El deterioro de la seguridad pública desde la trinchera del reportero

Por Gabriela Palomino

– ¿Qué le tendría que pasar para que dejara de a hacer periodismo?

-Que me muriera. Reportero de nota roja, Sergio Uribe.

Sergio Uribe Alvarado es egresado de la Licenciatura en Periodismo y Letras en la Facultad de Letras y Comunicación de la Universidad de Colima, generación 1994 – 1997. Durante 23 años ha ejercido el periodismo con la elaboración de nota roja, en la casa editora Diario de Colima. Es galardón del Premio Estatal de Periodismo 2019 en la categoría Noticia, por su trabajo Hallan al menos 14 cadáveres en narcofosa. El reportero del Diario de Colima, recibió su reconocimiento en sesión solemne del Congreso del Estado, en el marco del Día De la Libertad de Expresión.

En entrevista con el originario de Colima, Uribe Alvarado, nos platica cómo es ser reportero de nota roja y cómo desde su contexto ha vivido el incremento de la incidencia delictiva en el Estado.

¿Por qué decidió dedicarse a la nota roja?

Es muy padre, muy apasionante. Cuando yo empecé a ejercer el periodismo, en el periódico, lo primero que te mandan a hacer para probarte, es cubrir la nota roja, policiaca o algo de deportes. Ahí te dan dos o tres meses de práctica, ya que pasaban, veían si eras bueno y te daban la opción de cambiarte de fuente; a la sección de política, deportes, pero yo decidí quedarme ahí porque me gustaba mucho, era y es lo que más lee la gente, además de que puedes a hacer labor social.

Sin embargo, en la vida personal “Un periodista de nota roja no tiene vida personal. No es un trabajo normal, en el que puedes llegar a las nueve de la mañana a tu oficina, sentarte, a hacer las notas y a las cuatro de la tarde salir. No hay un horario porque en cualquier momento puede surgir la nota principal”.

¿Cuenta con un protocolo de seguridad tangible?

Anteriormente las cosas eran distintas. La cuestión de la seguridad: no era tanta violencia en ese aspecto. La rutina del reportero de policiacas: ibas a visitar las fuentes que se te asignaban, en mi caso iba a la Procuraduría y ahí te informaban lo que pasaba un día antes; robos, choques. Ya después iba a la Policía a ver que hubo: “detuvimos un borrachito”. Ya después hacías una o dos entrevistas, te ibas a tu casa, ya a las 5 o 6 de la tarde era entrar a la sala de redacción a escribir y recapitular todo.

A raíz del aumento de violencia en los últimos años, uno ha ido a cursos donde te explican el protocolo. También he ido a cursos a la Procuraduría, te explican como son los protocolos, te dicen hasta donde puedes entrar, que puedes a hacer y que no.

El personal es: no meterte mucho a unas investigaciones, para evitar amenazas, evitar problemas. Si tienes una buena información primero consultarlo con tu jefe de redacción, decirle: “tengo estas fuentes, son buenas”, para que tú no te veas involucrado en un problema ni tampoco involucras a la empresa. También cambio mi rutina de caminar.

“Trata uno de no arriesgarse para no arriesgarlos”, comentó Uribe, como el método de seguridad para su familia.

¿Qué repercusiones le ha traído dedicarse a la nota roja?

Te golpean, te encarcelan, te incomunican, te amenazan. En aquel tiempo había un procurador Jesús Antonio Sam López que se caracterizaba por ser muy rudo. Cuando yo iba empezando, que me gustaba y me apasionaba todo este tipo de cuestiones, me gustaba encarar a este tipo de personajes. Hacerle una entrevista a él, hacía que tu carácter se forjara, desde ahí vas agarrando colmillo y te vas metiendo hasta que llegas a un punto que dices aguas, no te metas mucho.

También repercusiones que ya te están estigmatizando, “ya viene el chismoso” “retírate” “que no salga esto” y por andar tomando fotos, ya van dos o tres veces que me encarcelan, me tocó dormir en las instalaciones de la fiscalía, nomás porque a un policía se le ocurrió que le estaba estorbando para a hacer su trabajo y “súbase” me dijeron, me trajeron para arriba y para abajo todo el centro. La cuestión es que me quitaron celular, cámara, tolo que tenía. No podía comunicarme con nadie, le dije al policía: “préstame el teléfono para a hacer una llamada, para comunicarme a mi trabajo”, pero me dijo que no. Lo bueno que por terceras personas se enteraron de lo que había ocurrido, se movieron y ya hasta el siguiente día me dejaron ir.

Pese a eso, solo estando bajo tierra dejaría de a hacer periodismo, pues le apasiona, comentó el reportero que se enfoca en delitos de alto impacto.

 

Para la pregunta de cuál ha sido la nota más difícil que ha tenido que cubrir, me respondió con dos anécdotas muy peculiares:

Cuando matan al ex gobernador Silverio Cavazos, fue un domingo, eso sí fue un poco difícil porque las autoridades aquí en Colima siempre se han caracterizado por ser cerrados, por no informar nada. Uno como periodista tiene que tener sus buenas fuentes de información, con quien apoyarte, quien te ayude. En aquel día me despierta una persona, ocho y cuarto, me dice “hey, tenemos conocimiento de este incidente, de que balearon al gobernador en su casa, ¿sabes algo?”. Sabes, pues te despiertas porque te despiertas, entonces quien me habló era una fuente confiable y pues que me voy. Iba de un lado a otro, pero que no sabían nada, entonces me habla mi editor y me pregunta que qué sabía, la noticia ya andaba rondado, pero yo no tenía nada en concreto. Vente para tal parte, ve para allá, ve al Chanal, ahí me traían rondado. Fue un poco difícil y estresante porque se llevó todo el día y además de que era nota a nivel nacional.

Otro caso muy bueno, que no se lo he platicado a casi nadie. Pasó hace 10 años, cuando varios tipos se dedicaban a asaltar y violar mujeres, rumbo al ISENCO. Estaba la época de la violencia en su apogeo, en Colima, con la lucha contra el narco. Era bien cansado. Yo había regresado de mis vacaciones y me dice un contacto “ya supiste que está pasando esto, en menos de una semana van cinco casos de que a varias mujeres las han asaltado y las han violado. Chécale” entonces, voy con mi nota al periódico y le digo a mi editor – “hay esta situación”- y ya me dice – “¿estás seguro?”- yo: “sí, porque me lo dijo mi buena fuente”. En esa época gobernaba Mario Anguiano, cuando había un pleito feroz con el periódico Diario de Colima, entonces corríamos el riesgo que si publicábamos cualquier nota que fuera falsa, nos desmintiera y quedáramos como mentirosos. Pero yo estaba muy seguro, así que la aventamos a primera plana “Violan y asaltan a mujeres en el ISENCO, van cinco casos” y al siguiente día “van otros dos”. Sacándola como extraoficial, pero era oficial, era confiable el dato.

Le empezó a interesar al Secretario de Gobierno, al Gobernador y Comunicación Social “eso es falso” empezaron a querer desmentir, “no tenemos conocimiento” y le sacábamos otro caso, santo y seña, hasta la dirección de las víctimas. Hasta que tuvieron que aceptar en conferencia de prensa, de ahí fue cuando se crearon los famosos Chelodromos, a raíz de que saqué esa nota, que anduvimos insistiendo.

 

 

La percepción del periodista Sergio Uribe, de cómo Colima pasó de ser uno de los estados más seguros para vivir, a estar en los primeros lugares de inseguridad a nivel nacional por el incremento de la incidencia delictiva, su principal factor es: “el crimen organizado, aunque todo se conjunta, la política es corrupción y muchos de la política están inmersos en el crimen organizado. Sale un Gobernador, sale Fernando Moreno Peña. En ese tiempo tenían al procurador Sam López que era mano dura. Se sabía que había muertos, desaparecidos, yo los documentaba, pero muy pocos se daban a conocer porque a ese gobernador le interesaba que Colima se viera como el estado más seguro y sí, así era, de vez en cuando se resolvía un secuestro, los robos y secuestros que eran lo rutinario. Sale el señor, entra Gustavo Vázquez y empiezan las cosas mal cuando fallece, en un accidente aéreo del cual se ha especulado mucho. Después, todo es la política, la corrupción y crimen organizado. Entra Silverio Cavazos y uno de sus hermanos era de los más mañosos, de los que estaba más metido en el crimen organizado en Tecomán, se dice que el entra y empieza a pactar con el crimen. Ahí empieza la matazón.

Más contexto de cómo el estado de Colima es uno de los primeros en ser infectado por los grandes cárteles de las drogas  https://bit.ly/3ppT40V

 

¿Cómo percibe la seguridad pública actualmente?

Mal, porque los propios policías hacen huelgas porque no les pagan. También en el aspecto de que pocos se dedican a su trabajo, se ve en que a cada rato hay asaltos, en que los delincuentes operan con impunidad, no hay detenidos. Por ejemplo, las policías municipales se dice que podrían estar inmersas con el narco. El otro día me dijo un director – “No podemos operar mucho, tú sabes por qué” — “No pues yo no sé por qué” –“es que no tenemos mucho margen de trabajo, tú ya sabes” — “no pues yo no sé” repetí. Así las cosas, entonces, los municipales se dedican a agarrar borrachitos y nada más, los policías pues ven por ellos.

De la impunidad mencionó que afecta a la seguridad pública: “Mucho porque los delincuentes operan sabiendo que no los detienen, y si los detienen van a salir libres, operan tranquilamente y la gente se ve afectada. Más por el nuevo sistema, es porque hay muchos vacíos en la Ley, en la justicia. Ves a cada rato que asaltan Kioskos y no los detienen porque por protocolo, tiene que haber una orden de un Juez y se enfada la gente, así que mejor se callan, no denuncian. Actualmente, muchos hacen justicia por su propia mano. La semana pasada platicaba con el hermano de un taxista que se encuentra desaparecido, ellos te explican claramente como operan las autoridades, que con toda la impunidad les dicen en la Fiscalía que no pueden a hacer nada”.

 

¿De qué manera abona el periodismo a la seguridad pública?

Abonamos haciendo labor de prevención, es muy padre. Esto es otra área del periodismo, de la seguridad, que podemos aprovechar haciendo labor de prevención, difundiendo cuando veas personas sospechosas, diciendo lo que no se debe de a hacer, diciéndole a la gente: “sabes qué no te vayas por estas brechas, no hagas esto, mira la situación está muy difícil, no salgas en la noche”. Pero no es la labor del periodista, es labor de las instituciones reforzar las labores de prevención, ir a las colonias para que platiquen con los policías y decir que es lo que se tiene que a hacer. Ya el periodista apoyar ese tipo de cuestiones.

Presionar a las autoridades para que hagan los operativos, si saben que están ocurriendo muchos robos, pues presionar a la gente diciéndoles que no cuente su dinero afuera del banco, “no te arrimes a tal parte, no le platiques a nadie lo que haces”. Eso lo tienen que hacer las autoridades, pero si ellas no lo hacen, tu como periodista, como reportero, tienes la obligación moral de a hacerlo.

 

Para el reportero de nota roja el hecho de que los medios de comunicación se abstengan de publicar información que puede agravar un conflicto social “abonaría a la censura, puedes darle un manejo adecuado, pero no abstenerse de publicar. Porque si no informo de que hay muertos, que hay robos, ¿apoco ya no va a haber? Claro que va a seguir existiendo. Las autoridades dicen: “es que ustedes los medios son los que crean el problema”, pero no, se difunde. También hay que ver el manejo de la información, por ejemplo: en caso de violación, que es en lo que a mí respecta, mi área. Por protocolo no se da el nombre de la víctima, ni el lugar de los hechos que pueda estar estigmatizando a la víctima o algo que la pueda revictimizar. Es darle el manejo adecuado, pero no callarlo. Es autocensura, si no lo publicas la gente se va a callar, pero si publicas puras cosas bonitas entonces no, no porque dejes de publicar los hechos, ya no van a ocurrir.

¿Cuáles cree que son las principales causas de que en Colima siga incrementado la incidencia delictiva?

La droga, la falta de trabajo. Lo ves diario en la calle, una cosa lleva a la otra.  La falta de empleo, la falta de valores en la familia, pero todo es derivado de la droga. Si te metes en un vicio te lleva a que te pelees con tu familia o le robes. Si las autoridades no lo previenen, no lo evitan, si están a favor de eso, por eso vemos en la calle a chamacos pidiendo dinero o que te quitan la cartera por $100 o $200 pesos para comprar su droga, o se pelean con su mamá por lo mismo, una cosa lleva a la otra e incrementa la violencia, después lo ves como algo normal “ay pobrecito, es drogadicto,” ahorita lo ves flaquito, jodido, al rato lo ves como dicen: en las “grandes ligas”, si no lo paras a tiempo y si las autoridades no lo previenen, al rato no van a poder. Como en este caso que la delincuencia se metió y se metió, lo dejaron crecer y ahorita no pueden detenerlo, porque no es nada más la delincuencia organizada, también son los robos; roban para sacar dinero, para comprar pistolas, matan por $5mil pesos. Ese tipo de cuestiones, por la droga, por el desempleo y la desintegración familiar.

 

Las gestiones que cree que garantizarían la seguridad publica en el estado de Colima por parte de Gobierno son: “Las labores de prevención, ir a las escuelas, desde las primarias, platicar con los familiares, estar cerca, no nomás en cuestiones de política cuando se acercan las campañas. Acercarlos y darles la confianza, el gobierno debe de darle la confianza al ciudadano que se sienta seguro para que denuncie y esto poco a poco se vaya acabando, mencionó Uribe Alvarado.

Como periodistas cree que las acciones que debemos tomar para afianzar nuestra seguridad son: “Estar más unidos, porque somos ególatras, que por ganar la nota y nos vemos desunidos. Cuando ocurren incidentes de muerte de periodistas o agresiones a periodistas, en otros estados, seguido hay manifestaciones afuera del Congreso del Estado, pero si ven que vas, que te manifiestas, luego te están estigmatizando, y cuestiones de esas, entonces hasta que no te pasa es cuando ahí si pides ayuda y te unes.

Finalmente, el periodismo, las instituciones gubernamentales y la sociedad, pueden trabajar en conjunto para mejorar la seguridad pública de la siguiente manera:

“Respetar el trabajo, mejorar los protocolos que ellos mismo implementan, porque de hecho casi ni hay. Te acercas y te corren, también que te informen porque hay veces que no te informan, uno tiene que buscarle, pone cosas que te arriesgan y te dicen “ay para que escribiste esto, para que escribirte lo otro” y ya empiezan las amenazas. Ser más transparentes, mayor difusión, dar a conocer los hechos, en cualquier parte del país ocurren incidentes y te informan sin ningún problema, sin embargo, aquí siempre han tenido esa idea de que si lo informas vas a afectar la imagen del gobierno.

Cada uno, desde su trinchera, pudiera aportar, el gobierno siendo más transparente, transportando la información, informando sobre los sucesos, dejar que el periodista haga su trabajo. Normalmente el reportero ya sabe hasta donde se tiene que meter y hasta donde no se tiene meter.

La sociedad, teniendo confianza en los medios. Por ejemplo: si la sociedad tiene confianza en los medios, el mismo medio se encarga de difundir, de decir lo que está pasando y el gobierno al escuchar las demandas de la sociedad, tomar acciones. Que es lo ideal, tomar acciones, pero a veces lo toman como grilla, como que los estas agrediendo, que no los quieres y no es así”. Reafirmó el periodista reportero del Diario de Colima, Sergio Uribe Alvarado.

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