Urgen marcos jurídicos que protegan a los periodistas: Evelyn Flores Mairena

*** Los peligros del oficio periodístico deben sortearse con solidaridad, compañerismo y trabajo en equipo, opina la fotoreportera que ha colaborado en empresas periodísticas como La Jornada, Milenio y Proceso, entre otras. *** En su opinión, durante la última década han aumentado los riesgos para los fotoperiodistas, en particular los dedicados a la cobertura de hechos violentos.

Por Luis Castellanos

Originaria de Nicaragua, la fotógrafa Evelyn Flores dedicó más de una década de su vida a ejercer en México el fotoperiodismo de nota roja en los años noventas.

Trabajó como reportera para algunos medios de Jalisco, y años después se mudó a Colima, en donde continuo ejerciendo el fotoperiodismo en medios de comunicación jaliscienses que buscaban expandir su tiraje en el estado.

Para Evelyn, realizar fotografía de nota roja implicaba un gran reto. Sin embargo, fue ese nivel de dificultad lo que despertó el gusto por la cobertura de los sucesos trágicos y violentos del México de los años noventas.

La reportera gráfica compartió para Andante una de las experiencias que más impacto le causó: la cobertura que hizo junto con su compañero Jorge Zamora, cuando un hombre había confesado que mató a una persona.

“Recibimos el reporte y tuvimos que acompañar al sujeto al lugar en donde había enterrado el cuerpo para que las autoridades autentificaran su confesión. Eran las 11 de la noche. Yo traía sandalias, caminamos por una brecha oscura junto al presunto asesino y un elemento de la Policía. De repente el tipo se detuvo y empezó a escarbar. Entre los escombros se hizo visible una mano, luego se vino la lluvia y el agua que corría destapó más los restos humanos de la víctima. Me causó un gran impacto”, recuerda.

Durante su carrera como fotoperiodista, Evelyn Flores fue testigo presencial de escenas trágicas y violentas. Dijo que si bien no es la razón por la cual decidió darle un giro a su carrera, sin duda influyó mucho, y hoy por hoy sigue haciendo fotografía pero ya no más fotoperiodismo de nota roja. Actualmente se dedica a fotografiar la felicidad de las familias, y otros aspectos sociales en los lugares mágicos de Valle de Bravo en el Estado de México.

A continuación la entrevista completa: 

– ¿Cómo fue que te decidiste por el fotoperiodismo de nota roja?

– Fue algo que descubrí en el camino, nunca fue mi intención, me tocaba cubrir de todo, a veces política, a veces nota roja. Normalmente los medios de comunicación son así, no te especializas en un área específica. Y no es que se volviera una pasión (la cobertura de hechos violentos), pero el medio para el que trabajaba en aquel entonces (años noventa), le daba mucho valor y cuidado a la imagen, eran fotografías que podían publicarse sin necesariamente un texto.

Entonces la consigna siempre fue “tomen las fotos como si fueran para la portada”. Y al momento de cubrir un suceso violento, el nivel de dificultad aumentaba, había que invetar ángulos o buscar elementos para que la fotografía fuera atractiva sin caer en el amarillismo. Y así fue cómo empecé a tomarle, de cierta forma gusto, a ese tipo de fotografía por el reto que implicaba. 

– ¿Cómo te sientes cuando tomas fotografías de sucesos violentos?

– Al comienzo, claro que impacta: corazón acelerado, adrenalina, hay de todo. Pero con el tiempo te acostumbras a ciertas cosas, y luego entras en esa dinámica de ir tras la imagen y enfocarse en tomar la mejor fotografía, sin involucrar las emociones.

– ¿Cuáles son los riesgos y vulnerabilidades de un fotoperiodista de nota roja dentro y fuera de zona de riesgo?

– Estar en el lugar de los hechos, sin acompañamiento, en el momento en que estás respaldado existe cierta seguridad a cuando trabajas solo. Estar en el lugar de los hechos de manera oportuna también te hace vulnerable. Lo mejor sería trabajar en equipo. Cada que salías a la calle se trataba de buscar a los compañeros porque considero que el respaldo de los demás te da confianza y muchísima seguridad.

– ¿Por qué se ven envueltos en costantes amenzas de muerte y ostigamiento al ejercer su labor?

– Lamentablemente aquí (en México), se aplica la ley del más fuerte, y cuando se tocan intereses es cuando se dan este tipo de situaciones. Los fotoperiodistas son quienes tienen las imágenes delicadas de los aludidos involucrados, y sé es aún más vulnerable cuando se profundiza en la investigación.

– ¿Cómo ha cambiado tu vida al ejercer una profesión de alto riesgo?

– Al grado de cambiar de carrera. Aunque no me gustaría relacionar directamente mi experiencia como fotoperiodista de nota roja con el giro en mi profesión, pero sí tuvo que ver. En el fondo había que priorizar intereses, yo ya tenía una familia y en su momento surgieron posibilidades de cambio, y aunque me considero una persona temeraria, los niveles y tipos de violencia iban en aumento, y por ello me distancié del fotoperiodismo. 

– ¿Cómo resuelves la situaciones después de recibir amenazas de muerte u hostigamiento laboral?

– No fui víctima de amenazas, pero como mujer había que ser cuidadosa y estar atenta porque de repente se daban las propuestas sugerentes, aunque jamás me sentí acosada. Más bien sentía que lo hacían con la intención de generar una distracción, de alguna manera impedir mi trabajo.

– ¿En qué marco legal se ampara un fotoperiodista de nota roja?

– No conozco ninguno, no creo que exista, nunca me lo presentaron. 

– ¿Sigues alguna ética o deontología al momento de tomar fotografías de sucesos violentos?

– Sí, el tratado a la fotografía de nota roja que le daban los medios en donde trabajé, considero que eso me fue orientando. Y con el tiempo me di cuenta de que yo no tenía el interés por tomar fotos de sucesos violentos muy explícitas; rostros, charcos de sangre, y estas cosas tan evidentes.  Entonces sí recurrir a realizar de repente tomas de pies, manos, o algun otro elemento que hubiera en el lugar. Cosas que no solo hablaran de los hechos, si no también del personaje. Explorar los recursos que te dietan más información sobre el personaje, sin caer en el hecho violento

– ¿Por qué consideras importante el fotoperiodismo de nota roja? 

Es necesario, no se puede dejar de informar sobre ciertos aspectos de la vida. Cada ahecho cuenta parte de una historia. Lo importante sería saber cómo abordarlo, merece un registro, pero el cuestionamiento sería encontrar la manera en la que la fotografía de nota roja se convirtiera en una aporte, y no mero morbo. Considero que la cobertura de sucesos violentos merece un trato más sutil, más cuidadoso, no hay que denigrarlo. Es importante y uno tendría que ser tratados como generalmente se hace, porque así pierde validez.

– Como reportera gráfica, ¿cuál crees que es la situacion actual del fotoperiodismo de nota roja en México?

– No te podría hablar con mucha autoridad porque este momento no estoy activa, pero comparado con mi época estamos peor, porque el contexto es más complicado. Los periodistas y fotoperiodistas están en linea de fuego siempre, por que no hay una protección. Me parece que no hay una forma de cuidarlos y de protegerlos, porque de existir no estarían siendo asesinados.

Hace falta un marco jurídico, un manual, un respaldo incluso por parte de organizaciones. Pero yo creo que nos ha rebasado la realidad, y el fotoperiodista no termina de entender como pararse ante este tipo de situaciones, porque como te digo, siguen asesinado a fotoperiodistas, entonces algo no está bien.

– ¿Cómo podría mejorarse la situación actual del fotoperiodismo de nota roja?

– Necesitamos mayor integración entre el gremio, me parece que si hubiera una relación mas estrecha entre fotoperiodistas y que las asociaciones u organizaciones de fotoperiodistas que se encargaran de trasmitir más lo que se puede hacer al enfrentarse ante tal situación, y seguramente habría que pensar en iniciativas de Ley. Debemos de entender que estamos ante un grupo de gente desalmado que no se tienta el corazón y por eso debería de existir un marco legal que respalde el trabajo periodístico.

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