COLUMNA: De mi ronco pecho

Por Aholibama Andrade 

Ya díganle por su nombre 

Andrés, regla, “andar en tus días”, Juana colorada, “ser señorita” entre otros, son algunos de los nombres por los que se le conoce coloquialmente a la menstruación

¿Por qué le tienen miedo a la palabra? Qué les cuesta decirle por su nombre, aquí es donde se ve el ingenio de la sociedad por evadir temas “privados”, que en realidad competen a toda la población. Las personas menstruantes existen y han existido desde el inicio de la humanidad.

Hoy viernes 28 de mayo se conmemora el Día Internacional de la Higiene Menstrual, que la palabra higiene me causa un poco de ruido, porque la sangre menstrual se debe de asociar a un proceso natural libre de prejuicios y no de suciedad como lo predetermina la palabra higiene. 

Que la menstruación se conciba como lo que es: un proceso natural. Esto únicamente se logrará si se visibiliza y habla de esto en espacios públicos. Porque la menstruación no es sólo el sangrado, es todo un ciclo el cual no se explica de manera clara en todos los núcleos familiares ni en las escuelas. 

¿Qué te hubiera gustado que te dijeran antes de menstruar? Es una pregunta que le hice a algunas amigas, hay respuestas tan variadas: “nadie me dijo que en mi toalla se verían los coágulos”, “ojalá me hubieran dicho que los cólicos pueden llegar a ser tan fuertes que causan vómito o diarrea”, “que nunca y por ningún motivo debería de esconder una toalla o tampón al momento de sacarla de mi mochila por miedo a que se burlen” y “que si me mancho en un lugar público no es el fin del mundo”. 

La menstruación se vive de distintas maneras. Todavía hay personas que “satanizan” el uso de tampones y no se diga de las copas menstruales. 

El simple hecho de acceder a productos de gestión menstrual es un privilegio. En promedio un paquete de 12 toallas ronda los 40 pesos mexicanos. En un país como México donde el salario mínimo está por debajo de los 150 pesos, adquirir dichos productos no es una posibilidad en diversos hogares. 

Claro, existen alternativas que a largo plazo te ahorran una buena lana, como la copa menstrual que tiene una duración promedio de 10 años. Pero nuevamente es un privilegio acceder a la copa, su costo ronda los 550 pesos mexicanos y para usarla se debe de lavar mínimo 2 veces al día. El acceso al agua en este país y en muchas partes del mundo es limitado, por lo tanto, nuevamente la copa no es una opción para muchas personas. 

Todavía queda un largo camino para visibilizar la menstruación y sobre todo para eliminar los tabúes que han existido por tantos años. A ti ¿Qué te hubiera gustado saber antes de menstruar? O si no menstruas ¿Qué tanta información sabes sobre este tema?

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