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La violencia, gran enemiga de la identidad social y de la memoria: Gilberto Giménez

Abril 25th, 2017 | by Mayra Alcaraz
La violencia, gran enemiga de la identidad social y de la memoria: Gilberto Giménez
Campus
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A las 9:30 de la mañana de este lunes 24, puntual, con aroma a café humeante, se le dio la bienvenida al investigador Gilberto Giménez en el Auditorio Carlos de la Madrid Virgen de la Universidad de Colima. inició el 2° Simposio Internacional Comunicación y Cultura: Problemas y desafíos de la memoria e historia oral.

Frente a un auditorio muy concurrido, la doctora Karla Covarrubias Cuéllar presentó al prolífico Gilberto Giménez Montiel, quien ha mantenido desde el año de 1996 un constante vínculo académico con nuestra institución. “La Universidad de Colima es mi segunda alma máter” sentenció al micrófono en mano Gilberto Giménez, y explicó que se debe a que en esta casa de estudios obtuvo uno de sus primeros reconocimientos, y además de que aquí echó raíces su alguna vez alumno, Jorge A. González Sánchez. Al mencionarlo, el público aplaudió para reconocerlo. También dijo que la revista Estudios Sobre Culturas Contemporáneas es una publicación “de peso académico” y que muestra que en esta institución los estudios culturales son tratados con seriedad.

El currículum académico de Giménez Montiel es amplio; es investigador distinguido de la Universidad Autónoma Nacional de México (UNAM), con doctorado en Sociología por la Universidad de Soborna, París III en Francia y múltiples distinciones como el nivel III en el Sistema Nacional de Investigadores y la distinción PRIDE por la UNAM.

Su conferencia magistral Memorias y relatos urbanos fue presenciada por alrededor de 120 participantes, entre investigadores y estudiantes de distintas instituciones nacionales e internacionales que se dieron cita en el simposio. Ante ellos, Giménez Montiel cuestionó: “¿Qué es la memoria?” Algunos apresuraron sus bolígrafos con ideas mientras otros esperaron la respuesta en total atención. Concentrados todos, escucharon la voz clara y admiraron la lucidez del ponente, su pensamiento estructurado y esa capacidad de conectar el tema con la evidencia empírica de distintos sitios, tiempos y contextos.

Giménez refirió a Durkheim para explicar con claridad su definición favorita de la memoria. Dijo que para Durkheim la memoria es una ideación del pasado, mientras que la conciencia es una ideación del presente, y consecutivamente la imaginación prospectiva o utópica es una ideación del futuro, por lo cual la memoria es una realidad construida y constituyente a la vez.

Mientras el investigador exponía sus ideas, bajo el escenario algunos fotógrafos buscaban la mejor toma, y pocos asistentes entre el público se resistieron a capturar una instantánea con su móvil. Alrededor del auditorio el personal del staff, con camisa color naranja, se movía discretamente para atender cualquier situación.

Según Giménez, la memoria se puede dividir de manera general en individual o colectiva. Expuso argumentos teóricos con escritos en francés, y reforzó sus sentencias con  movimientos firmes de sus manos hacia el público expectante.

Explicó que también existen otras categorías de la memoria: la fuerte que se asocia a las memorias colectivas como la religión, la genealogía o la etnia, y la memoria débil que está asociada a grupos pequeños o la memoria individual. Giménez precisó que su hipótesis plantea que la memoria urbana es una memoria débil o debilitada debido a los constantes cambios cotidianos que ocurren en una megalópolis como la Ciudad de México. Sentenció que “las inmobiliarias son enemigas de la memoria colectiva urbana” porque transforman todo en poco tiempo.

Con pausas y énfasis presentó a sus oyentes algunas escalas que permiten analizar la memoria urbana, vinculando a los individuos memoriosos, como el emblemático personaje de ficción Funes el Memorioso, descrito por el universal Jorge Luis Borges. Entonces recordó algunos ancianos de quienes ha recolectado evidencias de eventos del pasado que solamente ellos pueden explicar, porque fueron testigos y porque esos acontecimientos no están registrados en los repositorios típicos de la memoria.

Entre anécdotas y una que otra risa, mencionó otra escala de la memoria urbana: la colectiva, y dijo que puede dividirse en familiar o genealógica, incluso denominarla memoria barrial. Y entonces aprovechó para invitar a los presentes a aplicar esta línea de investigación estudiando los barrios de Colima. Recordó que en Argentina hasta las peleas callejeras son referente, los testimonios aluden a ellas como “peleas buenas eran las de antes en el barrio”; así, el barrio también “es un espacio que entraña una temporalidad”.

Para cerrar, Giménez Montiel expuso que el campo de lo memorable en la memoria urbana es otra forma de abordar el tema; “lo memorable es lo que suele ser recordado”, y esto ayuda a que la identidad de una generación se reafirme, por ejemplo, “el 2 de octubre no se olvida”. Cerró su participación a las 10:31 minutos y entonces se escucharon los aplausos vigorosos del público. La moderadora, Karla Covarrubias Cuéllar agradeció y reconoció al ponente la calidad de su presentación y abrió el espacio para preguntas por parte del público.

Algunos asistentes preguntaron al ponente: ¿Por qué las sociedades olvidan?, ¿cómo enfrentar una memoria llena de violencia que sería mejor olvidar? o ¿por qué genera nostalgia el olvidar? Respondió que toda memoria debe ser rememorada con frecuencia para que perdure, como se hace anualmente con ciertas conmemoraciones, de lo contrario la cotidianidad eclipsa ciertos eventos que en su momento fueron importantes.

Dijo que “olvidar es no recordar”. También señaló que vivimos tiempos muy terribles porque “la violencia resquebraja hasta las memorias más robustas y sólidas”. Recordó un grupo de yaquis a quienes conoció. Le impresionó su arraigada identidad histórica; sin embargo, ha notado que desde hace unos años la violencia y la delincuencia invadieron a la juventud y ahora han perdido la base de su identidad sustentada con la memoria histórica.

Por ello, advirtió que este tipo de memoria que se está creando con la violencia actual que se padece en México y Colima es dolorosa y crea resentimientos que destruyen la identidad. Por estas razones consideró a la violencia como la gran enemiga de la identidad social y de la memoria. Así, entre aplausos y reflexiones, quedó sembrada una preocupación por la memoria que estamos construyendo acerca de nuestra cultura, la cual será perpetuada durante generaciones.

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