Transitar del coronavirus en Argentina o esperar de la tercer ola

Por Rocío Rossi

Tras una primera ola que duró todo el 2020 y se llevó consigo días eternos de cuarentena, Argentina transita su segunda ola e intenta retrasar lo más posible una tercera. A menos de un mes de comenzar la temporada invernal, el país presentó su pico de casos el 23 de mayo posicionándose en el primer puesto del ranking sudamericano de casos por millón de habitantes. Si bien las restricciones que se están llevando a cabo desde el gobierno no son tan extensas como las del año pasado, el decreto de necesidad y urgencia (DNU) que renueva medidas cada 15 días, no conforma a los argentinos.

En vista de cómo se manejaron otros países y las libertades que están teniendo ahora, como el dejar de utilizar barbijos en las calles o la posibilidad de tener reuniones con grupos grandes, la población continúa escuchando que los hospitales no están lo suficientemente preparados. Cosa que es de extrañar porque el tiempo estuvo, en marzo de 2020 cuando comenzó la cuarentena obligatoria los casos aún no habían llegado al país, sólo algunos posibles en Buenos Aires, la capital nacional, pero ninguno en otras provincias. El resto del año se tomó medidas, pero desde que la segunda ola cobró fuerza los hospitales registran el total de sus camas ocupadas.

En Santa Fe Capital, se ha llegado a documentar 40 mil casos diarios en mayo, y actualmente, oscila entre los 10 mil y 20 mil. En vista de estas condiciones el médico especialista en neumología e inmunología clínica, Martin González Vara, explica que necesitan más de lo que tienen para esta segunda ola. Si bien destacó que han conseguido más certezas sobre el tratamiento del coronavirus en este último año, desde la Unidad Covid que funciona en el Hospital Cullen de la capital santafesina, pone en duda cuánto tiempo más podrán continuar con la atención debido al número de contagios en relación al personal.

“El principal requisito es la mano de obra, el recurso físico es lo más importante porque los tomógrafos se pueden romper, pero el sistema temblequea cuando se comienza a desgastar al personal, como ocurrió el año anterior cuando muchos compañeros se infectaron.” Explicó González Vara.

Además, las diferencias más alarmantes son el rango etario de las muertes, que se redujo unos diez años en relación al año pasado, y la presencia de jóvenes en las camas de terapia intensiva. “Los estudios que se están realizando ahora tratan de ver si eso está en relación con la mutación del gen, la estructura del virus o su capacidad de reinventarse y adaptarse a sistemas inmunológicos menos vulnerables” explicó el especialista. Al tener mayor resistencia al virus, estas personas pueden, en promedio, estar unas cinco semanas internados sin habilitar el espacio para nuevos enfermos.

El hecho de que sean más jóvenes los infectados, está en relación directa con la campaña de vacunación que actualmente registra un 48,3% de personas vacunadas a nivel nacional: 38,7% la primera dosis y 9,6% la segunda. Esto significa que la mitad de los mayores de 60 años cuentan con una cobertura total, además de ser quienes más cuidados tienen en su vida diaria.

El continuar con las campañas de vacunación sacaría un gran peso al personal de salud, según comenta González Vara. Sin embargo, la segunda dosis para los ya vacunados no está asegurada.  Analizando las nuevas sepas a nivel mundial, los especialistas coinciden que son más transmisibles y que este atraso en la segunda aplicación de la vacuna podría perder efectividad en la protección que estaban alcanzando.

Es por eso que se están llevando adelante restricciones que permitan lograr una cantidad alta de vacunados antes de que las nuevas sepas comiencen a infectar a más argentinos. Según el último informe de vigilancia genómica del coronavirus del Ministerio de Salud de la Nación, las variantes que más se registran son la Gamma, Lambada y Alfa. En cuanto a las cepas Beta y Delta, hasta el momento, aún no son de circulación comunitaria y sólo se detectaron en pocos casos que fueron controlados.

Sin embargo, se está buscando tomar medidas más severas con los infectados, y principalmente con los pasajeros que llegan desde el exterior ya que Migraciones detectó que el 38% de las personas que ingresan a la Argentina no cumple con el aislamiento obligatorio para prevenir la transmisión de coronavirus.

Como dijo el neumonólogo: “Tenemos el deber de ayudar en esta situación, ser lógicos en nuestro actuar, ser responsables y entender que nuestra libertad termina en donde empieza la de los otros, ya habrá momentos donde disfrutar más”.

Debido a la falta de compromiso, se consideró que quienes lleguen al país cumplan su cuarentena en hoteles asignados por el gobierno. El contra de esta medida es que la estadía la deberán pagar los pasajeros, hasta el momento sólo se ha aplicado en Buenos Aires.

Lo que sí se supo tras el último DNU, actualizado el 25 de junio, es que el cupo de personas diarias que pueden ingresar al país se redujo de 2000 a 600. Algo que ya se vio de manera similar en otros países como Alemania, Inglaterra o Australia, esta última con el cierre total de su frontera.

Si bien es una medida que busca retrasar la tercera ola, desde la Asociación de Transporte Aéreo Internacional (IATA por sus siglas en inglés) expresaron su desacuerdo. “La nueva reducción del 70% en el número de pasajeros internacionales que puedan llegar diariamente al país obligará a las aerolíneas a dejar en el extranjero a miles de pasajeros, principalmente ciudadanos y residentes argentinos, sin que ellos tengan la culpa”, dijo Peter Cerdá, vicepresidente regional de IATA para las Américas.

Lo cierto es que sí, la población no tiene la culpa de las medidas que tomen los gobernadores. Pero sí de la poca responsabilidad que se tiene a la hora de cumplir con las medidas previstas. Más allá de aquellos que están contagiados o son contacto estrecho, las plazas siguen llenas los fines de semana. El ejemplo más claro y grave fue a principio de mes, donde miles de simpatizantes sabaleros recorrieron y se conglomeraron en diversos puntos de la ciudad santafecina, tras la victoria de Colón de Santa Fe en la Liga Nacional 2021.

Quizás las bajas temperaturas que se están registrando obliguen a las personas en sus casas y permita habilitar espacios como el sector educativo. Ya que los métodos de enseñanza virtual no han visto los mejores resultados tras finalizar el año electivo 2020. Incluso se suspendieron las pruebas  Aprender, un instrumento que mide los aprendizajes de todos los alumnos en sexto grado de primaria y en el último año de la secundaria, y podría evidenciar las consecuencias que dejó la pandemia en la educación.

Este año se implementó el sistema de burbujas en los cursos que van de los 3 a los 18 años, pero la asistencia no ha sido lineal debido a las nuevas restricciones por los picos de contagio. Se espera que tras las vacaciones de invierno, del 6 al 21 de julio, las clases se retomen con el mismo sistema pero con una presencialidad más regular. Incluso, está en vista que los lugares donde los casos estén controlados abran las universidades.

Las especulaciones son muchas, el descontento de los argentinos se evidencia en el boca a boca. Parece que todo es prevención pero con pocas acciones efectivas. En medio de todo esto, el médico González Vara pide a los jóvenes que se cuiden, porque así también cuidan al personal de salud y evitan que las familias estén preocupadas.

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