Tecomán: el lugar de nuestros abuelos

Por Susana Guadalupe Núñez Palomino

El municipio de Tecomán fue fundado en 1523 por los españoles en su afán por controlar a los indígenas de la región, obligándolos a establecer el pueblo “Santiago de Tecomán”.

Santo Santiago es el patrono que veneraban como patrón del hospital de indios, por eso tomaron ese nombre. En la actualidad, la iglesia principal es la parroquia de Santo Santiago Apóstol, también conocida como la iglesia de la Virgen de la Candelaria.

Unas de las tradiciones del municipio son las fiestas patronales en honor a la Virgen. Las celebraciones dan inicio con la Feria del Limón del 18 de enero al 2 de febrero.

Tecomán es conocido como la capital mundial del limón, por lo que también se realiza la Feria del Limón, donde se muestran exposiciones artesanales, comerciales, industriales, ganaderas y hasta turísticas. En esa misma festividad se elige una joven como reina para representar a Tecomán.

En honor a la Virgen se realizan recorridos con ella, como la procesión a Valenzuela. La virgen fue traída por los españoles a lo que antes era el pueblo de Caxitlán, cerca de la comunidad de Caleras.

Cuando desaparece Caxitlán, la Virgen es llevada a Valenzuela. Pero se dice que después de ser dejada ahí, ella aparecía en la iglesia de Santo Santiago, en Tecomán, por lo que se realiza esa caminata para recordar esos hechos.

El 1 de febrero se realiza el convite de los angelitos y santiaguitos con el fin de no perder la identidad del patrono. En ese convite sólo participan niños, ya sea vestidos de angelitos o con la túnica de Santo Santiago.

El 2 de febrero es la festividad mas grande, pues se hace una procesión con carros alegóricos de acuerdo a la temática elegida para ese año. A esa tradición acuden habitantes de Michoacán y de la ciudad de Colima. Las familias tecomenses se reúnen para venerar a la virgen y comer los tradicionales tamales, así como la visita a la feria. Ese día, las calles de Tecomán están repletas.

El primer sábado de febrero se lleva a cabo la caminata a la playa. Se cuenta que un 22 de junio de 1932, un maremoto iba a destruir el municipio de Tecomán. Una dama, Simonita, se percató de que en medio de las violentas olas había una mujer vestida de blanco calmando el mar. La mujer corrió al templo de Tecomán y se encontró conque la virgen estaba empapada. Se cree que la Virgen de la Candelaria salvó al pueblo, por lo que la procesión se realiza con el fin de que la virgen proteja a Tecomán de fenómenos naturales.

Caxitlán es uno de los patrimonios culturales de Tecomán, pues fue uno de los primeros pueblos conquistados por los españoles. Las ruinas que sobreviven de la antigua edificación, una fachada de ladrillo cocido con la traza de un pórtico, corredor y habitaciones interiores así como corrales y baño de caballos, entre otras accesorias, corresponden a una construcción de fines de la época virreinal (1535-1821), probablemente del siglo XVIII, que por las evidencias funcionaba como mesón, lugar de uso por arrieros y viajeros en tránsito por la zona para pernoctar y hacer remuda de bestias en una prolongación de lo que era el centenario Camino Real rumbo a la costa del Pacífico y viceversa.

El Museo Arqueológico de Caxitlán se encuentra en la Casa de la Cultura de Tecomán. El museo cuenta con la exhibición de más de 200 piezas de la cultura prehispánica, donde destacan tumbas y ofrendas funerarias, así como piezas y objetos históricos propios de la entidad.

El museo también cuenta con cuatro salas disponibles: Los chamanes, muestra un escenario general geográfico de la zona; en la sala Capacha se puede ver al estado de Colima y la costa norte michoacana; en la sala del Bien y del Mal se encuentran los dones del cielo y la tierra, el origen de un Dios y la cadena de la vida; y en la Tumba de tiro se exhiben los mitos, rituales y recintos eternos.

Los patrimonios culturales hacen a un municipio, un estado o a un país, pues van pasando las historias de generación en generación. Son el conjunto de bienes tangibles e intangibles que constituyen la herencia de un grupo humano, que refuerzan emocionalmente su sentido de comunidad con una identidad propia y que son percibidos por otros como característicos. El Patrimonio Cultural como producto de la creatividad humana se hereda, se transmite, se modifica y optimiza de individuo a individuo y de generación a generación.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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