La dura vida de un estudiante y empleado durante la cuarentena

Mi amigo Ricardo es un representante de cómo es la vida de muchos estudiantes que no reciben apoyo económico de sus padres y tiene que salir a trabajar para poder solventar sus gastos, desde el comienzo de la pandemia ahora tiene que enfrentar un problema más por los problemas económicos que ocasionó la cuarentena. Me fue un poco difícil conseguir un poco de su tiempo para lograr esta entrevista ya que casi no tiene tiempo para él, su tiempo está contado día con día por mantenerse al tanto de sus estudios y darlo todo en su trabajo.

Ser un estudiante sin apoyo de tus padres es difícil, ahora debemos agregar el estrés y ansiedad que ha causado causan las clases en línea y también agregar ser tu propio apoyo económico, saber manejar bien tu dinero porque malgastarlo no es una opción. Ricardo comenzó a trabajar desde los 13 años como ayudante de albañil y así como Ricardo, existen miles de niños más que comienzan a trabajar desde muy temprana edad con un salario mínimo y en condiciones peligrosas, inseguras e inestables. Ahora Ricardo tiene 20 años y sigue trabajando para poder pagar sus estudios.

De 2007 a 2013, México ha logrado disminuir el número de niños, niñas y adolescentes que trabajan de 3.6 a 2.5 millones. Esto significa el 8.6% de la población entre 5 y 17 años. De ellos, una tercera parte tiene edades por debajo de los 15 años, que es la edad mínima que la Constitución establece para poder trabajar. Una de cada tres es una niña. Una tercera parte labora en actividades agrícolas, muchas veces en trabajos peligrosos.

Probablemente exista incluso cierto subregistro, por ejemplo, de aquellos niños y niñas que, como hijos e hijas de trabajadores migrantes, se incorporan de manera invisible al trabajo agrícola o doméstico, doblemente vulnerables por su situación de indocumentados.

Unos 2.5 millones de niños, niñas y adolescentes mexicanos debajo de 17 años tiene un trabajo para pagarse la escuela, para tener dinero para pagar sus propios gastos o para contribuir a la economía de su hogar. Eso significa de 8 de cada 100 infantes en México trabajan.

Del total de niños y adolescentes mexicanos que trabajan, el 14 por ciento tiene apenas entre 5 y 11 años de edad y 21.8 por ciento son adolescentes de 12 a 14 años, todos ellos están por debajo de la edad mínima permitida en México para trabajar, que es de 15 años.

Sin embargo, la mayor proporción está en adolescentes de 15 a 17 años, que representan el 64.2 por ciento del trabajo infantil en el país, según datos de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo 2015 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

La vida adulta se adelantó para la vida de Ricardo comenzando a trabajar desde temprana edad y separándose de sus padres, sin embargo, logró salir adelante y nunca abandonó sus estudios, ahora presenta un problema más por el comienzo de la cuarentena, con clases en línea y problemas económicos en su trabajo que afectó a los trabajadores incluyéndolo. Cuando le pregunté sobre su hermano menor que sigue viviendo con su mamá y aún lo apoyan, Ricardo no mostró envidia ni enojo, él esta consciente que en su tiempo de niño fueron tiempos difíciles con sus padres que fueron violentos y desobligados. Sus abuelos ahora son como sus padres, Ricardo vive preocupado por la salud de sus abuelos que son más propensos a ser contagiados por el covid-19, tiene que cuidarse y cuidar a sus abuelos, ahora padres para él.

Ahora Ricardo lleva 1 año muy difícil desde el inicio de la cuarentena por el virus covid-19, el 11 de marzo del 2020, la Organización Mundial de la Salud (OMS, 2020) declaró al brote del virus SARS COV-2 (Covid-19) como una pandemia. Se comunicó al mundo sobre su elevado potencial de propagación internacional, emitió alertas con referencia a las consecuencias e impacto en los sectores de salud pública, sociales y económicos en las naciones. En aquella fecha, el virus, cuyo origen se localizó en China en diciembre del 2019 (Chen et al., 2020) ya se había propagado a 114 países en un lapso de 2 semanas contabilizando más de 118 000 casos de personas infectadas dejando a su paso 4 291 defunciones. El 28 de febrero 2020, el Covid-19 llegó a México. La Secretaría de Salud dio a conocer el primer caso importado de contagio de coronavirus, tomando acciones inmediatas con el objetivo de reducir la velocidad de su propagación en la población; se implementaron programas de difusión de información sobre las medidas básicas de higiene en toda la República.

En México se recuperaron 9.5 millones de empleos, de los 12 millones que se perdieron entre abril y diciembre por la pandemia. Por otro lado, el 2020 cerró con una disminución en la tasa de población desempleada

Esto significa que hasta diciembre del 2020 aún habían 2.5 millones de personas que se quedaron sin empleo debido a las diversas complicaciones laborales causadas por la pandemia de COVID-19. Según la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOEN), hecha por el Inegi, la empleabilidad de finales de año siguió mostrando estragos derivados de la pandemia por COVID-19; sin embargo, hubo alzas significativas en la reactivación de micronegocios y actividad en el sector terciario.

Por suerte Ricardo no perdió su trabajo pero si tuvieron que disminuir su sueldo, causando que tuviera que limitarse y solo comprar lo necesario para vivir, por el lado positivo de las clases en línea fue que ahora no tenía que gastar en pasajes para trasladarse al campus universitario y tener que gastar en desayunos cuando antes tenía que levantarse 2 horas antes para poder llegar a tiempo a sus clases, tenía que tomar dos camiones para poder llegar al campus y hacer un recorrido de al menos 1 hora.

Ahora mientras esta en horario de trabajo muchas veces tiene que tomar sus clases, mientras va caminando por la calle entregando documentos de casa en casa por ser un trabajador del Ayuntamiento de Manzanillo, hace su mayor esfuerzo por mantenerse al corriente de sus tareas y clases mientras trata de dar lo mejor en su trabajo. “Varias veces me levanto muy cansado y ando todo el día cansado” me dice Ricardo con voz decepcionante, tiene que desvelarse para hacer sus tareas y termina durmiendo de 2 a 3 horas aprox. Para levantarse a trabajar y empezar con su día.

Así como es la vida de Ricardo, hay muchísimos más estudiantes que pasan por situaciones similares, tener que trabajar para poder pagar sus estudios y/o vivir solos, ahora afrontan un nivel más de dificultad tras el inicio de la cuarentena y los desempleos que ha causado, la reducción de sueldo y los cierres permanentes de locales. Ahora tiene que aguantar más estrés por las clases en línea y estar constantemente preocupado por no reprobar ninguna materia, la mayoría de sus maestros son comprensibles que los tiempos son difíciles para algunos estudiantes y que no todos tienen las mismas oportunidades como es ser apoyado por sus padres. Ricardo espera con muchas ansias que la cuarentena, esta terrible pesadilla que parece no tener final, algún día termine y así poder ganar un poco más de dinero que fue rebajado desde hace 1 año cuando comenzó la cuarentena.

Publicado por Juárez Murguía

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