La nota roja: violencia y sensacionalismo

Por Fernanda Ruiz

Cuando hablamos de nota roja nos referimos al género periodístico por medio del cual se dan a conocer públicamente hechos relacionados con algún tipo de violencia. Formalmente, la nota roja se caracteriza por presentar encabezados impactantes, con tintes de exageración y melodrama, y un diseño simple con colores llamativos.  Si bien la nota roja tiene que ver, fundamentalmente, con hechos sangrientos: homicidios, actos violentos, violaciones, promiscuidad, tortura, criminalidad, robo, hechos escalofriantes, etcétera.

Los periodistas de Nota roja son quienes tienen un mejor pulso del acontecer en materia de seguridad pública y por lo tanto tienen ideas para mejorar la situación crítica actual.

Violencia y sensacionalismo

Andante: ¿Quién es Marina Rodríguez?

Marina Rodríguez (MR):Marina Rodríguez es una mujer empática, le mueven las causas sociales, se encuentra en una búsqueda constante por la equidad de género, y en una lucha que le permita derribar, desde su trinchera, la desigualdad de oportunidades. Periodista, feminista y activista social

Andante: ¿Qué hace un periodista de nota roja?

MR: Básicamente un periodista de nota roja es el encargado de dar cobertura a hechos violentos o de inseguridad a sus alrededores, y es, a su vez, el responsable de transmitir a la sociedad lo ocurrido de manera profesional, sin caer en la revictimización de víctimas, o en tintes amarillistas -o al menos eso es lo que trato de reflejar cada día en mi trabajo periodístico-. Es también el encargado de acudir al lugar de los hechos, de indagar, de ser los ojos que le permitan a la sociedad ver lo que está pasando en materia de inseguridad.

Andante: En materia de seguridad publica ¿Cómo esta aplicada en el estado de Colima actualmente?

MR: La Seguridad Pública en el estado de Colima deja mucho que desear, no es algo que solamente yo creo, sino lo que las y los ciudadanos pueden ver cada día, es inevitable no darte cuenta de la cantidad de sucesos que pasan “desapercibidos” por parte de las autoridades competentes, quienes se encargan de violar las Leyes, de fomentar la corrupción, y de continuar haciendo todo eso que lastima a la sociedad.

Ahora bien, el nuevo Gobierno del estado ha montado como estrategia de Seguridad Pública la incorporación de marinos y militares en las calles, lo que a mí me resulta poco productivo, y que contrario al objetivo, no nos hace sentir más seguros.

Andante: Hay un informe actual en 2021 que menciona que hay una tendencia a integrar como mandos a personas que no tienen la capacitación ni experiencia en materia policial. ¿Qué opinas al respecto?

MR: Es un dato cierto, podría decir que la mayoría de policías con los que me he cruzado son personas que sólo están ahí porque tienen necesidad económica, no cuentan con la capacitación suficiente, y tampoco con la vocación de servir.

Pero no todo es culpa de ellos, sino en un primer momento de las autoridades que les han permitido acceder sin instruirlos adecuadamente, y equiparles. Las y los policías que estuvieron acompañándome por meses durante mi custodia hablaban de falta de uniformes, nulo mantenimiento a las unidades, e incluso falta de armamento.

Andante: Morir para informar… ¿Qué te dice esa frase?

MR: Es una frase muy fuerte, aún más cuando la situamos en México, en este país cuya frase se ha convertido en una realidad, en un país que no se respeta la libertad de expresión, el mismo que cuenta con infinidad de comisiones y asociaciones cuyo objetivo es proteger la integridad de las y los periodistas, así como también de los defensores de los derechos humanos. “Murió por informar”, bien podría ser el epitafio de los compañeros periodistas a los que les arrebataron la vida por el simple hecho de hacer su trabajo en un país lleno de impunidad.

Andante: ¿Cómo fue para ti denunciar amenazas de muerte por realizar tu trabajo periodístico en 2021?

MR: Me costó muchísimo asimilarlo, cuando publiqué la nota que derivó las amenazas sabía que iba a molestar, el periodismo- al igual que la verdad- incomoda; pero nunca imaginé que a raíz de ello podrían surgir amenazas de muerte hacia mi persona.

Fue un proceso muy complicado el reconocer que esto no era normal, el aceptar que sentí miedo, por mí y por mi familia. Me afectó mucho física y emocionalmente, pero desde el primer momento supe que tenía que denunciar, porque lo que no se nombra no existe, y siempre voy a estar agradecida con las personas que estuvieron apoyándome durante ese proceso.

Andante: Más allá de la denuncia…. ¿Por qué tomaste la decisión de después de realizarla hacerlo público?

MR: Cuando acudí a realizar la denuncia la Fiscalía fue muy rápida para tomar mis declaraciones y pruebas, pero no hizo más, decidí hacerlo público porque no hubo respuesta alguna por parte de las autoridades correspondientes, y porque las amenazas no pararon durante una semana, cada día estuvieron presentes.

Lo hice público porque me sentí vulnerable, y evidentemente una presa fácil, me llegaban mensajes en los que la persona me decía hasta el lugar en que me encontraba, o cómo vestía, muchas me sugirieron que me fuera de aquí mientras las cosas se “tranquilizaban”, no lo hice porque yo no hice nada malo, yo estaba siendo víctima de amenazas y nadie estaba haciendo nada para solucionarlo.

Tuve que hacerlo público para que las autoridades decidieran actuar, ese mismo día el caso estuvo en medios nacionales, luego llegó a oídos de organizaciones internacionales de protección al ejercicio periodístico, y en la noche el Gobernador giró instrucciones para que se me brindara protección las 24 horas del día por un par de meses.

Andante: Tu vida a costa de un silencio forzado….  ¿crees que dejaría atrás tanta inseguridad que hay en el estado de Colima desde años atrás?

MR: Definitivamente no se calla la verdad matando periodistas, ejercer periodismo no es una razón suficiente para que se nos vulnere al punto de perder la vida.

La inseguridad que existe actualmente en el estado, y en el país en general, es precisamente eso, años de impunidad, de corrupción y por ende, de crimen organizado, y eso es algo que no va a cambiar, así se fuerce el silencio de los periodistas.

Andante:¿Consideras que la Fiscalía General del Estado, tiene establecidos mecanismos estrictos para resguardar la seguridad de las personas que realizan denuncias?

MR: Si te hablo desde mi experiencia, puedo decirte que no.

Andante: ¿Qué acciones realizaron cuando demandaste por no recibir las medidas de protección que solicitaste?

MR: ¿Al hacerlo público?, me llamaron esa misma noche para decirme que se me otorgaría custodia por parte de elementos de la policía del estado, después recibí una llamada del responsable de comunicación de JIPS, en la que resaltaba que ya se habían girado instrucciones por parte del Gobernador hacia la Fiscalía, y que necesitaba mi dirección para poder hacer llegar a los elementos. Un día después me citaron en la Fiscalía para decirme que iniciarían (una semana después de mi denuncia) las investigaciones de mi caso.

Andante: ¿Qué tipo de mensajes recibiste en tu red social cuando hiciste público lo que estaba ocurriendo en ese momento?

MR: Sólo muy pocas personas sabían lo que estaba viviendo, mi familia más cercana, yo no buscaba hacerlo público, pero cuando lo hice recibí muchos mensajes de apoyo y solidaridad por parte de la familia, amigos, y compañeros periodistas.

Ya se sabía que en Colima una periodista estaba siendo víctima de amenazas de muerte, porque la COPIP lo hizo público, pero no se mencionó mi nombre por cuestiones de seguridad. Ellos (la COPIP), estuvieron conmigo cuando interpuse la denuncia, y para mí fue de gran apoyo estar con personas que habían hecho ese proceso con anterioridad.

Andante: ¿Qué protocolos de protección tomo la fiscalía del estado tras interponer tu denuncia, en qué consistió?

MR: Custodia móvil las 24 horas al día, es decir, que a donde sea que fuera, conmigo iban un par de policías estatales; ruedas de prensa, mítines políticos, entrevistas, cobertura de nota roja, supermercado, actividades personales, eventos familiares, incluso al dormir, ellos se encontraban afuera de mi domicilio.

Andante: ¿También fue aplicado a tu familia?

MR: No, las medidas de protección únicamente fueron aplicadas hacia mi persona, me dijeron que, al vivir de manera independiente, y no en el mismo lugar que mi familia, no podrían brindarles protección a ellos.

Andante: ¿Tienes un protocolo de protección personal? ¿En qué consiste?

MR: A estas alturas, la autocensura.

Andante: La Comisión General para la Protección Integral del Ejercicio Periodístico (Copip) ¿Consideras que es tomada en cuenta como una institución que protege y ayuda a los periodistas en particular durante situaciones de riesgo?

MR: Fue a ellos a quien me acerqué en un primer momento para hablarles de lo sucedido, me brindaron acompañamiento durante todo el proceso, se sinceraron y me dijeron que el Gobierno Federal no les ayuda como debería hacerlo con cualquier Comisión de protección a periodista, y eso les limita en muchos sentidos. Sin embargo, para mí fue suficiente el saber que no estaba sola, que había a alguien a quien pudiera dirigirme, que me orientara, sobre todo en esos momentos en que me era difícil asimilar todo.

Andante: ¿Qué propuestas tiene como periodista frente a la inseguridad pública, la corrupción y la impunidad en Colima?

MR: Es algo que debe iniciar a combatirse desde muy dentro, el Gobierno no puede combatir al crimen organizado, ni erradicar la inseguridad, corrupción e impunidad, cuando muchos de esos actos provienen y los cubren ellos mismos.

Propondría la transparencia, las ganas de actuar, la limpieza de esos cargos públicos que son ocupados por “compadres de”, e iniciarlos a ocupar con profesionales que conozcan las áreas. Dejar de lado el discurso de “estamos con los ciudadanos”, y llenarse los bolsillos a costa de lastimar a la sociedad.

 

 

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