Racismo y abuso sexual prepondera en la industria de los videojuegos

La industria de los videojuegos se ha vuelto mundialmente conocida, al menos entre los jugadores, por estar plagada de abuso sexual y físico dentro de las oficinas de las empresas desarrolladoras.

La historia de estos abusos a mujeres empezó a conocerse por dos grandes empresas de videojuegos: Riot Games en 2019 y en 2021 con el conglomerado Activision-Blizzard, que ahora es de Microsoft.

Claro, la historia no acaba ahí, pues también hay múltiples reportes de varias empresas, como la de Ubisoft que salió a la luz en 2020, donde se denunció que se desarrollaban reuniones dentro de clubes nudistas, y por permitir abuso sexual dentro de la compañía.

EA también fue objeto de denuncias por abuso sexual en 2020; de Rockstar se conoció en 2019 que abusaban sexualmente de uno de sus ejecutivos durante 5 años antes de que renunciase.

En 2017 se reveló que un empleado de Naughty Dog fue despedido por realizar una denuncia de abuso sexual al departamento de recursos humanos dentro de la compañía.

El abuso sexual no es la única problemática en la industria de los videojuegos, porque la precariedad laboral se ha vuelto un tema ampliamente discutido desde que se sabe que Rockstar y Naughty Dog impedían que sus trabajadores visitaran a sus familias durante varios días.

Como se puede conocer accediendo a los hipervínculos de esta nota, otra constante dentro de las desarrolladoras de videojuegos es el racismo, particularmente en contra de las personas negras, con directivos de compañías dirigiéndose a estas como monos.

Contemplando todo esto, podemos cuestionarnos varias cosas como lo es qué tipo de representación es el que le dan estas compañías a las mujeres y a las personas negras, o cómo es que se plasma el abuso sexual en sus historias. El abuso sexual está mal, pero la ley estadounidense nos da a entender que no.

Por Raúl Israel Solórzano Gutiérrez

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