Los hermanos Flores Magón, la lucha permanente del periodismo

*** Un artículo de opinión que rememora la lucha revolucionaria de los Hermanos Flores Magón contra el abuso del poder, y sitúa en perspectiva sus ideales en el México contemporáneo.

Paola Godínez

 

La lucha a favor de los derechos humanos, sobre todo de aquellos que viven expuestos a una vulnerabilidad constante como lo son los campesinos, indígenas, obreros y gente de bajos recursos, ha sido una riña constante desde los años en que los hermanos Enrique, Jesús y Ricardo Flores Magón se enfrentaban contra el gobierno reelecto, injusto y corrupto de Porfirio Díaz.

Si reflexionamos, el detonante de esta guerra es algo que hasta la fecha se mantiene presente y que se pudiera hablar de ella durante cualquier época dentro de la historia mexicana. Todo lo referente a puestos políticos, personas con cierto tipo de poder y hasta la impartición de la justicia y de oportunidades, se ven atacadas por el fallo del sistema gubernamental, legislativo y judicial en iguales partes.

Lo que en la actualidad se considera vandalismo o personas etiquetadas como delincuentes o malhechoras va dirigido hacia aquellas y aquellos que, tal vez de manera inconsciente, han seguido el ejemplo de los Flores Magón al defender derechos y hacer reconocer las obligaciones de los encargados de hacer caer el peso de la ley a quien se lo merezca, y otorgarle sus derechos a las personas que se les ha negado.

Se les reconoce como anarquistas, feminazis, entre otros términos a todas esas personas que se dan cuenta de las fallas existentes dentro del sistema de gobierno y justicia actual, y que además, hacen algo al respecto con la finalidad de lograr por lo menos un cambio mínimo en la sociedad contemporánea.

Tal como lo hicieron Enrique, Jesús y Ricardo Flores Magón, los periodistas de estos años han tratado de hacer conocer los recurrentes errores que ya ni siquiera se muestran sutiles, por medio de la denuncia ciudadana; las redes sociales, medios impresos y digitales fungen como lo hizo alguna vez el periódico Regeneración, mostrando las inconformidades públicas hacia los que se supone deberían estar en su cargo para servir, no para servirse.

Las ideologías y acciones de los hermanos Flores Magón no han expirado precisamente por eso, por mostrarse como un parteaguas dentro de la historia de México al imponerse y tratar de hacer lo correcto, aún si esto era una jugada peligrosa o difícil. Esto, tal como la responsabilidad profesional del periodista, del que se manifiesta, del que opina mediante un argumento razonado, es un trabajo serio, complicado y arriesgado que tiene como objetivo el bien común general.

Por ello, es imperativo mantener presente que existen muchas herramientas para expresar y comenzar una revolución en contra de los malos gobiernos y los desafueros que acontecen día con día. Muchas personas luchan y marchan a favor de un cambio progresista en el que las oportunidades sean iguales para todas y todos; el afán y la sed de lograr una nación en donde exista una notable carencia de privilegios y la frase de Ricardo Flores Magón, “La rebeldía es la vida, la sumisión es la muerte”, son restos de una de las primeras muestras de fuerza, unión y valentía que hasta la fecha exponen una lucha remanente que, mientras no dé frutos, no tendrá fin.

Editado por Rocío Rossi

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