La importancia de la perspectiva de género en la gestión preventiva de riesgos

Por Aholibama Andrade

La doctora en Antropología Social, Denise Soares, actual investigadora del Instituto Mexicano de Tecnología del Agua (IMTA) impartió el Webinar “Vulnerabilidad social, género y capitales comunitarios: Experiencias en el caso de estudio de Yucatán, México”, que es el resultado del proyecto del mismo nombre, del cual fue coordinadora.

La investigación se llevó a cabo durante tres años en cuatro municipios de Yucatán: San Felipe, Ixil, Celestún y Sisal. La metodología que se utilizó incluyó a los capitales comunitarios y medios de vida para estudiar la vulnerabilidad de los habitantes de dichas comunidades.

Soares mencionó que la vulnerabilidad de los pobladores reside principalmente en la ubicación de los municipios, ya que se encuentran junto al mar. Por lo tanto, están expuestos a distintos fenómenos meteorológicos como huracanes, inundaciones y más. Otro aspecto que los hace vulnerables son los oficios que desempeñan (pesca y agricultura), los cuales dependen directamente de los recursos naturales, de manera que si se ven afectados por el clima, repercutirá en su economía.

Dijo que quienes se ven más afectadas son las mujeres, ya que tienen acceso limitado a los recursos y justamente el acceso a ellos podría ayudar a mejorar su capacidad de adaptación y reducir sus riesgos. “Mientras más capitales o activos posea una persona, menos vulnerable será”, comentó Denise Soares, quien agregó que en las comunidades donde investigaron, el capital es primordialmente de los hombres. Son ellos quienes llevan el sustento económico al hogar y en el caso de los agricultores las tierras están a su nombre.

“Las mujeres tienen menor acceso a la tierra y eso tiene como consecuencia que las mujeres tengan menos oportunidades de empoderamiento económico ya que los programas agrícolas del país piden la tenencia de la tierra. Eso delimita y excluye a las mujeres de acceder a esos programas. No tener la titularidad de la tierra hace que no puedan ser beneficiarias”, recalcó la investigadora.

Ese proyecto se llevó a cabo desde un enfoque de género, ya que como lo mencionó Soares, las mujeres, al no tener el mismo capital de los hombres, las hace más vulnerables frente a los huracanes, y esto no se contempla en los planes comunitarios de atención a emergencias.

“Tenemos un marco regulatorio institucional muy robusto en gestión de riesgos que debe de ser hecho desde un enfoque de género todo esto a nivel federal, pero a nivel estatal empieza a diluirse y a nivel municipal en realidad no saben de qué se trata. No logramos aterrizarlo en acciones concretas. Se queda en planes muy bonitos en las estanterías de las instituciones públicas, pero a la hora del desastre nadie sabe qué hacer”, enfatizó la experta.

Por último, mencionó una de las propuestas que elaboraron los investigadores con ayuda de las y los pobladores fue “El Plan Especial de Acciones ante el Cambio del Estado de Yucatán hacia 2030”, con el objetivo de reducir la vulnerabilidad de los sectores productivos, sociales y ambientales del estado de Yucatán ante el impacto del cambio climático desde una perspectiva de género.

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