Días de depresión, días de pandemia

*** Un repaso por las sensaciones generadas por la pandemia por COVID 19, en el inicio del año 2021: las cifras de contagiados, los días de encierro y la vida cotidiana.

Marian Toscano Salgado

 

En estos últimos meses, como en el resto del país y el mundo, el aislamiento domiciliario ha seguido su curso sin parar. A excepción de Campeche, único estado habilitado para que sus alumnos vuelvan a clases presenciales, y como decimos nosotros los mexicanos «respirando azul clarito» hasta sus aulas.

Y es que ha pasado de todo dejando atrás el 2020 que fue un bombazo para todos, que recordaremos de buena o mala gana. En Colima hubo un periodo de desesperación, como por ahí de septiembre a noviembre, por las fiestas patrias, el día de muertos y no se diga en la temporada decembrina.

Los centros nocturnos como los bares, antros, restaurantes y lugares concurridos ante la contingencia con su ya muy perdido lema “sana distancia”, “contamos con las medidas necesarias”, siendo que algunos de los lugares ni siquiera tenían tales medidas preventivas de contagio.

De tanto esperar la gente se cansó, comenzaron a salir y a enfrentarse por sí mismos al virus, no todos contamos con los mismos “privilegios” decían muchos desde los noticieros, gente que tenía que salir a trabajar día a día para mantener a sus familias.

Pensando en los más vulnerables y en las consecuencias que nos puede traer este “encierro” se implementaron nuevas medidas de prevención.

Por otra parte la Secretaría de Salud de Gobierno el Estado dio a conocer mediante su portal de Internet que se impartirá capacitación en salud mental para los profesionales de la salud, aplicaron la estrategia “Cuidemos nuestra salud mental ante la contingencia por COVID-19”.

Una de las que propuestas que, personalmente me pareció buena, pero que no le vi continuidad alguna, la anunciaban desde inicios del año pasado y no fue hasta mediados de octubre que se pudo ver algún caso.

Es que si bien, los más vulnerados por el “encierro” fueron los niños y los jóvenes, acostumbrados a un día lleno de idas y vueltas el quedarse en un solo sitio, no es algo que sea saludable para nuestra salud tanto física como mental.

Los niños son víctimas silenciosas del confinamiento, del “home office”, del trabajo en la cocina pero descanso en la sala, cuando todo se volvió muy monótono y pesado.

Inclusive mi vecino comenzó a tener una especie de carpintería en su cochera y no paraba en todo el día con ese ruido tan estruendoso, pero así pasó con muchas personas encontraron su hobbie en estos momentos tan desesperantes.

La entrada a este 2021, que todos esperaríamos lo mejor de lo mejor, fue una oleada helada de las secuelas que dejó el 2020 para nosotros. Las cifras de muertes por COVID-19, los conflictos políticos, los cambios climáticos, júpiter con Saturno, la vacuna de Pfizer, los atentados racistas.

Un sin fin de eventos que no sé cómo lograrán los futuros profesores dar una clase de historia contando todo lo que sucedió el año pasado, entramos a una década en un modo de decadencia siendo vulnerados no solo en cuestión salud sino económicamente.

Dejando de lado la situación de crisis que se vive en el mundo, no exime a que la población en un futuro no pueda verse contagiada, por lo que debemos mantener con las medidas de salubridad e higiene necesarias desde nuestros hogares.

Editado por Rocío Rossi

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