Rompiendo barreras y construyendo caminos

Por Andrea Torres

La alarma suena temprano por la mañana como ya es de costumbre indicando que un nuevo día ha comenzado. Levantarse, estirarse e ir a buscar algo para desayunar y comenzar el día es algo que tienen en común las mañanas de estas tres mujeres, pero no solo coinciden en la monotonía del día a día, si no que así como muchas otras personas ellas son mujeres que trabajan para llevar dinero a sus hogares, de manera honrada y para salir adelante.

En la nueva normalidad que cientos de colimenses viven actualmente, tanto hombres como mujeres salen diariamente de sus casas para cumplir con un horario laboral mientras que además de esto deben ocuparse de más cosas, los hijos, la escuela, la casa, la familia, pero ¿Cómo alguien puede ser capaz de cumplir con todas estas obligaciones sin llegar a descuidar ninguna? Para muchos puede parecer algo sencillo, o hasta normal, pero para quienes lo viven suelen describirlo hasta como “hacer malabares” entre una cosa y otra.

Tal es el caso de estas tres mujeres que hacen de todo para salir adelante, algunas con un poco de ayuda y otras no tanto, mujeres trabajadoras que su principal característica en común es el empoderamiento.

La mañana de Alexa Cruz, una chica de 18 años trascurre tranquila, después de haber comido algo de desayuno se dispone a atender a sus tres perras, Barbi de 15 años, Cony de tres años y Deisy de cinco años, les sirve el desayuno también a ellas y después se va a su cuarto a comenzar con las clases virtuales, registra su asistencia, participa, termina de aclarar dudas con los profesores y compañeros y se dispone a seguir con su día.

De estatura baja, 1.58 de altura aproximadamente, tes blanca y pelo castaño y largo,  teñido con algunas mechas decoloradas y completamente desordenado, Alexa es una chica muy alegre y gentil, vive en casa con su madre, quien también sale diariamente a trabajar, y cuenta con el apoyo económico de su padre, aun con todo esto se vio en la necesidad del volver a tomar un empleo para cubrir algunos gastos y ayudar en casa.

Al terminar sus clases se toma un tiempo para descansar, un momento justo y necesario para tomar impulso y seguir con el día; estando en el segundo semestre de bachillerato en el Cbetis y a causa de la pandemia por Covid toma las clases en línea, aunque esto no le impide ser de los mejores promedios de su salón y así como muchos jóvenes se dispone a ayudar en algunos labores de casa antes de seguir con su ya marcada rutina.

Lo siguiente en la lista es hacer tareas, “debo adelantar y terminar lo más que pueda de la tarea para enviar todo a tiempo, en el trabajo no tengo chance de hacer nada así que necesito que todo quede hecho antes de irme para poder llegar y descansar, no quiero hacer más”, explica mientras acomoda su escritorio para comenzar con la tarea. Pasan los segundos, minutos y horas mientras se dedica a terminar con la parte escolar, de fondo se escucha que suena la música que a ella más le gusta, openings de anime o alguna canción alusiva a alguno de estos, muchas se repiten y aunque todas las canta nunca pierde la concentración.

Y mientras pasa el día, la mañana de otra chica trascurre de una forma similar, entre bostezos y clases en línea, Montse Rangel, estudiante de 4to semestre de licenciatura, que al igual que Alexa, usa las primeras horas de su día para cumplir con el estudio.

Con un buen café es como da inicio a su día, dice que sin el no rinde igual, aunque probablemente solo sea la costumbre que se le ha quedado marcada, da inicio a sus clases virtuales diciendo presente y escuchando el tema, igual que la chica anterior resuelve dudas y dialoga en clases, aunque para ser sinceros solo lo hace en algunas, en otras es tanto su cansancio que prefiere dormir.

Una chica alta, 1.78 apox: tes morena clara, pelo negro castaño y completamente enmarañado, a simple vista y por su altura puede parecer intimidante, pero es todo lo contrario, un alma noble y una chica risueña quien con tan solo 20 años vive con su prima y sobrinos, también tiene el apoyo de su padre para continuar con los estudios, pero en el realismo de un mundo actual este simple apoyo no basta para solventar gastos por lo que un empleo es necesario.

“Soy muy afortunada de que después de lo que pasó con mi madre mi prima me haya aceptado en su casa, no pago renta y Faby (su prima) se ocupa de la comida, ya eso es un paro, yo procuro que todo lo que me deposita mi papá lo doy para los gastos de la casa, ya con el dinero de la pale me hago cargo de la escuela y de mis gastos” comenta Montse.

Su mañana prosigue con el acomodo del cuarto, trata de dejarlo siempre limpio y ordenado para poder seguir con su día, y después de hacer los respectivos labores del hogar debe decidir entre adelantar una que otra tarea o descansar un poco antes de ir a trabajar.

Pero no todas tiene la misma rutina, Rosy Méndez,  desde muy temprano y después de desayunar sale directo al trabaja para comenzar el día, llega al expendio de “Tostadas Ortiz” a las 8 am para abrir el local, abrir caja, limpiar y comenzar a vender. Por la mañana después de abrir también sale a barrer el estacionamiento del establecimiento, que tiene el tamaño solo para un carro, y la parte de la calle.

Rosy es una mujer de estatura baja, aproximadamente 1.60 de altura, tes morena, pelo negro largo, de 36 años. Va vistiendo un pantalón de mezclilla y una blusa gris con un estampado de flores junto con unos deportivos, y como accesorios dos collares de cadena plateada, en una lleva el dije de un gato y en el otro de un unicornio.

Ella en comparación con Alexa y Montse no estudia pero tiene dos hijos pequeños, Alex de 10 años y Sebas de 12 años, quienes se quedan en casa con su abuela para tomar clases temprano, y aunque en ese momento su madre no los pueda acompañar, ambos saben que deben cumplir con sus deberes.

“Clases como tal sola las toma Sebas, esta en el último año de primaria, y solo tiene una clase de media hora y mas que nada son quejas o aclaraciones, la maestra no les da el tema solo deja la tarea y después resuelven lo que estuvo mal, al otro, a Alex, ni clases le dan, solo le mandan pdf con la información y las tareas y ya el niño resuelve todo solo” comentó mientras organizaba los anaqueles del expendio.

Así transcurre la mañana de estas tres mujeres, y a la primera a la que le llega la hora de comer es a Montse, en su casa siempre se come a la 1:00pm para que no se le haga tarde y llegue a tiempo a trabajar, por lo que las clases que tenga a esa hora las toma mientras ingiere sus alimentos, al fin y al cabo que la cámara de la llamada nunca se enciende. Después de comer continua con tareas de escuela y labores de casa hasta que llega la hora de alistarse para el trabajo.

“Es muy complicado trabajar y estudiar, sobre todo porque en la paletería en tiempo de mucho calor ya no hay chance de hacer otra cosa que atender, por eso me gusta el tiempo de lluvias hay menos gente y me da más tiempo de hacer mi tarea” explica mientras se pone un short, blusa y tenis para ir a trabajar, entre sus cosas mete a una mochila de tela color rosa sus llaves, su cargador, cartera y la laptop junto con su cargador para hacer lo que resta de tarea en el lugar.

A la siguiente a la que le llega la hora de comer es a Rosy y aunque no tiene una hora definida, entres las dos y tres de la tarde dice que “llega el hambre” así que comienza a comer lo que haya llevado o pedido al lugar.  Esta vez esperó a sus dos hijos quienes llegaron a su trabajo para hacerle compañía y se llevaron la sorpresa de que su madre había pedido pizza para que todos comieran.

Para pasar el rato pone música y comienza a acomodar todo el producto en su lugar si es necesario hacer inventario de estos también lo hace. A lo largo del día atiende al cliente que vaya llegando, aunque después de las 3:00pm parezca ya todo desolado.

La que come siempre al ultimo es Alexa, ya casi a las tres de la tarde, a veces antes y rara vez después. Lo siguiente que hace es darse un baño para poder comenzar a alistarse con el uniforme laboral: un pantalón de mezclilla y una blusa blanca junto con un mandil y gorra blancos con el logo de su trabajo Churros “El Sabroso”, también usa unos tenis negros de tela y como accesorios unos aretes; lleva consigo una mochila de mezclilla donde guarda sus llaves, su botella de agua y su cartera de ranita.

De camino al trabajo comenta “No sé hasta cuando voy a continuar en el trabajo, regresé porque necesito el dinero para pagar algunas cosas y ayudar a mi mamá, pero con la escuela es más complicado, tampoco quiero pasar todas mis vacaciones trabando, necesito el dinero pero también mi tiempo”, respecto a su nuevo dilema.

Alexa Cruz

            

Rocío Méndez

               

Montse Rangel.

             

Estando ahora las tres en el trabajo cada una se pone a cumplir sus funciones, por un lado esta Montse quien trabaja en la paletería “La Michoacana” la cual queda a algunas cuadras de su casa. El lugar es un local color rosa con blanco que afuera tiene escrito el logo de la paletería. Adentro están ubicados varios refrigeradores en donde se coloca todo el producto, al frente están el de las paletas y las nieves, esos dan al público y quien pase puede ver el contenido. Los otros dos están más a dentro, el de las aguas frescas y el de bodega, donde se guardan tanto nieves como paletas y otras cosas. En otro mostrador están las botellas de agua natural y las bolsas de duritos junto con dos botellas, una de salsa y otra de chamoy.

Al interior y al centro se encuentra el mostrador y detrás de este hay un refrigerador más, es por esto por lo que dentro del lugar hace tanto calor, los motores de los refrigeradores hacen que el aire en el espacio sea tan caliente.

Al punto de las 3:30 comienza con el turno, saluda a su compañera Luz y le dialoga un poco sobre “¿cómo había estado el día?”, cuando ella se retira es que comienzan las actividades del turno.

Revisa que no hicieran falta paletas en el refrigerador de la venta, al igual que en el de la nieve. Después pasa a observar el refrigerador de las aguas, en este la de frutas y la de limón con chía estaban por acabarse, pero aún salían varios litros así que continua al día normal.

Da inicio a su turno atendiendo algunos clientes que llegaron por aguas y paletas, pero como después dejó de llegar gente prosigue a sacar su laptop para hacer las tareas mientras que también atendía a otros clientes que llegaban.

Al paso de una hora y media se da cuenta que se han terminado las aguas frescas que había visto momentos atrás, así que termina rápidamente la tarea para después apagar su laptop y dedicarse a las tareas de la paletería. Lavar los contenedores y vaciar las nuevas aguas le toma alrededor de unos 40 a 50 minutos, puesto que mientras hace estas labores sigue llegando gente a la paquetería para atender, y ninguna de las labores se debe de descuidar.

Alrededor de las 6:00 de la tarde es cuando al fin termina todo así que toma asiento para descansar unos minutos antes de que otro cliente llegara. Al cabo de un rato y con todo tranquilo en la paletería sale unos momentos a platicar con los vecinos del local y mientras habla con ellos se despide de Rosy, quien ha acabado su turo y se dirige al jardín con sus hijos. No más de 15 minutos son los que estuvo fuera, siempre cuidando que nadie entrara al establecimiento, y cuando por fin llega otro cliente regresa a al lugar y permanece ahí hasta la hora de salida.

Lo que resta del turno paso normal, los momentos entre atender clientes y acomodar más desechable para poder servir los productos en estos. Al igual que para comer, la hora de la cena es a la primera que le llega, a eso de las 8:30 de la noche comienza a preparar su cena pues “moría de hambre”, unos tacos de frijoles con queso son los que le ayudan a saciar su hambre y mientras cena también debe atender a quien vaya llegando a comprar al local, por lo que aunque al comienzo su cena este rica y caliente termina en ocasiones bastante fría pero tiene la opción de recalentar en el microondas.

Para finalizar a las 9:30 comienza con el acomodo y aseo del local para dos minutos antes de las 10:00 comenzar a bajar las cortinas y cerrar el local, finalmente sale del lugar y se dirige a casa, no sin antes pasar por Alexa, quien aun cumple con su turno en los Churros “El Sabroso”.

Por otro lado Rosy quien ya trabajaba desde horas atrás, esperaba ansiosa que se diera la hora de su salida, como parte de su trabajo reacomoda las cosas que haya en los anaqueles, saca al inicio del anaquel lo que tenga fecha más próxima de caducidad y coloca más al fondo las que tienen fecha más tardía, cuando termina de hacer todo el movimiento anota una lista de las cosas que comenzaban a terminarse para pasar la información a sus jefes.

El día continuó con algunas ventas hasta antes de las 3:00, después ya eran pocos los clientes que llegaban, pero dice que cuando sus hijos la acompañan “el tiempo se pasa más rápido y no le doy antas vueltas a mis problemas”.

Ya para finalizar el día aproximadamente 40 minutos ante de cerrar Rosy comienza a hacer el conteo de las ventas tanto en la computadora como en la caja. Termina el conteo y hace su registro a la hora de cierre, deja todo acomodado para el día siguiente y sale del local, el cual ella cierra debidamente con candados por fuera y junto con sus hijos se dirige a casa, no sin antes hacer una parada más en el día.

A eso de las 6:10 llega al jardín para que sus hijos fueran a los juegos a distraerse un rato, el día era tranquilo y el cielo estaba algo nublado, aunque no diera la impresión de que fuera a caer lluvia, ella sentada en una banca y mientras veía a sus pequeños jugar comienza de nuevo a pensar en su trabajo, preocupada por su situación actual y tratando de prever el futuro, como al expendio ya no se surte la misma cantidad de mercancía ella tiene la idea de que tarde o temprano cerraran el lugar, lo cual la mantiene un poco en incertidumbre de saber si seguirá trabajando para sus jefes o si deberá buscar otro lugar para trabajar, pues tienes la responsabilidad de sus hijos y quedarse sin trabajo no es una opción.

El resto de la tarde paso tranquila en el jardín cuidando a sus hijos mientras jugaban, ya cuando cayó la noche a eso de las 8:30 deciden regresar a casa pues ya todos estaban muy cansados, y aun debían llegar a mandar las tareas de los niños a los respectivos profesores.

Finalmente se encuentra Alexa quien llega a su trabajo a las 5:30 y se da cuenta de que su jefe va llegando también al lugar, el puesto se pone sobre la banqueta del lado superior del jardín de Villa Izcalli, junto al puesto de los tamales y esquites. Comienza ayudando a Daniel (su jefe) a montar el toldo, des pues debe colocar el carretón y poner luz y las cosas en este (vitrina, complementos para los churros, tenedores, gel antibacterial, servilletas, bolsa de basura y lonas de precios) mientras que su jefe coloca el tanque de gas y comienza a calentar el aceite para preparar los churros y los plátanos fritos.

Cuando los churros están hechos ella los corta en trozos, los pasa por el azúcar y los coloca en bolsas de papel según la cantidad que le hayan pedido, los plátanos fritos los acomoda en platos desechables y después en la vitrina.  Su principal labor es despachar a los clientes que lleguen y anotar el dinero de la venta en una pequeña libretita, pero como extras si se acaba algún producto o se necesita algo ella es la que va a comprarlo a la tienda más cercana.

El día trascurrió normal Daniel preparando tandas de churros en el aceite y Alexa cortando y embolsando, pues los clientes en ocasiones pedían varias bolsas de churros, sobre todo las famosas promociones, la cual en la compra de 10 churros la charolita de plátano frito va gratis.

La tarde transcurrió tranquila, eran más los momentos en los que ella estaba despachando gente, que los que se sentaba a descansar, pero los momentos de descanso los tomaba para platicar con su jefe sobre la escuela y chismes del lugar.

En la noche, a eso de las 7:30pm comenzó a notarse más la afluencia de gente, por lo que ella y su jefe permanecieron de pie cada uno en sus labores, así hasta casi dar las 9:00pm. A eso de las 10:15pm Monse llegó con ellos y les ayudó a comenzar a recoger las cosas del puesto, aun les quedan 3 paquetes de chullos y algunos plátanos, y mientras guardaban todo algunas personas se acercaron a preguntar “si ¿aun había?”, y al final terminaron vendiendo todo.

Agotada Alexa y Montse se despiden de Daniel para subir al carro de Irma, madre de Alexa, quien las esperaba para llevarlas a sus casas.

Por fin el día ha terminado, estas poderosas mujeres que día a día rompen con cualquier barrera u obstáculo para seguir construyendo el mejor camino hacia su futuro se alistan para dormir pues el día de mañana esperan que sea igual que este, malabares entre sus labores y el trabajo, pero siempre con el animo de poder salir adelante, de no dejar ni decidir una cosa por la otra.

Una labor agotadora es la que hacen estas mujeres día a día para llevar el sustento a sus hogares y no solo son ellas, son más mujeres colimenses y mexicanas quienes trabajan, cuidan a su familia, o jóvenes que para sacar adelante su escuela deben trabajar también, como ahora podemos darnos cuenta es complicado, para algunos absorbe la mayor parte de su tiempo, pero cuando hay empeño nada es imposible.

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