Krishna Naranjo Zavala: Al hablar de la poesía mexicana, se habla de voces, culturas y lenguas

Por Jaqueline Cárdenas

El 30 de julio nació en la ciudad de Colima, Krishna Naranjo, poeta y académica, aunque ella siente que el término escritora le queda un poco lejano. Con una voz amable, clara y fuerte denota su experiencia hablándoles a sus alumnos, y narra su comienzo en la escritura:

“Mi comienzo en la escritura -se detiene unos segundos recordando- se dieron a partir de que entro a la Facultad de Letras y Comunicación de la Universidad de Colima, aunque antes ya tenía esta inquietud, escribía de manera personal algún diario, algunos poemas.

‘Al inicio de la carrera me doy cuenta que existían estos espacios de talleres literarios, donde uno iba y aprendía de quien imparte el taller, en este caso fue el de Efrén Rodríguez el primer taller al que yo asistí… ahí uno enseña lo que escribe, lees también a otras voces. Se hace una especie de círculo de convivencia para compartir a partir de lecturas.’

– Siempre quiso dedicarse a las letras/ literatura ya sea enseñándola, estudiándola, escribiendo o ¿planeaba estudiar alguna otra carreta? 

Antes de contestar es interrumpida la poeta por su perrito que comenzarían a ladrar, se toma unas segundas para salir de la llamada y quizás sacar su perro al patio. Al poco tiempo vuelve.

– Perdón es que mi perrito no ladra, taladra -dice y se ríe-.

Siempre tuve claro que quería relacionarme con la literatura desde la secundaria, tuve una maestra muy inspiradora Lilia Briceido; que me daba clases de español, lectura y redacción además en mi casa siempre había libros. Mi papá fue una influencia importante en esto de la lectura, desde niña he tenido contacto con la biblioteca justamente con la Rafaela Suarez.

Tuve claro que los libros y la literatura debía ser parte de mi vida. Estuve decidiéndome entre letras o filosofía, desde mi punto de vista y creo que así debe ser Letras y Filosofía deben ir unidas, pero la Universidad de Colima las oferta como licenciaturas separadas. No sé cuál sea la razón, sin embargo, me decidí por letras, en ese entonces estudié letras y periodismo, soy de la generación 2002- 2006, cuando se funcionaba la literatura y el periodismo, pero siempre tuve claro que quería dedicarme a enseñar la literatura. Sin embargo, no tenía en horizonte la expectativa de ser escritora, todavía el termino de escritora lo siento un poco lejano, aunque parece que no. Escribir no era tan cercano, no era una idea que yo tenía. Eso se dio cuando yo entré a la Facultad.

– ¿Recuerda el primer libro que leyó y el primer poema o historia que escribió de qué trataba?

– Desde niña leí muchísimos libros de literatura infantil pero hay un libro que me gustó mucho que era Un día en la vida de Catalina, de otros no recuerdo los nombres y de los primeros libros que leí El principito… Son referentes que te dejan huella. De poesía sí escribía, sonetos según yo o poemas rimados, en la secundaria tengo por ahí algunos -risa-.

– ¿Desde los cuantos años empezó a interesarle la lectura?

– No tengo una idea muy fija porque desde niña, mi mamá me compraba cuentos en el rincón de lectura de la SEP entonces yo creo que desde edad muy temprana. Desde el kínder me gustaba mucho ver imágenes, ilustraciones, era muy dada al dibujo y a ver cuentos con imágenes y a partir de ahí empecé ya  a leer en serio. Ahora yo trato de trasmitirle la lectura a mi hijo. -Termina de decirlo mientras daba pequeños movimientos con su silla giratoria-.

– ¿Quiénes son sus autores favoritos?

– Tengo un panorama nutrido pero me gusta la poesía de Humberto Ak’abal es un poeta de la naturaleza, de la tierra, es un poeta maya K’iche murió hace poco. Me gusta Feliciano Sánchez Chan que es un poeta que nos muestra un universo que no estamos muy cercanos y la cultura maya. En narrativa me gusta Guadalupe Nettel, —habla pausadamente intentado recordar los nombres de los autores que con tanto cariño lee y la inspiran— son varios los que tengo, en ensayo María Zambrano, en poesía y cuento a Octavio Paz y José Emilio Pacheco. Esos son los que ahora tengo en la mente pero de pronto leo y me seducen muchos unos y luego otros libros y estoy en una permanente búsqueda -a último momento le llega el nombre de otra autora que le gusta mucho- Una poeta que me gusta que creo que es muy leída y tiene un gran poder de seducción es Alejandra Pizarnik.

– Si pudiera vivir por un día en alguna historia, ¿en cuál sería y por qué?

– ¡Ay que padre pregunta! -risas- Híjole, no sé -parece buscar con la mira entre su librero qué historia sería, se ve que le está costando mucho decidir- no sé, me dejas pensando muchísimo…pienso en Alicia en el País de las Maravillas -risas-. Su ceño fruncido y su mano en los labios parece que le cuesta decidir, me pide que pasemos a la siguiente pregunta por si se le viene a la mente otra historia

– ¿Con que escritor le gustaría tener una conversación?

– Ah, no bueno, con quien me gustaría platicar sería con Rosario Castellanos sin duda alguna, es una autora que siempre me ha acompañado -Coloca su mano en el mentón-.

– ¿Qué opina de la poesía que se hace en México?

– Es un panorama nutrido cada vez más visible, cuando se habla no solo de la poesía que se hace en México sino de literatura, estamos hablando de la literatura mexicana no solo se escribe en un idioma, se escribe en diversas lenguas originarias que se hablan en México.

Entonces al hablar de la poesía mexicana, se habla de voces, culturas, lenguas, de contextos y eso me parece muy rico -Por el movimiento que hace con sus manos cuando explica, se nota que es un tema que le gusta mucho hablar-. México es un país que oferta muchísimos premios literarios y sobre todo en poesía, no sé si sea un estímulo o no, pero eso también es un escenario muy particular aquí porque está muy activo siempre el panorama poética hay voces muy importantes y tenemos un sinfín de estilos y hay poetas que me gusta,  que leo.

Por ejemplo el trabajo Balam Rodrigo que es muy visible porque siempre ha ganado diversos premios pero no solo por los premios, sino verdaderamente por su trabajo con el lenguaje entre otros tantos poetas que forman parte de este abanico lírico. También hay espacios dentro de instituciones y por fuera de estos, de manera independiente, es decir creo que sí es un escenario bastante movido, un mosaico bien interesante y también hay diversas propuestas poéticas; poesía de denuncia, poesía lírica, poesía con esta intención feminista, en fin creo que es interesantísimo el caso de la poesía mexicana.

– ¿Qué pasatiempos tiene?

Mientras hago la pregunta, la poeta aprovecha y bebe agua

– Eh, la escritura -risa- ahora no tengo mucho tiempo por lo de la pandemia porque estoy en la docencia, en la investigación, en la escritura y pues la escritura y todo lo mencionado conlleva lectura y además tengo un hijo pequeño y pues trato de combinar todas estas cosas. Así como que otro pasatiempo ahorita no tengo. Me gusta mucho pasear y así pero no puedo, debo estar muy concentrada en esto.

Editado por Rocío Rossi

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