Seguimos siendo más del montón: Trabajadores agrícolas

Por Fernanda Ruiz

Estoy segura que como sociedad nunca te detuviste un poco a pensar en esa bolsa de jitomate que tienes en el refrigerador, ¿de dónde viene?, lo más seguro es que comenzó a producirse y cosecharse en un invernadero inmenso en el municipio de Cuauhtémoc al norte del estado de Colima. Sí, allí, donde cientos de hombres y mujeres trabajan diariamente desarrollando diversas actividades para que a tu casa lleguen verduras de calidad. Es un proceso en el que algunos se quedan en el camino por diversas situaciones, pero existe una en particular sufrir explotación de manera directa.

Ser un trabajador agrícola es algo repetitivo y agotador, las jornadas de trabajo de más de 8 horas comienzan todas las mañanas frías y oscuras, con días lluviosos y terminan acompañadas de calor por la tarde.

FERNANDA RUIZ 20 AÑOS –13 de mayo 2021, Sonó mi despertador puntualmente a la hora en la que lo había acomodado, 5 de la mañana, no lo podía creer, cómo podía estar despierta tan temprano, no pude ni dormir por temor a no ser contratada, al no tener experiencia en el campo, decidí no perder más mi tiempo y me aliste para tomar el transporte que me llevaría a el lugar donde comenzaría mi experiencia.

Todo comenzó una mañana fresca, con rastros de sereno de la noche anterior, mientras esperaba el transporte miraba a más de una persona que al igual que yo iban a trabajar a el campo, algunos con sus botas de plástico y su guadaña, otros cuantos con una mochila a la mano con el lonche preparado. Ya en el autobús, durante el trayecto logre observar por la ventana del camión establecimientos que aún estaban cerrados, la oscuridad seguía presente, pero la realidad era que ni la lluvia podía ser impedimento para faltar al trabajo.

Llegar a Alzada no era complicado o por lo menos si ibas en el transporte de la empresa, no lo era, pero si bien es cierto nadie te menciona que cuando llegas al lugar quedas incomunicado y la única forma de tener contacto contigo es hablando directamente a la empresa, real, 5 minutos antes de llegar al lugar te quedas completamente sin señal.

Al  llegar a la empresa y querer entrar como cualquier trabajador, me percato que el guardia a cargo me indica que permanezca afuera y no entre hasta que llegue personal de recursos humanos para darme la capacitación correspondiente, así como recibir mis documentos. Estuve durante más de 1 hora afuera del lugar junto con otras personas que iban a lo mismo.

No podía creer que había personas incluso de otros municipios que venían a trabajar hasta acá, adultos mayores, madres solteras, jóvenes, estudiantes, de todo un poco. Casi 9 de la mañana me percaté de que llegó otro transporte con personal, efectivamente eran los de recursos humanos encargados de recibir a nuevo ingreso.

Al darnos indicaciones nos pidieron de forma amable pasar a las instalaciones siguiendo los protocolos de seguridad por el tema de COVID-19, continuando con nuestra experiencia entramos a la oficina junto al área de empaque de la empresa, donde nos darían la capacitación. Entró la persona a cargo de los trabajadores, nos mencionó que recogería los documentos, nos recordó que todo era en copia: INE, CURP. RFC, NÚMERO DE SEGURO SOCIAL Y ACTA DE NACIMIENTO. Todo bien hasta ese momento, los nervios rondaban por mi cabeza, llenaríamos un formulario y a raíz de eso nos realizarían una entrevista personal para ver quienes tenían las capacidades y habilidades para quedar dentro. Confieso que me sentía como en un reality show, nunca había trabajado en el campo, pero iba con toda la intención de aprender.

Cabe mencionar que tras pasar por todo el proceso fui de las personas contratadas, se continuó con la capacitación donde nos mencionaron cómo funcionaba todo, seguro social, sueldo semanal, bonos de productividad, asistencia perfecta, ser acreedor a despensas, transporte gratuito, servicio de comedor, prestaciones de ley, permisos, servicio médico de planta, capacitaciones y por supuesto uniforme para lograr identificar al personal por áreas.

Pero vaya que esto solo era el comienzo para que me indicarán las vacantes disponibles, al hablar de las vacantes me explicaron que había diferentes áreas como: cosecha, preparación de invernadero, empaque, poda y vuelta, mantenimiento y deshoje, nada del otro mundo dije entre mí, la capacitación que era por etapas continuaba, pero también se llegaba la hora de desayunar(comer) nunca me imaginé que solamente iba a poder comer 1 sola vez, así como lo escuchan solo 1, a las 11;30 de la mañana permitieron comer para continuar con la capacitación.

La persona de recursos humanos nos explicó que, así como había diferentes áreas, había 4 invernaderos, cada uno de ellos estaba pasando por diferentes procesos como lo era la preparación de invernadero y cosecha, y con ello las horas en que podían asistir al comedor variaba a partir de las 9;30 y cada media hora salían por orden a comer, es decir el invernadero 1 salía a las 9;30, el 2 a las 10, el 3 a las 10;30 y el 4 a las 11. En ese transcurso podías observar a diferentes tipos de personas, desde la que anda en zancos realizando la actividad de poda y vuelta, hasta el que está en fumigación con sus botas de plástico que rechinan por lo mojado.

Todo seguía siendo un proceso y una nueva experiencia, nos dieron la oportunidad de asistir al comedor, estar dentro de él se sentía como cuando ves una película de personas en la cárcel, no todo era tan malo, al menos la comida que te dan no está mal, pero vaya recordemos que por la situación de Covid-19 se tenían que seguir medidas de sana distancia todo el tiempo. Así que, de una u otra forma, aunque trataras de hacer amigos era algo complicado por esa situación. Al término se regresaba al lugar de inicio, donde comenzó la capacitación para continuar conociendo datos extras y respondiendo a dudas que surgen durante la marcha, concluyendo con un recorrido por todas las instalaciones, se nos proporcionó un uniforme especial para poder entrar a los invernaderos que consta de pantalón y camisa de manga larga. Al entrar se debe de pasar por un filtro de sanitización, lavado de manos en yodo, aplicación de gel antibacterial y cal en la suela de los zapatos, para salir realizando el mismo proceso, finalizando con ir a los vestidores a retirarse el uniforme y salir a las 3;00 de la tarde, pero claro esto solo es el primer día.

Si estás convencido de que esto es lo tuyo regresas al siguiente día, con toda la actitud al invernadero que se te indico con la actividad correspondiente, así hasta que llega el día sábado, el día en que te depositan lo que ganaste por semana, es importante recordar que cada empresa tiene diferentes días en que abre y cierra semana, GANFER abre semana los días jueves y los sábados te llega una nómina por la mañana con el supervisor a cargo para verificar que todo es correcto. La primera semana se dice algo fácil, pero ya conforme pasa el tiempo te vas dando cuenta que muchas de las cosas que mencionan en la capacitación solo se quedan el primer día. Conocí a gente que se quedó por necesidad, a pesar de ser explotados y humillados de un sinfín de formas, viví la situación en la que sale más caro faltar un día que trabajar toda la semana, presentar justificantes no sirve de nada, enfermarte no está bien porque sales perdiendo mucho. Trabajaba toda la semana y 1 sola vez falte por motivos de enfermedad, presente justificantes, la encargada de recursos humanos me dijo vamos a ver qué podemos hacer, se llega el día sábado me doy cuenta que había perdido más de lo que ganaba, me quitaron lo que me corresponde por día, bono de productividad y bono de puntualidad, me daba más vergüenza a mí, ver mi nómina y pensar que para la próxima si tenía la necesidad de tener incapacidad por más días les iba a salir casi casi debiendo dinero. Obviamente siempre va existir la otra cara de la moneda para los que tienen y pueden, pero la realidad de un trabajador agrícola sigue siendo que son explotados, discriminados y sus derechos les son negados, aunque existan leyes e instituciones a cargo de apoyar implementando sanciones a la empresa.

Muchos de los trabajadores agrícolas viven un sinfín de situaciones que hoy en el 2021 considero que se deben de erradicar, pero también son ellos los que poco a poco deben de alzar la voz, buscar alternativas y nuevas oportunidades en otras empresas o actividades, ser trabajador de campo en México es extraordinario así seguirá siendo si no se hace nada para cambiarlo.

Plantación

Cosecha

 

Área de empaque

CÉSAR LOPEZ – Siendo un trabajador agrícola se sufren pésimas condiciones laborales, por situaciones como explotación e incluso discriminación, Cesar López conocido por sus compañeros como “ceylor” es un joven de 28 años de edad que lleva aproximadamente 5 años y medio trabajando en la empresa, ha analizado los problemas del campo, el sector más precario en varios aspectos y seguridad social que es otro aspecto que sale a relucir. A trabajado en la cosecha de jitomate, también ha realizado actividad como poda y vuelta que es la actividad que realiza actualmente, el cómo cientos de personas que trabajan dentro de GANFER vienen de poblaciones aledañas como San Marcos Jalisco, esto ha hecho que se convierta en un trabajador reconocido por sus compañeros.

Mas sin embargo pese a sus años de experiencia y siendo un trabajador asistente y puntual desde que comenzó a trabajar, menciona que ha pensado en buscar nuevos caminos y oportunidades laborales porque el desarrollo de esta actividad cada vez está peor. Y como bien se sabe por un trabajador agrícola “el campo no se valora y mucho menos al trabajador” las caras de cansancio, junto con decepción son evidentes.

César cuenta que aprendió todo sobre la marcha, el proceso de un invernadero desde la preparación, cosecha y actividades extras, a raíz de esto se dio cuenta que lo suyo eran las alturas y que tenía que estar en poda y vuelta dentro de los invernaderos. Era un pequeño trabajador con ganas de aprender, cumplidor y eficiente, pero esa misma eficiencia sería una carta de doble filo. Pues en relación con sus labores, las tareas que le dan a realizar semanalmente las cumple, pero para su supervisor a cargo nunca es suficiente y cada vez lo sobreexplota más y más, llegando a enfermarse por no comer o en su caso por no tomar agua, negándose los permisos a los trabajadores de ir al baño, mencionando que hacerlo es una pérdida de tiempo y que tienen sí o sí que sacar su tarea, se escudan sembrándoles miedo de que si hacen o no hacen serán despedidos.

La labor de campo y sobre todo el esfuerzo que se requiere es muy duro, sin olvidar mencionar que, a raíz de todo, las manos se vuelven ásperas, maltratadas, manchadas de verde por la actividad que realiza y que por ningún motivo se las pueden lavar al salir de trabajar para evitar que les comiencen a doler por lo caliente y lo frío. Otro aspecto es el clima que cada día sorprende por las lluvias que se puede decir que es un clima fresco o el calor un clima bastante sofocado provocando insolaciones

dentro de los invernaderos, de cualquier manera, es algo que no se puede predecir, se acostumbra uno y les ve el lado positivo a las cosas.

Condiciones personales, trabajo únicamente para satisfacer mis necesidades, pero siendo un trabajador de campo no es suficiente para poder mantenerme a mí mismo, ganó aproximadamente $2,500 a $ 3,000 por semana hablando que la actividad que me corresponde realizar por semana si la termine e incluso realice más, seamos un poco realistas porque como toda persona, pago renta, luz, agua, internet, compró mi despensa básica pagó parte de mis desayunos, entre otras cosas.

Está más que claro que los tiempos no son los mismos de antes y con lo que gana no puede darse los lujos que él quisiera. Es cierto que hay semanas en las que se gana bien por los bonos de productividad, pero la realidad es que el dinero se va en un abrir y cerrar de ojos. Ya a estas alturas César ha sufrido, discriminación, explotación laboral, negación de permisos y negación del servicio médico de planta. Llegando a este punto César desistió de ser en un futuro un maestro o probablemente un psicólogo, puesto que se evidencia que hace falta interés en este sector por parte de la sociedad, gobiernos y empresas, es algo duro saber y conocer a un joven que está cansado de lo mismo, que por miedo también ha vivido y seguirá viviendo en las mismas condiciones si no exige y da a conocer que efectivamente sí existe la explotación laboral en los trabajadores agrícolas, siendo una realidad

Tratando de ser un poco más conscientes, esto nos lleva a que los lectores vean las condiciones precarias, haciendo importante implementar acciones que realmente se vean reflejadas para que sea el comienzo de un cambio en el sector agrícola.

Por lo  tanto, las experiencias redactadas de Fernanda y César terminan en más del montón, recordándonos que son evidentes las condiciones precarias dentro del área laboral de un trabajador agrícola y como la exigencia del empleador es excesiva comenzando por las negaciones de servicios médicos dentro de las horas de trabajo, puesto que muchas veces se escudan de mentiras que van aumentando en medida que pasa el tiempo .Por último no solamente hablamos de evasión de derechos de los trabajadores , si no que muchas veces también se evade el punto de la discriminación, donde los jefes se creen mejor que los trabajadores y los pagos correspondientes no dan con lo trabajado, días de trabajo llenos de actividades semanales con incoherencias de pago.

Trabajar y ser un trabajador de campo todo el tiempo, sumándole las actividades extras no se compensa justamente el dinero que se debe de ganar. Son realidades llenas de verdad que se ven a diario en GANFER no solo en hombres y mujeres, de esta empresa puesto que se silencian por miedo a represalias, creándose desigualdades evidentes, explotación y malos pagos.

 

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