Perú: un mandato de cuatro presidentes

Marcada por escándalos de corrupción, vacancia presidencial inunda las calles con protestas

*Por Lauriane Agnolin

Con las puertas del Palacio de Gobierno a sus espaldas y una camisa blanca bordada en rojo a la altura del pecho, lo cual es la vestimenta característica de un empleado público en Perú, Martín Vizcarra negó las acusaciones de corrupción y dijo que se marchaba. Sin ningún indicio de que apelaría judicialmente a la decisión de los congresistas peruanos que horas antes aprobaron la moción de vacancia que puso fin a su mandato luego de 2 años y 8 meses de conducir al país andino, por 105 votos a favor, 19 en contra y 4 abstenciones, el político dijo que dejaba la Presidencia con la conciencia tranquila”. 

La semana del 9 de noviembre comenzó con la declaración de incapacidad moral permanente” del presidente peruano, tras denuncias de corrupción durante su mandato en la provincia de Moquegua entre 2011 y 2014. Ello provocó que los peruanos despertaran al día siguiente con la mesa presidencial vacía y convulsionó las calles de la capital, Lima, y ​de ​otras localidades del interior del país con protestas masivas, derramamiento de sangre y 3 cambios de Presidencia en 7 días.

 Constitución Política del Perú permite la vacancia presidencial bajo cinco condiciones. 

La aprobación parlamentaria de la destitución de Martín Vizcarra fue vista por algunos analistas y organismos de derechos humanos como una respuesta al movimiento iniciado por el expresidente que intentó cambiar el modelo de elección de los miembros de la Corte Constitucional y disolvió el Congreso en octubre para evitar que el tribunal superior del país sea controlado por nombres vinculados a la oposición fujimorista, según un informe de BBC Brasil.

Perú tiene una democracia muy frágil porque algunos partidos desaparecen después de un ciclo electoral.

(Camilo Gómez, escritor y analista político peruano)

La inestabilidad política sumada al escaso apoyo que Vizcarra tenía entre los parlamentarios (aunque su aprobación con la población peruana llegó al 78%, según informó la encuesta Ipsos-El Comercio), tensó la salida del político del poder. “El Parlamento peruano es muy heterogéneo y uno de los partidos que apoyó la salida de Vizcarra fue Acción Popular. En cierto modo, Perú tiene una democracia muy frágil porque algunos partidos desaparecen después de un ciclo electoral”, explicó el escritor y analista político peruano, Camilo Gómez, en entrevista con Andante.

 

 

Juventud en las barricadas

El mismo movimiento con la mano derecha extendida hacia arriba con el que juró la Constitución cuando asumió el cargo en 2018, luego de que el entonces presidente Pedro Pablo Kuczynski (conocido por el acrónimo PPK) renunciara por involucrarse en un esquema de lavado de dinero junto a la empresa brasileña Odebrecht, Vizcarra hizo un último guiño a la población peruana e inició un baile de sillas en la oficina más importante del país.

El martes (10), el entonces presidente del Congreso peruano, Manuel Merino, asumió el desafío de liderar al Perú en el enfrentamiento de la pandemia, que hizo al país tercero en número de muertes a escala poblacional. También se propuso tratar de calmar el espíritus políticos y económicos de la sociedad peruana hasta las próximas elecciones generales previstas para abril.
El efecto, sin embargo, fue el contrario. Por las calles de Lima, los jóvenes tomaron protagonismo en las masivas protestas que pedían la renuncia de Merino y se extendieron por el interior del país como una reguero de pólvora que finalmente estalló, inundando vías públicas con un olor a azufre lanzado por las bombas lacrimógenas de la Policía Nacional Peruana (PNP).

Los gritos de orden que resonaron en la garganta de los miles de manifestantes que marcharon con carteles hacia la Plaza San Martín, uno de los principales íconos de Lima, se mezclaron con el sonido de disparos que dejaron el ambiente de esa ciudad, ya conocida por ser gris, brumosa. Según informaciones del medio local Perú21, las marchas encarnan el coro para que se redacte una nueva Constitución, teniendo como ejemplo lo que pasó en Chile con el reciente plebiscito para cambiar la Carta Magna, y que se haga justicia por la muerte de Jack Bryan Pintado Sánchez e Inti Sotelo Camargo, los jóvenes que fallecieron durante las protestas realizada en contra del Gobierno. Ese derramamiento de sangre puso aún más tenso el terreno presidencial de Merino y acortó el ciclo frente a la Nación luego de 6 días desde el juramento y una estampida de ministros a lo largo de la noche del 15 de noviembre.

Así, los peruanos, al día siguiente volvieron a despertar una vez más sin la figura presidencial tras la renuncia de Merino en cadena nacional. Yo, como ustedesquiero lo mejor para este país”, dijo el expresidente interino, siendo categórico cuando presentó la renuncia en «carácter irrevocable». “La pandemia también mostró la vulnerabilidad no solo de los ancianos, sino de los más jóvenes que, con la caída del presupuesto familiar, provocada por el desempleo o los bajos ingresos de los padres, trabajadores informales, deberían, por ejemplo, dejar las universidades privadas. O luchan por encontrar trabajo”, remarcó la británica BBC.

Organizaciones de derechos humanos denunciaron el “uso excesivo de la fuerza  por parte de la policía peruana durante las manifestaciones. Foto: ANDINA

Desde el 16 de noviembre, el ingeniero, investigador y escritor, Francisco Sagasti, se ha colocado la banda presidencial en su pecho luego de ser elegido por el Congreso peruano con 97 votos a su favor, convirtiéndose en el cuarto presidente del Perú en cuatro años. “Es tiempo de iniciar un proceso nacional de diálogo e inclusivo, abierto a todos, en lo que podrían ser las bases hacia el futuro de un cambio constitucional. A nosotros, como Gobierno de transición y de emergencia, nos toca simplemente crear las condiciones para que esto suceda y no podemos, en un momento tan crítico, ir más allá. Enfocaremos todos nuestros esfuerzos para que el Gobierno que asuma encuentre un país en paz y ordenado”, señaló Sagasti según la radiodifusora peruana RPP.

Sagasti se convirtió en el cuarto presidente peruano en cuatro años. Foto: Presidencia Perú

Odebrecht: la constructora que dejó la política en ruinas

La inestabilidad política en Perú, que hace que los presidentes pasen más tiempo explicándose ante la Justicia que gobernando el país, fue sacudida por la Operación Lava Jato en 2016.
El grupo de trabajo, que comenzó con un documento del Departamento de Justicia de Estados Unidos que reveló que la constructora brasileña Odebrecht, en los veinte años anteriores, había pagado sobornos a servidores públicos de 12 países para garantizar la licitación de contratos en obras públicas, llegó directamente al partido del presidente electo, el PPK, que tenía a Martín Vizcarra, iniciando un capítulo más de crisis institucional y política en el país.

Según las investigaciones, en el caso están involucrados cuatro expresidentes de la República Peruana: Alejandro Toledo, Alan García, quien se suicidó en el momento en que agentes y un fiscal habían acudido a su domicilio para cumplir con la orden judicial; Ollanta Humala y Pedro Pablo Kuczynski, sometido a dos procesos para desalojarlo del cargo de Presidente de la República también por incapacidad moral permanente. “La ex candidata presidencial Keiko Fujimori se encuentra detenida durante 36 meses desde octubre pasado, investigada por lavado de dinero, supuestamente de las cuentas paralelas de Odebrecht. Su padre, el expresidente Alberto Fujimori, cumple una pena de 25 años de prisión por delitos de lesa humanidad, hurto y corrupción”, reveló el diario español El País.

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*Estudiante de la Universidad de Passo Fundo, Brasil, cumpliendo intercambio académico en la Facultad de Letras y Comunicación de la Universidad de Colima.

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