades para revisar la infraestructura del metro de la CDMX. Usuarios de este transporte se manifiestan en redes sociales e indican de manera concreta los tramos de interconexión de otras líneas que se encuentran dañados.

 

 

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