Reingreso descontrolado; China vuelve a la mira

El avance tecnológico, así como la estrecha rivalidad entre las dos potencias del mundo, Estados Unidos y China, dio inició al proyecto por parte de la nación asiática de crear su propia estación espacial.

Con un estimado de 11 viajes en un periodo de 2 años, de los cuales algunos deben ser con tripulación para desarrollar la estación, China espera tenerla lista a finales de 2022 y se prevé que tenga una durabilidad de por lo menos 10 años, aunque con el mantenimiento puede expandirse hasta 15 años.

“Políticamente, esto simboliza el fortalecimiento de la competencia entre Estados Unidos y China”, opina Chen Lan, analista, especializado en el programa espacial chino.

El pasado 29 de abril el cohete Long March 5B despegó del Centro de Lanzamiento de Satélites de Wenchang, en el sur de China con el fin de tener el primer módulo para su estación espacial Tiangong que se puso en órbita con éxito. Sin embargo, A causa de la falta de preparación y experiencia en temas espaciales, el cohete que medía unos 30 metros de alto y pesaba casi 22 toneladas luego de que entrara en órbita, este 9 de mayo se dejó caer sin control por el espacio hasta que llegó a la atmosfera donde un 70% de él se desintegró, aseguró la Oficina de Ingeniería Espacial china, finalmente la gravedad de la Tierra lo arrastró de vuelta al suelo y termino de desintegrarse en el Océano Índico, al oeste de las Islas Maldivas. Provocando que las naciones del mundo volvieran a poner sus ojos sobre los actos de China.

El líder de China, Xi Jinping, lo calificó como “un proyecto piloto importante para la construcción de una nación poderosa tanto en tecnología como en espacio”, informó la cadena de televisión estatal CCTV antes de que el cohete tuviera un reingreso no controlado.

Mucho se habló sobre los posibles problemas que causaría si cayera en territorio habitado, aunque las probabilidades mostraron siempre que caería en algún lugar del mar o en un sector de la tierra que no presentaría problemas.

Wang Wenbin, portavoz del Ministerio de Exteriores aseguró: “La mayoría de los restos del cohete se desintegrarán y se destruirán durante su reentrada en la atmósfera”.

De ser posible un impacto en lugar poblado presentaría daños mínimos, puesto que la velocidad a la que caían los restos era un aproximado de 200 km/h cuando el impacto de un asteroide es por encima de los 36.000 km/h.

Bill Nelson, el alto mando de la NASA criticó duramente las capacidades de manejo de China con su basura espacial “Está claro que China no está cumpliendo con los estándares responsables con respecto a su basura espacial” e hizo un llamado a las naciones a atender y cuidar este tipo de problemas “Es fundamental que China y todas las naciones y entidades comerciales con viajes espaciales actúen de manera responsable y transparente en el espacio para garantizar la seguridad, la estabilidad y la sostenibilidad a largo plazo de las actividades en el espacio exterior”.

El secretario de Defensa de los Estados Unidos, Lloyd Austin declaró en una rueda de prensa que “quienes operan en el espacio tienen el deber de hacerlo de manera segura y reflexiva” porque el mundo esperaba con preocupación el impacto del cohete fuera de control lanzado recientemente por Beijing.

Y es que no es la primera vez que China tiene el descontrol de algo tan importante, el primer lanzamiento de un cohete Long March 5B elevó un prototipo de la cápsula espacial tripulada de China en 2020. El propulsor de ese cohete también hizo un reingreso no controlado, y algunos escombros cayeron sobre una aldea en Costa de Marfil provocando daños, pero sin dejar heridos.

A pesar de todo esto no existe aún una normativa internacional en la cual se exponen lineamientos a seguir ante viajes espaciales como tal, aunque es preciso señalar que lo habitual es colocar propulsores a restos que pesan más de 5 toneladas para así poder guiar los restos y dirigirlos a un lugar seguro.


Editado por Roberto Luna y Gabriela Palomino

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