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“¡La mina no va…!”: la lucha en Miacatlán | Andante – Suplemento Periodístico de la FLC UCOL

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“¡La mina no va…!”: la lucha en Miacatlán

agosto 29th, 2016 | by Andante
“¡La mina no va…!”: la lucha en Miacatlán
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“Hay en la cara un estigma, hay en las manos impotencia, hay un gran coraje que se debate dentro, hay el horror de tu asesinato, el terror del miedo sembrado en toda la ciudad. Que vengan los periodistas, que vengan los activistas, los que quieran hacer justicia”dice el compañero en honor a todos aquellos que defendieron nuestro medio ambiente, defendieron la felicidad de sus hijos y eso que les arrebataron: la vida.

Mujeres y hombres que han exigido sus derechos, organizado a su pueblo, oponiéndose a lo que dicta el Estado, las empresas trasnacionales y el capital extranjero han sido levantados en sus casas después del mitin, de una marcha; han sido torturados en lotes baldíos, obligados al auto exilio y, luego, muertos a tiros.

Hoy, en el Encuentro mexicano de resistencias contra el modelo extractivo: nuestros territorios libres de minería y otros megaproyectos, compañeros de Chiapas, Oaxaca, Guanajuato, Jalisco, Puebla, Nayarit, Guerrero, Veracruz, San Luis Potosí y Colima les rinden homenaje, les agradecen.

Miacatlán, Morelos, lugar que alberga al sitio arqueológico de Xochicalco, Patrimonio de la Humanidad desde 1999, parece un lugar apacible, tranquilo. Es aquí donde estamos, con su gente, compartiendo. Ellos, desde 2013 se han opuesto a la llegada a su territorio de la empresa minera Esperanza Resources Corporation, que pretende explotar oro y plata en 15 mil hectáreas que el gobierno le ha concesionado sin consultar a las comunidades que viven, siembran sus alimentos y coexisten ahí.

Con el apoyo del presidente municipal y del sacerdote del pueblo, el Movimiento Morelense Contra las Concesiones Mineras de Metales Preciosos logró que el gobierno estatal dijera¡La mina no va…!”, después de mostrarles los daños ambientales, sociales y de salud que ocasionaría a 17 comunidades que se encuentran en las cercanías. “El pueblo se fracturó, pero la mina no entró”, escucho decir a un anciano sentado junto a una manta dibujada con el rostro de Emiliano Zapata.

Así, al igual que Miacatlán, cientos de comunidades en México se han opuesto al despojo de su territorio, de su agua, de sus bosques, de su suelo, y se han declarado “territorio libre de minería, represas, parques eólicos, fracking, transgénicos, gasoductos, carreteras”.

“Nos quieren arrebatar nuestros bienes naturales comunes”, dice Miguel Mijangos, integrante de  la Red Mexicana de Afectados por la Minería (REMA), organización que acompaña y asesora a pueblos en resistencia frente a los intereses de empresas, generalmente extranjeras, que invierten millones de dólares en extraer, con la promesa del siempre añorado progreso, nuestros recursos naturales.

La universidad del estado, que hizo la Manifestación de Impacto Ambiental (MIA), dijo: el proyecto no era malo, que no nos afectaría, pero resultó que estaba coludida con la empresa”, no da así su testimonio un hombre chiapaneco de sombrero, moreno, con la mirada recia.

El objetivo del encuentro en Miacatlán es compartir experiencias, tejer redes, crear alianzas, enterarse de que no se está solo.  En cada testimonio se retoman fuerzas. “Hay esperanza, hermanos”, se oye decir.

“En el caso de los parques eólicos, se argumenta la necesidad de obtener energía limpia. Pero, ¿limpia para quién? ¿Para quienes son desplazados de sus y comunidades, para quienes son hostigados, amenazados, encarcelados, secuestrados, asesinados?”, discrepa Gustavo Lozano, abogado que asesora jurídicamente a quienes se oponen a estos y más proyectos.

Les prometen que iban a salir de pobres; despedazaron sus territorios y nunca han sido ni siquiera indemnizados, añade el periodista Julio César Ramírez.

Durante los tres días hay una palabra que retumba en cada testimonio: dignidad. “Estamos aquí porque no nos dejamos”; “Sí no nos defendemos nosotros, ¿quién?; “¡Unión compañeros, unión y dignidad!”.

Mientras Francisco Cravioto, de la Alianza contra el fracking, cuenta que en su experiencia, las mujeres van siempre adelante de la lucha, encabezando, y que cuando esto ocurre, los movimientos no se quiebran tan fácilmente, doña Micaela, de Zacualpan, Colima, conversa con una mujer chiapaneca de hermoso traje bordado y trenzas largas. Le dice que ahora están luchando en su comunidad contra “dos monstruos”: una mina y una hidroeléctrica.

En el último día del encuentro se realiza una marcha hacía Mazatepec, Morelos. Bajo el intenso sol de mediodía se pueden escuchar las consignas: “¡Queremos frijol, queremos maíz, fuera mineras de nuestro país!”, “¡Alerta, alerta, alerta que camina, la lucha ambientalista por América Latina!”. Al finalizar, en un mitin todos coinciden: las comunidades deben estar en alerta permanente, hacer frente al capitalismo verde que viene con proyectos disfrazados. La unión de fuerzas y capacidades resulta y resultará determinante, al final de cuentas, todos tenemos un enemigo en común.

Por Montserrat Cárdenas

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