ARTÍCULO: Más vale tarde que nunca

ARTÍCULO: Más vale tarde que nunca

Fue un 14 de marzo de 2020 cuando la Universidad de Colima (UdeC) emitió un comunicado informando que se suspendían las clases y actividades de manera presencial, producto de la pandemia por la que se atravesaba. Durante ese periodo, los maestros y estudiantes, a regañadientes y sin otra opción, realizaron sus actividades de manera virtual a través de plataformas como Zoom y Meet.

Durante el ciclo 2020-2021, que dio inició el 28 de septiembre de 2020, en la Universidad se optó por la modalidad mixta. Esto quiere decir que los alumnos de semestres más avanzados acudían de manera presencial y el resto seguía bajo mediación tecnológica.

Según datos del Informe Institucional de Labores 2021 de la Universidad de Colima, los indicadores de desempeño escolar de licenciatura de 2021 muestran un comportamiento a la baja con relación al año anterior. La tasa de retención de licenciatura se ubicó en el 75.32%, reflejando una disminución de menos 2.43 puntos porcentuales.

Entre los factores relacionados con la deserción en licenciatura, de acuerdo con lo reportado por los planteles universitarios, se observa que, del total de la matrícula del semestre septiembre 2020 a febrero 2021, un 5.39% del total de la matrícula de la Universidad, no regresó a las aulas debido, principalmente, a reprobación de materias, seguido por factores económicos, cambios de escuela y otros no especificados. En el siguiente semestre disminuyen las bajas totales a 5.01%, por las mismas causas anteriormente mencionadas.

Fue un año duro para maestros y para estudiantes, que de forma repentina se aislaron en su casa evitando contacto con las personas, teniendo problemas económicos y psicológicos, afectando sus estudios académicos. Acudir a la escuela era la alternativa para alejarse de sus problemas y entender de forma más clara los temas.

Como una medida implementada por la UdeC para apoyar a la economía de los colimenses, la institución comunicó a través de sus redes sociales que no incrementarían los aranceles de inscripción, y que se implementaba el pago de ella en dos parciales. Se otorgó también un descuento del 20% en las cuotas de talleres y laboratorios.

Ese último punto causó revuelo en la sociedad, pues argumentaban que se debía eliminar el pago de los talleres pues no se estaban teniendo acceso a los laboratorios. Esa cuota también cubre el salario de los maestros que son de actividades culturales o deportivas, de igual manera los Centros Especializados de Idiomas, softwares que son de paga, mantenimiento a equipos tecnológicos, etcétera.

Es hasta el 16 de mayo del presente año, que la UdeC lanzó el comunicado para que se reactiven las actividades presenciales al 100% en los tres niveles educativos.

Eso es consecuente a que bachilleratos y facultades con alta matricula inscrita tomaron la decisión de dividir el grupo en dos y rotar los días en que un subgrupo acudiría a clases.

Una decisión poco acertada, pues fue todo un reto para los maestros tener que repetir días después lo que ya se había dicho en una primera clase a un grupo.

Se intentó impartir la clase en dos lugares al mismo tiempo: un grupo de manera presencial en el salón y el resto conectado por la plataforma. No a todos los maestros y alumnos les agradó esta idea, pues la conexión a internet es mala o no se cuentan con los equipos necesarios para realizar una buena transmisión.

Más vale tarde que nunca. Es por eso que apenas, después de dos años de pandemia, se ha decidido regular las actividades. El campus parece tener más vida con las diversas actividades que se están teniendo, tratando de recuperar todo lo que se perdió durante los dos años que se estuvo en confinamiento.

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